Homenaje a Patrick Bateman

Mañana, sobre las 10, acudiré a realizar la prueba de acceso a la carrera de periodismo. Conociéndome, esto es lo que puede -va a- pasar:

Mi camello decide hacerme una de sus repentinas visitas a mi ático, loft "picadero" con vistas al mar que siempre uso para el fin de semana. Cuando llaman al timbre, estoy contemplando mis abdominales, sorprendido de lo firmes que se mantienen pese a la mala vida y a los embistes de la cerveza de importación alemana. Pienso que es Rosana, la joven zorrita ucraniana de 19 años, que viene con su 105 de pecho a chupármela durante sendas horas mientras vuelvo a citar en voz alta los fragmentos más estimulantes de American Psycho. Abro la puerta con mi albornoz American Apparel y en vez de unos ojos grandes y azules veo la melena macarril y el demacrado rostro de JJ. Lo invito a pasar, todo el mundo que factura más de 20.000€ semanales es bienvenido a mis propiedades. Nos damos un cordial apretón de manos y, en un acto gentil, dejo que seleccione uno de los cd's del sello minus para que acompañe nuestra inminente ingesta de coca pura, distribuido equitativamente con Dolby Surround por un Hi-Fi Bang&Olufsen.

Hacemos las primeras rayas encima de mi mesa de cristal para seis personas-que en realidad solo uso para tirarme a Rosana encima de ella- en una pitillera metálica con restos de Marihuana de Jamaica. Me entran de puta madre. Los polvos alcanzan mi laringe, un leve escozor en las fosas nasales me recuerda que quiero leer de nuevo American Psycho, y prefiero hacerlo sin esperar a Rosana.
Me decanto por un capítulo de las primeras páginas del libro, en el que Pat Bateman describe en más de 100 líneas su rutina antes de salir de casa. Sus ejercicios, su dieta, sus pensamientos, sus cremas, sus masajes, su ducha. No soy homosexual, no siento excitación alguna al leer estas líneas, es sólo puro respeto por un hombre que aprovecha su posición social para refundar la concepción del ser humano. Bateman explota su riqueza para alcanzar la plenitud física, y su paz mental se consagra gracias a su tendencia criminal, su inteligencia hiperdotada y la lejanía para con sus semejantes.
Salgo al balcón embriagado por la pluma de Easton Ellis, y abro una botella de cava para celebrar mi vacío y sublime putrefacción. JJ se derrumba en el sofá y enciende el proyector para ver un telediario ruso. Para fomentar el interés por la actualidad de los hombres de la antigua URSS, algunos telediarios tienen un contenido sexual de máximo interés. Una chica reviste con seriedad los últimos acontecimientos políticos y un seguido de pollas van eyaculando en su cara, mientras ella mantiene la compostura y se limpia los labios con más pena que gracia. Al pensar en ello, recuerdo que en 7 horas tengo que estar en la jodida universidad en condiciones de escribir algo que pueda gustar a cuatro periodistas de segunda, conservadores y engreídos, para poder entrar en la carrera de periodismo y conseguir, por fin, dar un paso más allá del periodismo gonzo. La idea rompe mi Nirvana etílico. El timbre suena de nuevo. Una vocecita tímida me pide, casi a modo de súplica, que le abra la puerta. El ángel perfecto sube por el ascensor hasta mi planta privada. Le pedí que viniera sin ropa interior, y preparada por un lap dance embadurnada con aceite especial manufacturado por una tribu de región guatemalteca cuyo nombre no recuerdo.
La saludo como un buen anfitrión y le ofrezco algo de bebida, pero ella sabe que tiene que responder que lo único que quiere es beber mi semen. Le pago 300€ más y se la chupa primero a JJ, se ha quedado dormido en el sofá y apenas se da cuenta- es admirable que alguien pueda quedarse dormido a los 10 minutos de haber tomado coca pura-.
Le pregunto a Rosana cómo van sus estudios, y si necesita algo más de dinero para que su familia, de ámbito rural, pueda comprar cosas que necesite. Con la polla de JJ en la boca, responde que no, que todo está bien.
Enciendo mi iMac y contemplo el proyector mientras carga. La chica rusa está hablando de deportes, y lleva cuatro corridas encima y tiene las tetas fuera.
Llamo a mi asesor bursátil y le pregunto si ha podido comprar más deuda pública americana a los chinos. En épocas de crisis las rentabilidades fijas son más seguras, evidentemente a costa de menor rentabilidad. Tengo el suficente dinero para dejarlo en un banco sin hacer nada, pero me divierte dar trabajo a la gente y colaborar con la rueda del sistema. Mi asesor bursátil esperará para cumplir la orden de compra cuando cierre Wall Street.
El culo de Rosana se balancea por mi cara a un ritmo trepidante, las clases que le pagué de danza brasileña están dando su fruto. Mi polla se yergue cual Empire State en pleno skyline de Manhattan y se la meto duramente por el culo. Sus gemidos y movimientos pélvicos están siendo grabados por mi cámara Sony. En homenaje a Bateman, contemplo mis musculadas piernas en el espejo, y cómo la 105 de pecho de Rosana hace que sus pezones golpeen en su afilado mentón.

Me levanto a las 9 de la mañana, con una resaca espantosa. Rosana duerme a mi lado. Curiosamente, sonríe. Mi camello ha desaparecido dejando la puerta del loft abierta, pero al ser una planta privada no ha entrado nadie. La dejo durmiendo y llamo a mi asistenta para que le prepare un buen desayuno, para compensar la estricta dieta semental que ha llevado toda la noche. Tengo que estar en media hora en la maldita Universidad, objetivo alcanzable si cojo mi Jaguar XF color verde Esmeralda metalizado. Piso a fondo el acelerador y en el segundo semáforo que me salto una patrulla ociosa de la polícia se enzarza en una persecución. Los pierdo dos calles más abajo, me gusta llamar la atención en su justa medida, por ello no quiero darles pie a creerse que pueden alcanzarme, y que luego mueran estampados contra un árbol y sus familias lloren su poca pericia durante el resto de sus miserables vidas.
Aparco delante de la Facultad en una zona no permitida, y llamo con el iPhone a mi guardaespaldas para que venga lo más rápido posible y proteja mi vólido mientras hago el puto examen. Haré el examen con gafas de sol. Me situdo delante de la pantalla cuando una temerosa gorda con gafas de pasta de hace 3 años grita mi nombre "Vanity, ordenador 24". He pedido que me cambien la pantalla especialmente a mi, pagando la diferencia gustosamente. Ahora tengo una pantalla de 24', de alta resolución, que luego revenderé en el mercado negro para pasar el rato.
Decido hacer la prueba con los auriculares puestos, no quiero aburrirme demasiado.

Primera pregunta, redacción "la cacofonía de los eructos".
Test de actualidad: "la tía con las tetas más grandes del mundo", etc.
Traducción de un artículo del inglés "How to prepare a big bukkake party".

Salgo media hora antes que todos mis compañeros. Mi guardaespaldas ha tenido que apalizar a dos mocosos que querían sacarse fotos con mi coche. En ese mismo momento, sale el director de la prueba y me asegura el aprobado. Saco un billete de 500€ y se lo entrego. Agradecido, me advierte:

- Sr. Vanity, tiene usted restos de polvo blanco en la nariz.

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BlogVanity Dust