Errando por Diagonal Mar

Con varios cientos de euros entre las manos decido darme un baño de multitudes por el centro comercial Diagonal Mar. Una tarde en las trincheras de la alienación masiva es terapéuticamente recomendable. Mi psiquiatra suele recetarme este tipo de actividades cuando le amenzado con revivir a Trotsky para jugar con él al ajedrez.
Salgo del Loft en el Borne y llego con el Audi S3 negro en pocos minutos (conseguí que un médico Somalí me diagnosticara daltonismo y puedo conducir sin hacer caso de los semáforos). Me da palo dejarlo en el párking rodeado de coches de menos de 20.000€ con lo que soborno a uno de los seguratas para que vigile el mío, aparacado en la acera delante del FNAC.
Cuando deambulo por la sección de CD's eligiendo con el nuevo álbum de Gui Boratto en mi bolsa suena el iPhone. Es mi amigo auditor que me explica el plan de este sábado para la fiesta en el Catamarang. 90 personas, barra libre, Deep House.
Me paseo por la sección de libros. Está desierta. Por la zona del Fórum barcelonés no hay demasiada gente que sepa leer. Trabajadores de la construcción, camellos de poca monta, amas de casa y demás sucedáneos de homínido contemporáneo. Me compro los cuentos completos de Hemingway y el nuevo libro traducido de Tony O'Neill, escritor offbeat por excelencia, residente en NY, con el que mantengo una sana y cordial relación.
Pago con mi targeta de socio y me descuentan el 50% por ser un cliente excelente. No comprendo demasiado este califativo ya que es la segunda vez que compro en FNAC. Antes de marcharme, decido comprarme el Wii Motion, que detecta el movimiento completo en 3D para los nuevos juegos de Wii. El finalista del premio Planeta del año 93 me recomendó que jugar pasado de ácido al Wii Tenis es un deporte altamente entretenido.
Acto seguido paseo por delante del cine multisala y veo como decenas de personas hacen cola para comprar palomitas grasientas y Coca-Cola de litro y medio. Las películas son las mismas que hace diez años, con más efectos especiales y actores distintos y títulos más agresivos y más fake tits.
Compro una cuidada selección de tés en TeaShop y le pido el número a la dependienta.
Paso por H&M y me llevo cuatro boinas y dos bufandas por si alguien me reconoce y necesito ocultarme.
Llego al lugar más divertido y adictivo. El Game Center. Me preparo un porro y juego a las máquinas llenas de peluches que se agarran con una mano metálica. Consigo varios muñecos japoneses y el bicho que aparece en el anuncio de Opel. Quizá me compre un Opel para poderlo poner en el cristal trasero y decir "Hey gente, estoy en la onda y parezco pobre y vulgar".
El final de tan maravillosa y productiva tarde es el plato fuerte. El nuevo Primark, la tienda de ropa sueca en la que la prenda más cara cuesta 20€. Calculo por encima que con el dinero en efectivo de mis bolsillos podría comprar un 15% de todo el genero expuesto. Me contento con comprarle a un chico indio unos pantalones y un polo. Me siento como Tyler Durden repartiendo felicidad por el mundo. A cambio, el chico me promete que de mayor será escritor y votará al Partido Comunista y tendrá la colección de libros de Bukowski ordenados alfabéticamente.
Me rio sonoramente de cuatro gordas que luchan por ponerse una talla 48. Hay una que lo consigue y grita de felicidad. Las otras miran recelosas.
Me distraigo mirando chaquetas de cuero falso y suena por el altavoz que "todo el staff debe reunirse en la sección B". Una multitud de zombies vestidos de negro circulan adormecidos hasta ese punto y empiezan a recoger ropa y a ordenarla y plegarla y distribuirla de nuevo. Me siento como en Resident Evil pero con zombies explotados y sodomizados.

De vuelta al coche, paso de nuevo por FNAC y pregunto a un freak con granos y pelo largo si tienen la película "La Ola". Responde satisfecho y eficiente que sí la tienen. La compro y leo detrás "la ignorancia de las nuevas generaciones puede convertirse en algo sumamente peligroso". Supongo que cuando los ricos tengan los cojones suficientes para tener un ejército privado el mundo occidental regresará al absolutismo. Por ahora podemos contemplar en Xvideos sendos bukkakes y grandes mamadas y luego podemos comprar en Amazon un florero diseñado por un vietnamita herido mientras luchaba en el ejército rojo en los pantanos del sur del país, en la desembocadura del río Mekong.

El Audi S3 sigue perfectamente aparcado en la acera y el vigilante está pasando un trapo por el cristal. Agradecido por el detalle le doy una propina. Dos gitanas miran deslumbradas el vehículo y mi camiseta Armani y mis zapatos Lacoste. Les doy sonriendo una tarjeta y les comento:

-si alguna vez termináis de leer a Proust y a Joyce, estaré esperando vuestro veredicto.

Miran la tarjeta mientras bajo con el coche de la acera. Leen lo siguiente:

Vanity Dust
proserial killer writer
Fakefinder
Monstercock&Citron Vodka Absolut
Alá es grande

www.vanitydust.com

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BlogVanity Dust