Gelocatil, cerveza, amistad y buhardilla

El retorno a BCN se produce en silencio. Un trayecto donde tú miras hacia delante, y Tiborio conduce, mirando al frente también, para no empotrarse con el Saxo o salir de la carretera en cualquier curva. Hacia la mitad del viaje, hablas sobre tus miedos futuros. No sabes si te meterás en Literatura o en Periodismo. Demasiadas dudas; inquietud omnipresente, porvenir incierto.
Dos días antes, el viernes, llegabais Tiborio y tú a Currills, a tu casa de campo. Descargáis las 20 cervezas y la botella de Absoult, así como toda la comida. Pasta, ensalada, bollería, carne.
Enseñas la casa a Tiborio y os instaláis en la buhardilla chic. Corren las primeras cervezas. Instalas el altavoz para iPod y sacas el Macbook para comprobar si hay conexión a Internet. Sí hay, Currills Wire_less, aunque la señal es débil. Te hundes en el sofá y miras por la ventana el oscuro estrellado de la noche. Sacas "Las reglas del juego" de Easton Ellis, y te lamentas por haber conseguido el ejemplar en catalán, el argot está completamente desfasado y es completamente inverosímil. Mas estás dispuesto a terminarlo el fin de semana. Todo es cuestión de disciplina. En el fondo, hay capítulos del libro que te enganchan y hasta te divierten.
Vas por la segunda cerveza, o la tercera, y Tiborio sigue el mismo ritmo. Bajáis de la buhardilla y preparáis algo de cena. Termináis de comer y elaboras un cigarro Manitou. Seguís con la cerveza y subís de nuevo a la buhardilla chic. El primer porro es elaborado por Tiborio. Las primeras risas dementes toman lugar. El silencio se va reduciendo, cede ante las conversaciones acerca de la crisis, las mujeres, y el planteamiento vital ante la vida. Como estudiantes de economía, elucubramos acerca del derrumbe de la semana ya pasada, sobre las mujeres Tibo me pone al día sobre la última movida con su ex y, sobre nuestra posición vital-que suena a pretenciosidad preadolescente-,ambos tenemos una cosa clara. Habrá que romper, tarde o temprano, con la formalidad sistémica y sus ataduras y limitaciones. ¿Cuando, cómo, por qué?, eso se irá viendo, no hay que forzar...concluimos.
Otro porro, otra cerveza. Y nace la idea de Street Fighter, Tiborio es la tercera persona con la que surge hacer un post espontáneo. Primero fue con Ales&re, luego con Spence-Fag- y ahora con Tiborio. "Tu escribes unas 3 líneas, yo te digo una frase que tienes que insertar de algún modo, y luego me lo pasas a mi y lo hacemos a la inversa", y así nace el post anterior, Street Fighter. Terminamos mirando una peli hollywoodiense de mierda, de mierda, de mierda. La última de Will Smith. Aguantamos unos 10 minutos de película, y la hemos intentado mirar ya que es la única que tenía en la memoria del ordenador y no en el disco duro externo.
Tiborio queda dormido con las piernas cruzadas, la izquierda encima de la derecha, con la cabeza caída hacia atrás, apoyado en la butaca. Me meto en la cama y me duermo al momento. Sueño cosas. Me levanto sobre las 12 del medio día y Tibo me pide que vaya a algún vecino a pedir un Gelocatil, que se está muriendo de dolor de cabeza. Visito a la señora Ernesta y me da un par. Se lo agradezco balbuceando e inclinando mi cabeza hacia delante al estilo oriental. Tiborio se propone esnifarlo pero al final se lo repiensa y se lo toma con agua.
Llega la tarde y vamos a tomar un café en el bar del pueblo.
Continuará.
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