Fiesta en el Raval

Saco una botella de vino tinto de la despensa de mis padres. La guardo en una bolsa de plástico de la última compra que he hecho. Enciendo el Ipod mientras bajo por el ascensor. Escucho Vitalic cuando salgo a la calle. Hace un tiempo de perros pero todavía no llueve. Me meto por las laberínticas calles de Gracia hasta que finalmente encuentro un pakistaní vendiendo cerveza. Compro una lata de Estrella Damm y sigo bajando hasta plaza del sol. Fumo un cigarro que me cuesta llevar a la boca por culpa de la bolsa de plástico que llevo en la misma mano. Llego a plaza del sol. Hecha de duro cemento y con un parking debajo, la plaza está flanqueada por bares con terraza que permanecen abiertos hasta las 2 de la noche. Sillas metálicas, gente fumando porros y precios abusivos. Me siento en un banco de la plaza, termino mi cerveza y llamo a mi amigo que está comunicando. A mi lado están dos chicas y un chico sucios, sin mucho que hablar y compartiendo un porro de Marihuana. Veo a mi amigo aparecer con su novia y más gente. Me acerco y les saludo. Le pregunto por qué no vino a mi fiesta ayer. Saludo a su novia, a su hermana, a un amigo común y a una amiga de su hermana. Me responde que le sabe muy mal y le digo que se la perdió, la fiesta. Terminamos a las 7 de la mañana en mi casa, yo pinchando como un loco Boys Noize, Sven Väth y Digitalism, y unos vecinos de Mallorca drogándose y bailando como locos. Me dice que lo siente.

Me marcho a comprar 2 cervezas más a un pakistaní. Me cuesta encontrar a uno debido a que la policía les persigue. Finalmente encuentro uno y le doy 5€ y me devuelve el cambio. Vuelvo a la plaza y mis amigos están sentados en una mesa de un bar. Les explico que voy a ir a la fiesta de Penélope y me preguntan quién es y les explico que es una compañera de trabajo. Les enseño una foto suya de carné y me dicen que es guapa. Ya lo sé, contesto. Nos levantamos y vamos a un bar llamado Alpha en el que beberemos gratis. Mi amigo conoce a dos camareros. Compro el segundo paquete de tabaco de la noche. Un Camel Natural Flavour que me cuesta 3.15€. Parece que el paquete esté hecho de cartón reciclado. Hablo con una chica que viste con clase e intento disimular mi atracción hacia ella. Le pido el msn y me lo da y rezo para poder quedar algún día a solas con ella. Cuando rezo pienso que a Dios le caigo bastante mal. Quizá le pido demasiadas cosas.
Cuando salgo del bar mi amigo me acompaña a buscar la botella de vino que he guardado en la guantera de su moto. Voy bastante tocado. Llueve mucho así que me despido de él y corro todo lo que puedo hasta la parada de Diagonal. Mis pulmones se resienten y pienso que el lunes voy a volver a hacer la clase de Body-Combat. Bajo en Plaza Catalunya y ya no llueve. Abro la última lata de cerveza y camino hasta casa de Penélope. Me llama y entreoigo su voz preguntándome que dónde estoy y le digo que ya llego. Entro en su piso y veo un campo de nabos que se extiende hacia el comedor. Voy saludando aquí y allá. Veo a una antigua compañera de inglés y la saludo. Se pone contenta de verme y yo también. Resulta que es una de las mejores amigas de Penélope. La casa se cae a trozos. La decadencia exhuma de las paredes y las latas de cerveza ruedan por el suelo. La cocina está llena de botellas vacías. Rebusco dentro de una bolsa de patatas fritas y como un par. Están rancias. Voy hablando con gente que no conozco de nada y paso por el comedor. Hay 3 chicos y una chica gritando como locos delante de la tele jugando a un juego de Play2 de Karaoke. Entro en la habitación de Penélope. La veo de espaldas bailando al son de la música de su portátil. Lleva una camiseta a rayas y el pelo sujeto con una goma. Saco a botella de vino y se la ofrezco. Me da un beso y se va a la cocina y vuelve con la botella abierta. Le digo que va a cargo del jefe. Ella lo entiende y se ríe. Bailamos. Deambulo por la casa charlando con varia gente. El descontrol es absoluto. Voy al baño cada 10 minutos. Me gusta la fiesta. Los nabos se pasean de chica en chica y de no en no. Yo formo parte del desfile. Hablo con una vasca que me roba un cigarro y con una Polaca que me dice que todos los tíos solo la quieren para "fuck" y le digo que yo también. Luego le digo que me gusta Stalin y me dice que soy un bastardo. Bebo más cerveza y la invito a un cigarro Camel Natural Flavour mientras le comento que Stalin fue un dictador de verdad. Se cabrea conmigo y para salir del apuro le cuento mi teoría más vanguardista: en el posmodernismo se ha llegado a la superación del todo, de la historia. Todo queda reducido a vestigios del pasado. El hombre posmoderno nada por encima de cualquier condicionamiento y solo sabe de historia en tanto se pueda consumir algo de ella. Moda retro, cine clásico, coches de colección, museos. Eso es lo único que merece conservar de la historia. Hitler, Ché, Stalin y Lenin solo forman parte del Hall of Fame del s.XX. Lo demás es aire, Pura Vanidad.
Veo que su mente no alcanza a comprender del todo lo que quiero decirle y le digo que es normal, que en Polonia el posmodernismo no se ha desarrollado todavía en plenitud. Tras mi discurso, opto por largarme a otro sitio en cuanto antes. Son las 4 de la noche y voy muy borracho. Me tumbo en la cama de Penélope y me duermo muy mareado. Me levanto voy al ordenador y pongo la canción de Digitalism, Pogo. Bailo con náuseas. Busco más cerveza. Charlo con Penélope que me da un beso en la mejilla muy húmedo. Se agotan las posibilidades con el campo femenino. De todos modos, mi borrachera me mantiene en un estado hedonísticamente muy agradable.
Saco la cabeza por la ventana y veo gente de la fiesta rodeando a un tío que está medio inconsciente en el suelo de la calle. Pienso que es el momento de irme. Bajo las escaleras del edificio y llego a bajo. Un tío me explica que el chico que está en el suelo tiene una enfermedad que sale en la serie de House; él mismo se detecta como un virus y sus leucocitos lo atacan. Asiento con la cabeza y me dirijo hacia Penélope para decirle que me voy. Se lamenta de que todas sus fiestas acaban mal. Nos cogemos de la mano y siento su piel fina en contacto con la mía. Lleva sangre falsa en el cuello y se la quito de un lametazo. Su piel se estremece y yo lo noto. Me dice que hasta el miércoles no nos veremos. Le doy dos besos justo cuando llega la ambulancia. Se llevan al tipo Dr. House y me pongo los cascos del Ipod.
Fiesta en el Raval.
Controlando pero fluyendo.
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