London Arrival. Written en tono sobrio

Para hacer tiempo antes de quedar con mi amiga polish camino desde la parada de Victoria Street hasta Covent Garden. Calculo que seran unos 20 minutos. Pero entre que saco fotos como un japonés y robo algunas cosas de tiendas ropa para regalarlas a los indigentes la cosa se alarga a casi una hora. Saco fotos de chicas con falda de espaldas. Tomo una cerveza. Hace buen tiempo. Todo el mundo lleva iPhone. Cruzo por delante del Big Ben pero no lo miro porque ya tengo hora. Hay una manifestación por el tema de Libia. Veo un Ferrari rojo y saludo a su portador. Le pregunto si es brocker. Me responde que es corrupto. Los londinenses son gente tranquila. Cuando salen del curro se van a tomar pintas y fuman en la calle y beben en la calle y ríen estruendosamente con una risa que no me gusta. Londres tiene tiendas de diseño más interesantes que las de Barcelona. Y restaurantes bio de comida rápida. La mochila me pesa. Los edificios victorianos me saludan, y los taxis old school están por todas partes. Fumo en la calle tabaco Manitou orgánico. Es más caro y no lleva fertilizantes químicos. En realidad, me da igual. He volado con Ryanair. No me gusta esta compañía. Creo que a nadie le gusta. Pero las azafatas se hacen calendarios en ropa interior.

Cae la tarde. Una puesta de sol espléndida. La noche es joven. En Covent Garden me espera mi amiga. Llevo ya 4 cervezas. He escrito algunas notas que, mientras escribo esto, no puedo mirar. Así que me estaré dejando muchas cosas que sustituyo por otras que mi memoria distorsionada me proporciona. Nos abrazamos. Sigue igual de rubia. He cogido un periódico gratuito que es dos veces más grueso que el país. Sale algo de Cameron y su guerra. Y algunos cotilleos sobre violaciones. Caminamos en dirección a Camden. Comemos algo por el camino en un Pub ruidoso. Patatas y cerveza. Y nos ponemos al día. Hace dos años que no nos veíamos.

-¿Qué tal tus últimos dos años?
-Bien, guapa. Resulta que estoy a punto de acabar la Universidad. Y tengo dos trabajos. Y España se hunde. Y las últimas tres chicas que me la chuparon lo hicieron bastante bien. Y en Barcelona nevó el año pasado pero yo no salí de casa porque estaba de resaca. ¿Y tú?
-Bien, trabajando con un notario. Haciendo contratos con tíos que venden diamantes a Europa. Y me mola vivir en Camden. Como Jude Law. Viví unos meses en Valencia. Y luego regresé a Londres. Te va a gustar el piso. Dormirás en el sofá.
-Tengo que comprar un libro sobre violadores. Creo que podemos comprarlo en una librería que se llama Foyles.
-Pues vamos para allá.
-¿Sabes si venden gelocatil en polvo en alguna farmacia?

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