La generación de los mal nacidos

El nacimiento de un engendro humano suele producirse con la dilatación del coño materno y la posterior expulsión sangrienta de un tipejo/a lloriqueando y chillando, siendo golpeado a discreción para que se calle de una vez y respire ordenadamente el pestilente atmósfera de un oxidado hospital público nacional.
Puede parecer extraño, ante este orden natural, calificar a una generación entera de "mal nacidos". Ante todo, aclaro que el autor de este artículo se considera parte de dicha generación, con lo que sí, Vanity es también un mal nacido-¿quedaba alguna duda?-.

Un mal nacido es alguien que no cumple la función que le toca a la hora de nacer; nacer mal es empezar la vida con mal pie, y renquear durante una buena temporada, alterando el anterior orden-o intento de- establecido por generaciones anteriores. Naciendo mal se suele crecer mal. El primer error aparece debido a la excesiva contemplación que rodea la existencia del nuevo ser, profesada principalmente por los progenitores y "familiares", que es ya un mal augurio de lo que está por venir. La ilusión de tener un hijo no implica más que 3 cosas.
1. Haber follado sin condón y tener el esperma y los óvulos en razonables condiciones
2. Haber aguantado un bombo durante nueve meses
3. Haber dilatado el coño ampliamente en su momento.

¿Por qué coño tanto espectáculo y felicidad ante tan vulgar y masificado acontecimiento?.

Por ello, nuestra generación en especial ha nacido con la sensación de importancia, de trascendencia. Solo por nacer uno ya es alguien, el centro de atención de una habitación cochambrosa con 3 ramos de flores y una madre sudada y despeinada que ríe al borde de la deseseperación. Crecemos rodeados y sobrealimentados, ajenos a los problemas reales del mundo, nosotros hemos venido solo a catar lo mejor. Lo mejor, como no, lo define un sistema que absorbe esa unicidad de la existencia, y pronto el deseo infantil de poseer se plasma en un consumo excesivo de bienes que los padres a duras penas pueden mantener.La alegría de los padres se diluye paulatinamente, junto con su apetito sexual, al tiempo que las ojeras aumentan y la piel cuelga cada día un poco más. Las primeras erecciones frustradas toman el relevo a la plenitud sexual, y la calvicie avanzada azota la autoestima del padre, que recurre al alcohol con más frecuencia y regresa a casa con manchas de pintalabios barato en el cuello. Todo ello no parece afectar al nuevo rockstar de la familia, el chico/a, que asume el rol dinamizador de la relación. Los viajes a Disneylandia joden el sosiego y la economía doméstica, las malas notas preocupan y desconciertan las expectativas harto infundadas-¿con la inteligente que es, cómo puede ser que el niño saque un 2 en matemáticas?. El engendro ya elige su ropa, su estilo, su equipo de fútbol y su grupo de música predilecto. Sí, los años pasan volando y el chaval pasa volando por delante de las llamadas de atención de sus-cada vez más- acojonados y seniles padres. Si el chico es mínimamente guapo, los primeros polvos toman el relevo a las sucias pajas que manchan el teclado del ordenador familiar, y si es feo la etapa EMO esquizo planea como un buitre, preparado para joder cualquier atisbo de normalidad. Bienvenidos a la adolescencia, el espectáculo del desconcierto moral e intelectual del código de barras con personalidad de serie. Las opiniones políticas e inquietudes artísticas quedan eclipsadas por el culto a la belleza y la sencillez, el no esfuerzo reina entre las banales aspiraciones. La pretensión de transgreder el desconcierto con pura estética, desborda a los padres que, por vez primera, intuyen que han cometido algunos errores clave, que su condicionada visión de la realidad ha bloqueado durante más de una década.

1. Si el chico no lee es porque nunca ha visto a su padre con un libro.
2. Si no valora el dinero es porque su padre ha jugado a la quiniela triple desde que él tiene memoria.
3. Consume alcohol porque lo ve en las películas que anuncian entre los programas de media tarde.
4. Usa Internet para masturbarse porque de este modo no hace falta que enseñe sus granos en los huevos.
5. Se caga en sus padres ya que hace 3 años que no se cambian de coche.
6. El dinero nunca es suficiente.
7. La ropa que no es de marca no es ropa.
8. Su equipo ha perdido la copa porque no le han dejado ir a ver el partido. "No es eso hijo, luego hubieras ido de after. Claro, pero no es malo, lo único es que tu no lo entiendes porque nuna has estado en ninguno".
9. Mamá, ¿por qué no tienes estudios? Trabajo desde los 15 años cariño. Me da igual, yo no quiero trabajar y estudiar, ¿me das 10 euros para salir?.

Ante tal situación de crisis permanente, la memoria conyugal juega malas pasadas, y las primeras lágrimas recorren el demacrado rostro de la madre, que por momentos se ve trasladada a la primera vez que tuvo el crío en sus manos, y que todas las bonitas y perfectas posibilidades estaban en la palma de la mano. Los acontecimientos, la poca preparación y el bizarro devenir del mundo han socabado esas fútiles esperanzas.

¿Cómo puede pretender un equipo de segunda regional ganar la copa de Europa?. Este es, me temo, uno de los errores de base de la paternidad.

El no agradecimiento ante los detalles y concesiones que recibe el chico es una de las máximas de la soberbia existencial, el "tengo derecho" se impone ante el "tengo deberes" y la exigencia sin tregua es la condición sine qua non la vida no puede seguir adelante.

Las gafas de sol del tamaño de media cara contribuyen a generar el áurea que el chaval cree necesitar para hacerse paso entre la multitud desperdigada de seres como él, reunidos bajo el manto de la ignorancia y del deseo mal calibrado, fruto de, como adelantaba anteriormente, un mal nacimiento.

Entre toda esta senda de desconcierto estupefaciente, una ténue luz situada en los recovecos de la decadencia muestra que, a pesar de la crudeza de la realidad sin filtro, merodear con una buena dosis de vanidad inmoralizadamente moral y un buen fajo de libros escondidos en recónditos maleteros de coches deportivos de llantas de 17', se puede sobrevivir.

Joder, y tanto; sobrevivir, escribir, repartir y, no olvidemos, vapulear la vacía tez de cerebros difuminados por el halo de la petulante perdición.

Afectuosamente,

Vanity

Mayo2009

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