In the middle of the f*** random pensamientos

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Estudiar por última vez en mi vida en el mes de enero me produce una sensación de liberación dosificada. Entendamos estudiar bajo el término "obligación coyuntural". Recordemos que estudio algo parecido a periodismo y que mi obsesión es el New New Journalism y, especialmente, el Gonzo. Aunque esté pasado de moda.
Una asignatura que es una mierda, llamada Investigación de la conducta, tiene un libro de referencia que es muy bueno. Nada que ver con la psicóloga aficionada borderline que nos da la clase. La tónica de lasc clases es así; 
con voz histriónica y con referencias habituales a ejemplos subnormalizantes tipo:
El inconsciente según Freud (sí, damos Freud en el S.XXI)
-¡Aix! Tía, se me pasó llamarte para la cena de Carlos (sí, usa nombres propios en los ejemplos)
-Joder, eso es porque estás enfadada conmigo por lo de José.
-Qué va nena, para nada.

Los alumnos, estupefactos por el nivel de abstracción del ejemplo, esperan una explicación. La psicóloga histriónica no decepciona:

-En realidad, Montse sí que está enfadada con María, pero inconscientemente se lo ha ocultado, por eso no se ha acordado de llamarla y piensa que se le ha pasado de verdad.
Es en estos momentos cuando saco la cachimba y doy unos tiros en clase.
                                                    Libros de los estudiantes de Chernóbil
Como decía, aunque suene paradójico, el libro de la asignatura es excelente, y reflexiona de cosas como el individualismo, la sociedad y el capitalismo. Os dejo el texto sobre reflexiones sobre el libro que me ha pasado la cajera del Carrefour después de haber hablado un poco del tiempo (y haberle mirado el escote):
              Cerdo de Chernóbil de oferta
Como es sabido, el individualismo acompaña el pensamiento Occidental desde que se formula el paradigma liberal en los albores de la Revolución Francesa. Al quedar establecidos un seguido de normas jurídicas y un corpus teórico que explica la conducta humana (simplificando burdamente), los principios de la libertad individual son asimilados paulatinamente por la sociedad. Esto discurre sincrónicamente con el desarrollo del capitalismo y el consumo de drogas legales.
Con el paso de un par de siglos, o más, el individualismo se erige como base fundamentalista del imaginario Occidental. Y, en medio de todo esto, la publicidad se ubica como un medio (en principio infrausado) que comunica las empresas y sus productos con el consumidor final. Con su repentino éxito, basado en la comunicación cada vez más personalizada ante el consumidor, el ciudadano deja de ser individuo para pasar a ser un mero consumidor. Es el extremo del individualismo, el abandonamiento de las responsabilidades sociales de la persona de un país democrático para rendirse a la gestión de su economía personal. La publicidad, al nacer dentro del seno capitalista, reproduce  los  valores del sistema de forma vehicular. Incluso, como sabemos, los exagera. Por lo tanto, la vinculación entre individualismo, consumo y publicidad viene de lejos.
Este es solo un capítulo del libro de 30 páginas resumidos en un par de párrafos. Como decía, el libro es entretenido, aunque la mayoría de alumnos prefieren los ejemplos de la Toñi, la Mari, el Paco y la Josefa y su puta madre.
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