Farlopa Puix, camino hacia la dimisión como consejero de Ropa Interior

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Amigos de Farlopa Puix en Grecia. Foto de flunitrazepam.
Hay alguien que va a dimitir en breve. Se llama Farlopa Puix. Conocido como FP, porque ni siquiera la terminó, y ahí lo tenemos, dándolo todo como Consejero de Ropa Interior. Este tipo es calvo. Lógicamente. Este tipo es feo. Muy feo. En un mundo normal sería un mero funcionario de prisiones, contento con hacerse sus pajotes habituales durante las noches de guardia, y llamando a teléfonos eróticos desde el teléfono del cuartelillo. Pero en este mundo que nos ha tocado vivir tiene bastante poder. Más o menos. La gente de poder tiene un problema cuando se lo toma todo de manera personal. Este tío considera que la seguridad de las bragas y los gallumbos y los sujetadores de este país se están rebelando contra él, justamente por lo sucios y maltrechos que están, después de tantos recortes para tapar otras mierdas de mayor calibre. Pero no contempla que, en realidad, la rebelión le ubica como un mero títere de la mierda que está cayendo. Y es muy gorda, como sabemos.
Farlopa Puix se considera a sí mismo un héroe, un defensor de la causa, y en su cruzada hará todo lo que esté en su mano para rendir pleitesía a sus jefes. Pero me temo que su alevosía no hace más que levantar ampollas e incendiar los derechos de los tangas y los boxers, que a estas alturas ya no están por hostias. 
La cuestión es que recientemente ha proclamado una serie de medidas fascistas en contra de la lavandería. Básicamente, quiere prohibir el derecho a que los que huelen mal salgan de casa cuando hay reuniones mayores. Quiere permitir investigar cuentas en redes sociales con contenido "violento" que incite la quema de calcetines del Carrefour. Y quiere hacer un montón de movidas más para convertir a los manifestantes en peleles que pasean con el perro para protestar por un aumento de las tasas del suavizante. 
Pues no. Demasiado tarde, después del dictador que jodió este país de por vida, después de (pocos) decenios de libertad fumable, está cayendo la que está cayendo. Si Farlopa Puix piensa que limitando toda una serie de derechos, tanto de asociación como de comunicación de gallumbos y Wonderbra, que jamás en ninguna democracia no fascista se han planteado, el tiro le acabará saliendo por la culata. O el jabón de fregar a mano se lo meterán por el culo.
Y, mientras, un señor helénico empobrecido se pega un tiro y abre la última grieta que faltaba para reventar la presa. Los adivinos han perdido el trabajo, no hay que saber mucho para calcular que en poco más de cuatro meses FP estará fuera del mandato. Y que en otros sitios de Europa el collage de sangre será digno de un Pollock. 
Dicho esto, me voy a la lavandería, es mi punto de encuentro con el dealer del fin de semana.
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