Gracias, Monsieur

Hacía tiempo que no veía una demostración de amistad tan entregada hacia mi persona como la del señor Monsieur esta semana. He palidecido en repetidas ocasiones al enfrentarme a un trabajo académico que ha superado mis evidentes limitaciones por el pensamiento abstracto. Mi objetivo real no era otro que poder poner "tetas" en el trabajo, y para ello no ha quedado otra que recurrir a Bukowski de un modo académico. Gracias a Monseiur, esto ha sido posible. Durante estos días, a modo de gentileza, me he dedicado a tener pequeños detalles con él, como si se tratase de un ex desesperado que quiere recuperar a su chorba con todos aquellos detallitos que olvidó hacer cuando ella todavía se la chupaba con ganas. Le he ofrecido mi tabaco, le he comprado café, incluso estuve a punto de robar una camiseta en American Apparel. El trabajo está entregado, debidamente trabajado. Con citas a libros franceses megarandom que en mi vida voy a leer. Y con citas a libros de narrativa norteamericana que he leído a medias. Sin Monsieur y su paciencia y su capacidad por quedarse hasta las cuatro de la noche sin drogas ha sido la clave. 
Esto ha sido mi cabeza durante esta semana, mientras Monsieur trataba de apretar las tornas para ver si salía algo mínimamente fumable que pudiese justificar poner "tetas" en el trabajo.
Este fin de semana recibo una visita especial. Viene de Vigo una amiga capaz de pronunciar nombres de escritores de manera inigualable, y capaz de entender qué es lo que digo cuando hablo en sueños. La última vez me dijo que conté cosas así:
¡Hey bitches, let's rock! Vamos mirar por la ventana. A contar gente a la que le tiraríamos piedras. Mirad, esaa con gafas. O el gordo ese. Ese sí. Mirad, mirad atentamente. Odio las bicis. ¿Vosotras no? 
Y la navidad no sirve de nada porque las cosas de segunda mano siguen valiendo lo mismo. Quiero ver a Kölsch en directo. Pero no vendrá a Barcelona. Y cuando está en Berghain yo no estaré. Estoy leyendo un libro de Community Manager para Yonkies. Creo que entiendo cosas. ¿De verdad crees que te voy a obligar a hacer eso?
Ya he probado la merca para este finde. Tengo la nariz algo dormida, me pica la lengua. Voy a terminar la cerveza. Y a ir a buscar a mi amiga de Vigo procurando llegar a los 100km/h sin ningún tipo de necesidad. Es decir, no llevo a nadie al hospital, por ahora. 
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