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Bajo a Diagonal con Paseo de Gracia. Quiero ir a comprar algunos libros indeterminados en una librería que he cruzado cientos de veces pero que nunca he pisado. Está cerrada. Paso a la siguiente parte del plan desvinculado de terceros. Buscar un bar en el que no haya estado nunca. España es el país con más bares por habitante; no me enfrento a una tarea difícil. Paseando por una de las calles que circundan la librería cerrada, entro en una tienda de diseño que vende "fridge poetry". Imanes con frases para colgar en la nevera y "hacer poesía". Pregunto si tienen las palabras "fake tits" y, al recibir una respuesta incrédula y negativa, no lo compro.

Venden algunos libros de mierda y oportunistas como el puto niño con el jodido pijama de rayas de coca. Veo algunas cosas más que no me importaría comprar. Unos marcos, una funda para el casco, una neverita negro cromado. Preferiría quemar el local. Materializaré la idea otro día. Sigo caminando por calles que no he recorrido nunca. Cruzo tiendas que no sé cómo consiguen sobrevivir. Un posible bar me llama la atención, está en una esquina poco transitada. Mirando por la ventana me entran ganas de entrar, no hay nadie, únicamente la chica de la barra que es follable. Cierro la puerta detrás de mi y un par de cerveceros que beben a destiempo, se giran. Indiferente, entablo contacto visual con la camarera y le pido un café con leche. Me siento en una esquina y celebro la extraña iluminación del local. Tiene algunas lámparas traslúcidas de plástico blanco en la barra y unas luces de lectura metálicas, de las que se alargan con un muelle, colgadas en la pared en algunas de las mesas. La que toca a mi mesa, me va al pelo. El resto, la parte central, queda en la penumbra. La chica me trae el café y le agradezco el pronto servicio clavando mis ojos verdes en su seudo-pronunciado escote. Llevo el Mac en la mochila y el libro de Monzó. Opto por lo segundo. Leo un par de relatos. Voy por la página 280, me quedan unas 400. Un hombre mayor prepara una mesa. Al ser más de las 17h, supongo que es para él y la camarera. Imagino que el viejo es el dueño y la chica su nieta o una sin papeles sudamericana que se la folla por un sueldo mísero. La puerta se abre y un colgadillo se sienta en la barra. Conoce a la camarera y hablan. Al rato, mientras la mesa está preparada esperando su uso gastronómico, hablan de borracheras. El colgadillo cuenta que un día se quedó dormido dos horas en las escaleras de una oficina de correos. La chica, como casi todas, no reconoce que es una cachonda perdida y que folla contra un coche con un desconocido cada noche que sale. Por el contrario, dice casi con orgullo que ella se retira cuando se percata de su estado excesivamente alcohólico. Intenta citar sin éxito a algún amigo suyo gurú que dice "retírate antes que sea demasiado tarde". El colgadillo no sabe qué decir. Sigo leyendo. Levanto la vista y el pringado ha desaparecido. La chica friega unos platos detrás de la barra y me vuelvo a comer su escote. Sigo leyendo. Levanto la vista y la camarera y su macarra-abuelo-lo que sea- comen en la mesa.
Abro el Mac. La mesa a mi derecha pasa de libre a ocupada; dos tíos feos, uno con cabellera heviata y otro i'm a virgin escoltan a una tía absolutamente prescindible en todos los sentidos.
Cuando he acabado de describir las cosas hasta mi presente-ahora-, decido escribir algunas reflexiones que me vienen al momento-ahora-. Por ejemplo, FAG me dijo que David Foster Wallace se suicidó el diciembre pasado. Hará unos cuatro meses. Se ve que Wallace había dicho en repetidas ocasiones que lo encerraran, o sus impulsos suicidas acabarían con él. Nadie le hizo caso y pasó lo que pasó. Unos de los escritores más célebres contemporáneos la ha palmado. Es una gran pérdida joder, quedan pocos, cada vez menos. Recuerdo algunos libros que he visto en la cristalera de la librería cerrada. Quería mandarle un sms a FAG con uno de los que he visto pero como creo que leerás esto lo escribo, creyendo que puede ser una novedad que a algunos de vosotros también os puede interesar. NUEVO libro de Irvine Welsh, padre de Trainspotting. Si hay alguien que creía que la peli nació por sí misma, debería enterarse de una vez que casi todo lo bueno que hay en cine-o conocido- viene de libros.
Escucho Belle&Sebastian. Fue mi compañero de oficina que me introdujo en el grupo. Son jodidamente buenos y poéticos. 
Me pregunto cuantos millones se han perdido esta semana pasada en bolsa. Supongo que muchos, como casi todas las semanas de este jodido año. Encima, mi blog está notando la crisis, este mes me han entrado 20cnts en la cuenta, un 60% menos que el mes anterior. Pese a faltar todavía medio mes, las cosas pintan mal para mi economía blogger-zimbawense. ¿cuanto falta para que Random House Mondadori se rinda a mis pies y me contrate como dinamizador de su sección en red de escritores emergentes?. Me acompaña un cigarro liado de American Spirit y una soledad adictiva. Entiendo que la palabra crisis provoque asco y vómito, pero usarla me produce un profundo regocijo, como a la mayoría de los que nos la pela el devenir de nuestra sociedad. Aprovecho este long post para aclarar una discusión interesante que tuvo lugar ayer con Margot Dean. Si escribo a favor del periodismo y luego en contra y luego a favor, contradiciéndome absurdamente, es porque no tengo ni idea de qué coño me voy a encontrar, así que prefiero vomitar un conjunto de palabrerías absurdas para pasarlo bien y quitarle madera a lo que va a determinar el orden de mis próximos dos años. El periodismo mola, claro que sí. El Gonzo especialmente, ¿verdad Belalugosis?. La combinación café cigarrillo está causando en mi sistema estomacal el previsible efecto expulsión, que fuerzo en mantener bloqueado ya que no me fío un pelo de los baños de este antro. 
Ahora le voy a dar al botón publicar entrada, ya que estoy robando Internet gratis a algún inocente vecino. Lo sorprendente es que tengo todas las líneas de cobertura wi-fi.
Así pues, publicar entrada.
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