La madurez se fue de after. Y yo cambié de ubicación apretando un botón en mi perfil como si fuera Reset / Rewind / Forward / Delete

Venice-Beach-los-angeles-1106493_1920_1440.jpg
Hanif Kureishi afirma que con la madurez lo más interesante no es hablar de uno mismo, lo fascinante son los otros. Posiblemente sea cierto, pero como mi madurez se fue de after hace varios meses y todavía no ha aparecido, de poco me serviría hablar de los otros. La madurez se fue de after y, como no tengo instinto paternal, tampoco me preocupa especialmente su paradero. Imagino que, la pobre, con tantas exigencias, se lo estará pasando bien.

Madurez, si me estás leyendo, si te has quedado con drogas en tus after, mándame un What's app o llámame por Viber y comentamos nuevos dealers.
Hablar de uno mismo da para mucho. Siempre y cuando leas y fumes lo suficiente y folles a menudo y seas un poco engreído y escribas pensando en el corto plazo y te guste la moda barata y las rave y los productos de consumo masivos y piensas que el mundo está lleno de gilipollas simpáticos y tengas algunos amigos divertidos y algunas amigas erótico-festivas. Y si tienes dinero, también. Si no, siempre quedará Bukowski&Co.
Cambiar de ubicación en el perfil de blogger es una buena excusa para hablar de uno mismo. Decidí darle al botón de cambio de ubicación geográfica. Así que ahora, técnicamente, vivo en Los Ángeles, acompañando en cuerpo y alma a Bret Easton Ellis y su séquito de Patrick Bateman camuflados de gente corriente. El cambio de ubicación virtual forma parte de la diluida y etérea capacidad de Internet para generar ficciones con impronta real. Ya lo dice Agustín Fernández Mallo, la producción artística postmoderna carece de ubicación geográfica estable, es múltiple, incluso se superpone por capas que se solapan a lo largo de la obra contínua. De este modo, un blog se inicia en Barcelona, pasa por Suiza, se asienta en Berlín y luego emigra hacia Tokyo. Esto se resume  en pocas palabras: vivacidad creativa y hiperinfluencia instantánea. En la Modernidad, uno escribía en un lugar del mundo, pero debía regresar a su lugar de origen para publicar, perdiendo en ello varios meses. Esto hace años que se acabó. Y jamás volverá a ser igual. Amén. 
Vivir en Los Ángeles tiene sus ventajas. Te codeas rápidamente con Hank Moody, y paseas con el en gallumbos saludando a chicas surfers con una 105 de pecho. Estas chicas viven al estilo posthyppie. Tienen pasta pero son cool y tienen buen coolito (oh, echaba de menos un chiste realmente lowcost). Luego te emborrachas. Sin motivo. Bebes. Y ya. Después llamas a su manager y pasas una agradable tarde con él, su novia cocainómana y la servicial secretaria emo. 
Cuando tienes tiempo, escribes sobre ti mismo, mostrando, de nuevo, tu falta de madurez, y lo bien que se lo estará pasando (la madurez) con sus propias fiestas lisérgicas.
Repito, madurez, si has quedado sin drogas, call me back.
http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust