JEV Chronicles (III): En esas que arrancas y ya no sabes cómo parar el jolgorio. Special Guest Writer: Margarita

Making off: este post ha sido cariñosa y torpemente elaborado a cuatro manos tras unas veinte horas de fiesta por el JEV (Jarana Electrónica y Visual), Gijón, garitos de mañaneo, un Jardín Botánico, bancos, autobús nº10, terrazas, OpenCor, Hostal y el after Mono. Dos manos son de Margarita, que llegó ayer viernes al festival a eso de las 11 de la noche y tiempo nos faltó para abalanzarnos al jaraneo común. Las otras dos manos, as usual, son mías. Como dicen en el teatro del JEV, 'La función va a comenzar':
Vanity live
 
Recibo un whatsapp que leo algo bizco en el que hay una ilustración algo sórdida de Hemingway. No acabo de entender de qué se trata pero si Margarita me manda eso es porque está cerca del festival, a punto de llegar. ¿No? Por si acaso, apuro la tercera birra y me doy un pirulo por Esplendor Geométrico. Vaya jaranote. La iglesia luce rojiza y demoníaca y sí, me escribe Margarita que están corriendo por la plaza central. Sonrío para mis adentros como cuando realizas una pequeña maldad de la que únicamente tú eres el conocedor y no te causa remordimiento alguno. Porque el asunto con Margarita va de maldades. Pero maldades pro.
Margarita live
 
Ojeando la revista del avión de repente leo 'Hemingway, escritor y periodista muy supersticioso'. Entre esto y que estoy llegando a Gijón, ¿en quién pienso? pues en Vanity, en quién va a ser. Tengo que decir que estoy un poco asustada, le debo muchas fiestas; la última ni me atreví a salir porque sé el nivel en el que se las gasta el colega y no podía permitirme 2 días sin dormir... vamos, que estaba acojonada perdida porque sabía que juntarnos de festivalaco no podía traer nada bueno... en cuanto a mi salud, claro, por lo demás, no tengo queja alguna. Él ya está en el festival y yo llevo 3 horas de viaje y hasta los cojones... (todo por el JEV). Pero no me importa porque Vanity ha pensado en mí y me está esperando con un regalito muy especial y apropiado (os lo pongo fácil: ni flores ni bombones). POR FIN llegamos a la 'ciudad laboral' (¿ciudad? ¿Universidad? Qué más da dónde sea, lo importante es que hay una farra de la hostia esperándonos). Nos adentramos en el patio y lo primero que veo son luces de colores parpadeantes por las cristaleras de la iglesia (morbazo máximo)... no puedo esperar a entrar peeero primero TENEMOS que ir al baño Vanity y servidora,... ya sabéis que una chica nunca va sola al baño...

Vanity live

 
Tras varios chequeos visuales que solo me reportan imágenes de tíos failbarbudos y bastante mal vestidos y alguna que otra moza de relativo buen ver, calo a Margarita y acelero el paso hacia ella. Todavía quedan como tres o cuatro personas haciendo cola para conseguir su entrada (comprada anticipada); resulta que el Sold Out de este año ha provocado colas de más de dos horas para conseguir el pase de acceso. Vaya puto bajón, pienso, hay que ser pagafantas. Yo llegué a media tarde bastante puntual para recoger el pase y pude evitar estos jolgorios organizativos. Pero todo esto NOS LA SUDA. ASÍ que vayamos al grano ya.
Margarita me recibe con unos bailes muy de su estilo, es decir, como si llevase horas bailando y lo mejor estuviese justo por llegar en el momento del abrazo de mutuo reconocimiento. Me pregunta por mi gorra negra. También me pregunta por el baño y que si la iglesia mola tanto este año como parece. En un plis estamos entrando a codazos en el baño de tíos de una de las esquinas del complejo laboral. El baño de minusválidos es el más agradecido para estos casos. Margarita baja diligentemente la tapa del wáter y yo le muestro la recién adquisición que juntos vamos a compartir en hermandad jaranera. Pero no puedo evitar comentárselo:
Margaret, dime que el tiempo que he estado sin salir de fiesta contigo ha sido muy breve, como si en realidad hubiésemos salido la semana pasada y no hace más de dos meses. Miénteme en eso deliberadamente, a ver si así consigo sacarme de encima la sensación de desamparo nocturno de las últimas semanas. En serio, lo he pasado mal. Soy un tipo frágil y sensible en el fondo, y tú lo sabes.
—Mira, señorrrr Dust —responde Margaret ya con el rulo armado—, la noche funciona de un modo imprevisible, qué te voy a contar. Tan pronto puedes sentirte el alma gemela de un colega como notar que eres la escoria acumulada debajo de la tarima del Dj de turno. Y ni por esas tú has dejado de ser importante, ni de día ni de eh, venga, métete la clencha que es gerundio y eso huele a techno.
Margarita live
Después de 3 baños y un auditorio (impresionante Robert Henke), POR FIN entramos en MI deseada iglesia. Suelo con moqueta de feria (no se fía de nosotros ni Dios. Lo que hay que aguantar) y rayos láser para dar y vender; si algo aprendería luego es que NUNCA debes fiarte del láser (un rato, vale. Pero dos actuaciones con el mismo show visual, no mola). Pero bueno, visto desde el punto de vista danzarín, no necesito luces para bailar. O sí. La duda me corroe.
La iglesia me moló, sí; ni panegíricos ni AveMarias, sólo musicote para mis zapatillas. Bailar sin parar con los ojos cerrados la mayor parte del tiempo (NO quiero ver el láser). Brazos arriba, piernas flexionadas, mirada por encima del hombro de todos y, ¡A BOTAR!
No recuerdo cuándo fue el momento en que la música dejó de sonar ni cuándo la iglesia dejó de estar oscura, ni cuando nos echaron. Pero de repente me sentí una homeless en busca de un after donde descansar mis ansias de bailar al ritmo de un buen bombo.
Vanity live
 
