Las normas del vertedero de Riot Über Alles [Special Guest Review]

vertdero_1.jpg

Las normas del vertedero. Esto no es Berlín Ediciones, Madrid, 2014. 108 pp. 12 €

Special Guest Review ☞ Sergio Espinosa

Nosotros nos quedamos lanzando luces al aire: señas, artificios para advertir nuestra presencia. Nos hemos acostumbrado y con todo persistimos. Riot Über Alles (Sant Andreu del Palomar, 1979) insiste en nuestra ausencia y delinea nuestros huecos.

«El Lado Bueno de las Cosas / ha sido / secuestrado», nos avisa. Nosotros nos quedamos, decía, lanzando luces y pidiendo auxilio ante semejante crimen. Imagina que estamos en un bosque: alguien se ha perdido y entre nosotros, como de costumbre, se oculta quien perpetra. Quien perpetra no tiene rostro pero tiene nombre propio: Cosmos. Siempre está el origen y el autor, con cierta deferencia, nos pone en antecedentes.

Antes del Cosmos existió el Postulado, y tras él sus Excepciones. Las normas del vertedero se divide en estas tres partes, un prefacio y un postfacio por mano y obra de colectivo Juan de Madre. A lo largo de sus cincuenta y un poemas vamos esquivando trampas, «pegamento, zócalos, posavasos / cascos integrales, queroseno, liofilización. Pordioseros, fondos de stock / pastillas de proteína, maracas / zepelines, souvenirs y productos / interiores brutos / cósmicamente coherentes». Pero no nos detenemos. Continuamos nuestra tarea, que por diminuta y virulenta no es menos tarea. Riot ve la ausencia donde otros, la latencia.

The Wall - Riot Über Alles from The Wall on Vimeo.

A estas alturas, Über Alles se eleva como nuestro principal sospechoso. ¿Por qué, si no, mostrarnos las reglas de la discontinuidad? ¿Por qué, si no, ilustrar personalmente su quinto poemario? Viene de la mano de Panero y de la raza Astorgana, en la derecha; de Bacon, en la izquierda. ¿Qué, si no la desconfianza? Se destapa finalmente y nos confiesa: «Traemos muertos. / Traemos ciegos [...]. Lo traemos todo / y es vuestro / como vuestros son los virus / que os deben la vida y justo por eso / os matarán a la vuelta de cualquier esquina».

¿O acaso nos destapa? ¿Cómo hemos entrado en este bosque vertedero? Hemos olvidado demasiadas cosas y con todo persistimos. Y la persistencia da sus frutos. El recuerdo. Buscamos la Belleza. Hemos venido aquí en pos de la Belleza. No de la verdad. No de lo que subyace. No de lo que acontece. No de los Tres Nombres Verdaderos. No de lo que disgrega. Menos aún de lo que nos une. No de la ira. Tampoco de la estupefacción y mucho, mucho menos, de la coherencia cósmica. Buscamos la Belleza y Las normas del vertedero dispone un lienzo políticamente definido. «La pintura nos pone ojos en todas partes: en el oído, en el vientre, en los pulmones (el cuadro respira)», afirma Deleuze. El autor nos ha convertido en monstruos, según sus reglas que son ya nuestras y de todos y del Cosmos mismo. Monstruos que recuerdan con mil ojos pero con visión turbada.

Las normas del vertedero

 

De nada vale ya que atemos cabos. No hemos venido a concluir en fatalismos. Quizás a concurrir, infectados, y a persistir en nuestro hueco. Entre ratas y shawarmas, Riot sabe que tenemos una Propiedad común, que es nuestra esquela y su poema:

Lo que corresponda a vuestra fosa

podremos decidirlo

 

luego

 

mientras nadáis

–reptando–

lejos de aquí

en algo mucho más espeso

que el agua

–también más vivo–

 

lo primero es lo primero

 

cosas se aplastan a veces

sin querer

y de las más variadas formas

pero hay algo en todas ellas

que siempre coincide:

 

podían

ser aplastadas.

18.10.2015 - 13:00h

Bar Heliogàbal

Carrer de Ramon y Cajal, 80, 08012 Barcelona

Cosmos Heliogábal