Gran Golpe iPhone vestido de panadero

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Si quieres robar un iPhone tienes que vestirte así.
Abro los ojos. Casi no recuerdo haberme drogado ayer. No pasa nada. Hoy es un día especialmente materialista. Mi objetivo es conseguir un nuevo iPhone y también leer. Salgo de casa en albornoz y tomo un carajillo en el bar de la esquina. Llamo a ChustaMan. El encargado de proveerme en cuanto a tecnología digital se refiere. 
-Chusta, ¿Qué tal?
-Bien, durmiendo, entro a currar por la tarde.
-Vaya, lo siento. Verás, me robaron el móvil por salir de fiesta y llevarlos en el bolsillo trasero de unos Diesel pitillos a rayas, así como desgastados, y necesitaría otro.
-¿Cuántos puntos tienes?
-Imagino que pocos, la jodienda es que me renovaste el contrato hace poco. Así que por ese camino vamos mal.
-Un iPhone nuevo vale 599€.
-Duele, me cago en Jobs.
-Pásate por la tienda y comentamos.
Ya en la tienda, me da un Alcatel gratis y me reactiva la tarjeta llamando a unas oficinas puente posiblemente ubicadas en Marruecos. Ya no entiendo los móviles sin teclado QWERTY. Pero por lo menos podré escribir SMS a gente que no conozco, uno de mis grandes pasatiempos.
Me llama por la tarde. Ha conseguido algo. Es más barato, y es el 4S. Es decir, el 4Speed, o 4Suda. Lo único que tengo que hacer es entrar en su almacén vestido de panadero. Ofrecer pan a todos los empleados y provocar la envidia del de seguridad. Todos los seguratas de las tiendas de móviles detestan tener que organizar las colas y no poder atender a los pivones. A todo el mundo le mola atender a pivones, especialmente a los seguratas. 
Me visto de panadero, con una boina blanca con agujeritos y un delantal con sangre (me lo han prestado los pakis de la carnicería, la panadera era demasiado gorda y olía mal). Compro un par de baguettes gigantes y muchas magdalenas.
Llego a la tienda a la hora prevista. El segurata no entiende. Pido tanda, número C034ZTSW88. Fácil de recordar. Mesa 3, la de mi amigo.
-¡Traigo pan fresco, feliz navidad fuckers!
Alboroto. Una clienta de setenta años que viene para pedir el móvil con teclado gigante se abalanza sobre la baguette. Ofrezco a las chicas que trabajan con ChustaMan las magdalenas de chocolate. 
-Llevan sorpresa dentro.
El segurata no sabe cómo reaccionar. No estoy haciendo nada malo. Todo el mundo quiere pan y magdalenas, él también.
-¡Recién horneado damas y caballeros!
Y entonces, el Gran Golpe iPhone.
Lanzo una de las baguettes a mi amigo, y él abre con la punta de la barra la puerta del almacén. Con una precisión de samurai mete la baguette en la estantería de los iPhone y clava una cajita mágica con el logo de la manzana dentro de la barra. Me la lanza de nuevo.
-¡Tengan ustedes buenos días y buena cobertura! 
La inteligencia media de los consumidores de telefonía móvil que van a tiendas oficiales aprecia este tipo de juegos de palabras.
iPhone 4S 16gb blanco.
Llamo a ChustaMan una vez he preparado unas rebanadas de pan con queso fresco y miro por la ventana de mi casa. 
-Gracias por ponerme el móvil blanco, así ya no tengo que preocuparme por los restos de clenchas. 
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