Epopeya techno en Ruzafa | El viaje electrónico de Vanity Dust a la Deep Valencia out of control

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Epopeya techno en Valencia

El apartamento que alquilé en Valencia por Airbnb se parecía más al de Maceo Plex que al de un menda que lleva en la mochila 5 gramos de sustancias, una mesa para pinchar Pioneer DDJ Ergo, un Macbook de 15 pulgadas y el libro Der Klang Der Famille a medias y lleno de subrayados y notas. Cuando vas a pinchar en un after del que sabes poco o nada, lo mejor es subirte la moral a base de bienes materiales de consumo rápido y poner a tu disposición un apartamento hipsterista para subirte la moral.

Recién llegado a #Valencia. Apartamento #AllSet en pleno #Chinatown para 4 días freestyle. 🔊📛💊

Un vídeo publicado por Vanity Dust (@vanitydust) el

 

Era evidente que la epopeya techno estaba garantizada, aunque no tenía ni idea de lo que me podía encontrar. Lo que me llegaba desde Psychonauts Mag eran todo buenas noticias, aunque misteriosas, cosa que no hacía más que acrecentar mis nervios tras el palizón de autobús que solo se salvó gracias a un par de pivones que se sentaban cerca con los que flirteamos a base de miraditas teen y poco más. El cartel que nos esperaba en el after parecía gracioso y pro, y como luego comprobaría, el señor Thorazine se configuró c0mo el colega pro que te complementa con complicidad el repertorio musical que intentas repartir... a las 11 de la mañana de un domingo.

Tras warmupear en un restaurante con un menú dudoso (y cola todo el rato en el baño) y conocer al primer núcleo duro de peña local, la noche pasó onfireísticamente rápido con She Made Monster en Caravaca Club. La sala estaba petada y ellas se marcaron un set de cuatro horas que osciló entre el dirty downtempo y clásicos de la vieja escuela memorables y adictivos. Mientras tanto, en la sala de arriba, la caspa musical sobrevolaba el percal y reunía a lo más creepy de la ciudad. Pero, como decía, abajo estaba la liga de los colegas y la peñica buena que tantas ganas tenía de conocer. Debo añadir, por eso, que desde la distancia muchos rostros los recuerdo borrosos, así como las conversaciones paranoicas en los baños con mindundis locales. Mención especial tengo que hacer a una polaca que recientemente había descubierto el M y que iba con su hermano. Por un momento pasaron por mi cabeza esos rollos de Pornhub muy oscuros en los que dos hermanos supuestamente se lo montan cosa mala, pero logré seguir dirigiéndome a ellos con absoluta normalidad.

Sin más dilación, nos ponemos en ruta hacia el after, al que acabo llegando acompañado solo de una chica periodista que, al entrar y ver que no habría música hasta las 9 y pico (por temas de volumen), y viendo que eran solo las 8 y cuarto, le recomendé que abandonase el local cuanto antes y que siguiese haciendo algo positivo en su vida.

WELCOME TO THE AFTER (& THE EPOPEYA TECHNO)

A esa hora, rollo ocho y media, pinchaba a medio volumen un hombre bastante entrado en años que fue escueto y directo (y también amable): «si quieres pinchar ahora, por mí adelante, pero ten en cuenta que no se va a escuchar una mierda». En el after habría en ese momento unas 15 personas, todas bastante averiadas, y ya temía por tener un público que apenas podría mover el cuerpo y que pasaría gran parte de mi set apoyado en las esquinas y con temblores. Pero NO. De golpe y porrazo entra en el club uno de los organizadores del evento y, con él, unas 20 personas venidas bastante arriba. La cosa se estaba poniendo harder por momentos, al igual que mi entrepierna. Era obvio que no venían a verme a mí (no tenían ni idea de quién era el mindundi de Vanity Dust y no sería yo el que se lo dijese, hacer perder el tiempo a la gente ciega es muy delicado).

Lo importante, claro está, es que la peña estaba ya ahí y que el ambiente se estaba poniendo muy crema para arrancar con el set que tenía bastante preparado (y que, como veréis, tuve que cambiar de arriba abajo si quería salir con vida de la epopeya techno).

Sin darme cuenta hasta unos segundos después, alguien me había metido un pollo en el bolsillo y me estaban presentando al dueño del local con el clásico y atento «este va a pinchar, es Vanity, que no le falte de nada». Al poco rato mis mandíbulas y dos colgados estábamos en el baño probando un show nasal cosa mala. Llegaban las 9 y media y algo así como un intruder se ponía a pinchar antes que yo. Qué le vamos a hacer, todo el mundo merece su minuto de gloria, y más si se está esforzando en un after. Pinchaba temas muy conocidos y que aborrezco en su mayoría y se mostró hostil hacia mi presencia (como si el intruder fuese yo, pobre de mí, que venía de BCN cargado de ilusión y valor para defender la causa electrónica).

Son las 10 y media, casi las once, momento del despegue definitivo. Intento colocar mi ordenador y mis cacharros con cuidado para no joderle al colega su pequeño contacto con la fama, y arranco sin más y con una expectación rozando la indiferencia. Leches, no tardo en darme cuenta de que la sesión que tenía preparada será un absoluto fail si no intervengo. Además, los tracks que meto desde el iTunes no me cuadran con el resto de los que tengo en el disco duro externo a prueba de cubatas de un 1 Terabyte. Hay que reaccionar y lo consigo al tercer tema, tras la señal de un tipo alto y pájaro que me enseña en un móvil del Siglo XIX una palabra: acid. Como veréis en la sesión, el tercer o cuarto tema, una joya del underground barcelonés que me dio pié a recuperar la confianza y a... comenzar a recibir invitaciones de sorbos de cubatas.

I SURVIVED PLAYING IN A VALENCIAN AFTER

Me quedo con eso, un aprendizaje crucial en tierras valencianas: cuando la clavas con un tema, te ofrecen un sorbo del cubata o de la birra a modo de ofrenda. Una vez encauzada la sesión, mi felicidad fue total al ir comprobando cómo los que pegaban brincos delante de la cabina me iban dando tragos. Teníamos que pinchar una hora y media, pero por razones desconocidas se me comunicó que pincharíamos una hora. Me lo tomé deportivamente. Sin lugar a dudas, mi set deja mucho que desear, pero puedo jurar con los vídeos que no grabé que la sala estaba petada y muy feliz mientras algunos temas sagrados (que solo uso del tirón en caso de necesidad de extremo bombardeo) que iba buscando a la desesperada salían por los altavoces.

Aquí va el set del desayuno musical meets epopeya techno. Disculpad los descuadres y si algún tema lo veis demasiado obvio. Ya sabéis, de perdidos a Valencia y de Valencia al fuckin techno hell. Gracias a toda la crew que apoyó la movida y, muy en concreto, a Alex, que logró que saliese con vida en mi primer gig para trasnochados de pura raza.

TOP TRACKS SELECTED

 

Vanity Dust Musical Breakfast (dj set)@Deep Valencia

 

Vanity Dust (dj set) | Desayuno musical en Valencia by Psychonautsmag on Mixcloud