Bajamos del taxi a trompicones y Margarita se cuela por entre el gentío que ya va petando el local. Se llama Mono y el Dj que va a repartir nuestras próximas horas es Clip!. Como veremos al rato, gintonic en mano, el músico barcelonés es un virtuoso del directo y del house hecho siguiendo la receta original.
—Margarita, por favor, acuérdate que tenemos que preguntar por eso.
La puta, es verdad. Es que me lío bailando, ya me ves.
Margarita live
¡Unch, unch, unch! Después de Clip! me voy a poner en plan hater: se ha puesto al mando de MI (nuestras) emociones un dj sin bombo. Ya no sin bombo propio, NO: sin ni siquiera un mísero bombo donde aferrar el latido de tu corazón. Siempre he pensado que un Dj sin bombo (propio) no es un...
Vanity live
 
Las preguntas indiscriminadas de Margarita surgen efecto. Nos presentan a una tipa de entre 25 y 30 años latinoamericana y con aspecto de buena onda. Aunque tiene un toque raperito que me sobra. Pero aquí hemos venido a hablar de negocios con la tal Rosalda. En la barra, hablamos un poco de nuestras vidas —le cuento que soy arquitecto licenciado en una pequeña Universidad del Norte de Catalunya especializada en construir con paja y hojarasca—. No consigo que mi sorprendente formación profesional revierta en un descuento para los tres pollos de Speed que están en juego. Y que acaban en mi bolsillo en plan 'pequeños, venid con papi'.
Margarita live
 
Paralelamente al tema "rápido", yo sólo tengo una motivación: estar en primera fila, oír la música lo más ALTA que pueda y ser fan #1 de la representación de la música barcelonesa en tierras asturianas. Después de bailoteos pasionales con el querido Clip! y el no tan querido Djderelleno, nos echan del garito (¿desde cuando te echan de un after a las 8 de la mañana? ¡en mi pueblo esto no es un after!). Sopesamos nuestras opciones vagabundeando por Gijón con los coches limpia calles como banda sonora (esto no sé bailarlo, mierda). Nuestra primera opción es terracear para poder pensar mientras una birra da paso a una segunda opción más technera.
Vanity live
 
Y así han pasado las horas. Varias. Bastantes. Hasta que hemos podido asaltar el Jardín Botánico. Hemos cruzado el puto Amazonas Asturiano tan panchos y con unas gafas de sol muy random que hemos comprado de camino (estoy comprando unas gafas por cada día de festival, vaya descuadre). Y lo que nos encontramos en el Jardín Botánico es una mezcla de aquellos años en los que el Sónar molaba y luego seguías en la terraza de casa del colega y una concentración de peñica bastante light sin ganas de despeinarse ni sudar más de lo necesario. El resultado es, aunque podría parecer lo contrario, delicioso, básicamente porque el sol lo está dando todo y también los djs, en especial Luke Abbott. Gijón vuelve a ser abrazable una vez más y Margarita, por supuesto, con nuestra fiesta compartida de mandíbulas y trajines e insomnios reivindicados, también.
Margarita live
 
Y eso es lo que me gusta de Vanity, que todo fluye. SIEMPRE me vas a dar miedo a la hora de salir y, por eso mismo, siempre me va a dar regustera molona cada vez que sepa que vamos a liarla juntos.
(en realidad, Margarita terminaba el texto insultándome y diciéndome de todo por varias razones que no vienen al caso, pero tras dos horas más de farra tuvo a bien aceptar esta versión mucho más...¿abrazable?).
Gijón, mayo, 2014.
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