Invertir los papeles de manera industrial

-Este es de los cigarros que te fumas sin saber por qué-Afirma Tales a las 3 de la tarde-.
Hace veinte minutos que me he levantado. El tiempo en Lérida es gélido, y la gente no pasea por la calle. Pero esto parece más debido a la crisis y a que los domingos los centros comerciales están cerrados.

Enciendo el primer cigarro. Tengo resaca, algo habitual cuando me junto con más de 7 personas en una casa. La casa de NickUnd tiene 157m2 y está en un noveno piso. Por las ventanas pasa viento, es una casa vieja, al estilo de las del Eixample barcelonés. Viven cuatro personas, pero hemos subido varios de BCN para pasar el fin de semana. Hicimos una barbacoa y fumamos hierba de campo. Ayer hacía sol, y yo estaba solo. Se nota que estoy leyendo a Bukowski de nuevo. Esta última semana he estado leyendo "¿Qué es un intelectual europeo?, pero lo dejé en la mesita de noche de BCN para leer algo diferente este fin de semana. El ensayo es sublime; reflexiona acerca de la melancolía de los intelectuales. Algunos de los seres con mentes críticas terminan por crear utopías extrañas como Tomás Moro. Dicho lo cual, Vanity es una utopía industrial con carácter misógeno que, según tengo entendido, desata furia entre cierto colectivo femenino. Es extraño; las chicas con las tetas operadas son de lo más simpáticas, no entiendo por qué las otras (no tan agraciadas) se lo toman mal. Al final todo se reduce a maniqueísmos simplistas. Rojo y azul, blanco y negro. Monocromos absurdos. Pero estas chicas tienen bigote. Y el niño brasileño que me lia los cigarros es un gran trabajador al negro, aunque él sea más bien moreno. Como decía Bukowski, si hay gente que se cabrea contigo es que lo estás haciendo bien. Gracias Hank.

El humo del cigarro penetra en mi interior y purifica los poros.
Ayer fue una noche de confesiones, de jugarse dinero jugando a los dardos. Y de ver gente disfrazada intentando pasarlo bien.
Vi, en la discoteca barata de la zona a la que fuimos a buscar pelea, un tipo vestido con trozos de cartón rectangulares disfrazado de "Camioneta del equipo A". Luego vi a payasos, chicas cadáver, gordos, calvicies acuciantes, errores y disfunciones varias. Lo mejor de estas situaciones es el clima festivo y despreocupado que pobla el local. Se respira una euforia plenamente anacrónica, absurda y aséptica, que todo el mundo acepta y comparte con naturalidad. Evidentemente, siempre hay alguna chica con perspectivas de follar, pero prefiere calentar al personal y chupar una piruleta.
Shakespeare nunca lo hizo. Me gustaría invertir los papeles, Hank. Tu te jodiste en América y triunfaste en Europa. ¿Qué tal si cambiamos la fórmula?
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