Las suecas no saben montar armarios

Llegado al coito, le pido a la sueca que yace desnuda a mi lado que me ayude a montar un armario de IKEA. Sus senos, erizados, oteando el difuso horizonte de las paredes negras de mi habitación, muestran una dureza persistente, que casi tergiversa la ley de la gravedad.
Aún en su calentura, contesta con su castellano macarrónico.

- ¿Armario de IKEA de montaje? Yo soy suecia como IKEA, ¿es broma tuya? pero no gusto de muebles montables.
-Comprendo, rubia natural de mirada azul lasciva, pero los dibujitos de las instrucciones hechos por gente de tu país me ponen nervioso; no me gusta que me traten como un borderline y he pensado que tú, ya que follas razonablemente bien, podrías hacerlo. Aquí tienes-le paso mi caja de herramientas guardada en la despensa-. Vamos nena, honra al PIB de tu país.
-Enfado contigo, mujer como yo, diseñadora de moda y traveller free, mucho más que para hacer tus muebles.
-No te pongas así, que hayamos follado sin condón no te otorga la potestad para faltarme al respeto. Vamos pequeña, monta mientras preparo unas rayas.

La dejo con el manual de instrucciones abierto a doble página, con muñequitos asépticos sonriendo con pinta de oligofrénicos y salgo a la terraza para saludar al sol en un seguido de posturas de yoga aṣṭāṅga. Bonito día, aunque hace frío, pienso en un haiku:

Soy totalmente
legal para contigo
astrología

Si un maestro Zen viera mis patrañas poéticas me abofetearía para aleccionarme, pero eso no sería nada nuevo.

Entro de nuevo a casa, la sueca está montando el armario con cara de día gris. Se ha puesto un camisón. Cuando se agacha, las nalgas saludan a mis ojos y me entran ganas de darle unos azotes, al estilo manager de Hank en Californication. Me sirvo una copa de Martini, aceituna inclusive. Preparo un Absolut de cereza para la sueca. Le recito mi haiku y se lo doy. Su cara pasa a ser de día soleado con nubes intermitentes. Por mucho que pretenda estar ofendida por tener que montar un mueble, sé que las suecas adoran las tareas del hogar, especialmente si están bien folladas.
Bebemos juntos y hacemos un brindis.

-Por las suecas que saben montar muebles de las industrias de su país.
-Por textos tuyos divertimiento y sexo funny.
-Muy bien, sueca montadora, ahora deja de montar, que me toca a mi montar en tus caderas.

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