iNietzsche pregona la basura estelar

La basura estelar es un espléndido reflejo de la naturaleza parasitaria de la existencia humana. Fabricamos cacharros por doquier que luego mandamos a miles de kilómetros, dan cuatro vueltas y se estampan por un fallo de fabricación atribuible a la negligencia de la U.R.S.S (digan lo que digan existirá siempre en nuestros corazones estalinistas). Análogamente, fabricamos palillos o envases para yogures ricos en fibra que luego acaban en contenedores y cuyos restos son degustados por perros leprosos y vagabundos que una vez fueron gente digna que quería dedicarse a la poesia.
Es el éxtasis de la absurdidad de nuestra condición, por ello hoy he comprado algunas cosas; un abrigo de cuero, cuatro libros, dos móviles, un GPS y dos juegos para Nintendo DS que se los he regalado a un ciego.
La basura espacial es parecida a una eyaculación en forma de minitumores que pregonan el libre albedrío intergaláctico. Pero lo más jugoso es que la mierda espacial no se pierde en la oscuridad y se acerca a Marte (p.e). No, se queda dando vueltas alrededor de nuestro cuchitril. Por eso he decidido bajarme un programa para el iPhone que se llama iNietzsche, con frases suyas en inglés que puedes guardar en favoritos. Es una pena tener que llevarle la contraria a uno de los más grandes, pero el superhombre posmoderno es más bien un infrahombre, un demente alienado amante de las pajas virtuales y las secciones de contactos. C'est la vie. Mientras tanto, algunos otros, como el líder espiritual y político de Corea del Northhen y el presidente de una ONG fraudulenta esbozan planes para comprar empresas de producción de derivados lácteos.

Y las niñas siguen siendo manoseadas por la sociedad del consumo.

Reflexión cáustica:

La elección de vivir en vez de suicidarse corresponde a dos neuronas disfuncionales conectadas por un cable adulterado de fibra óptica del siglo pasado.

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