Entrevista a Tiga: Let's Go Dancing

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En pocas palabras: Tiga es un genio. El Dj y productor canadiense llegó a lo más alto en la época dorada del electro, a mediados de la primera década de los 2000, donde reinó indiscutiblemente junto a Felix Da Housecat y Miss Kittin. Pero Tiga, con su particular y hábil savoir faire, ha seguido produciendo y pinchando desde entonces y este último año nos ha regalado un nuevo álbum: FEVER. Su gran último hit, manteniéndose fiel a su espíritu pop canalla, lo firma junto a Audion (Matthew Dear), y se llama Let's Go Dancing (al escucharlo tres veces con buena calidad de sonido y graves uno entiende perfectamente por qué tiene ese título). Pero Tiga no es un tipo ingenioso que vive en un falso mundo de glamour y hedonismo. Contrariamente a lo que su imagen en los medios puede parecer, Tiga está atravesando una feliz y pausada existencia, en la que la literatura de alto vuelo, los viajes y su ciudad natal, Montréal, juegan un papel clave. Antes de su set, a las 4 de la madrugada, en The Loft Barcelona, me encontré con él unos minutos que me supieron a gloria y que dieron lugar a la entrevista que comparto aquí, publicada inicialmente en Vicious Magazine. 

 

Su voz, sus letras, sus álbumes con grandes hits como ‘You gonna want me’ o ‘Mind dimension’ —y sus características gorras en los directos—, hacen de Tiga un gigante de la electrónica que se mantiene, por mucho que pasen los años, en la cumbre de la música de baile. Tiga está tramando algo grande y para mostrarlo vuelve a los grandes festivales en los próximos meses —Sónar, Coachella, Detroit—. Pero no solo hablamos de eso, los minutos que teníamos reservados para la entrevista se alargaron como el efecto de sus tracks y nos llevaron a hablar de Montreal —su ciudad de toda la vida—, la literatura contemporánea, los viajes, Twitter y la escritura. Bienvenidos al Tiga más cercano, humilde y creativo que hayan podido imaginar.

Vanity Dust: Este año tienes planeado actuar en los festivales más importantes, desde el Sónar a Coachella. ¿Estás preparando algo nuevo para presentar a lo largo de los próximos meses?


Tiga: Tengo un álbum casi listo. No sé exactamente cuándo saldrá…pero muy pronto. Este año, sin duda. Y tengo listos muchos singles, como por ejemplo ‘Fever’, que sale en pocas semanas.

¿Encontraremos el espiritu electro de Tiga en este nuevo trabajo? Porque una de las cosas que te caracteriza es tu capacidad para trabajar con artistas muy diferentes, desde Maya Jane Coles a Adam Beyer o Matthew Dear.
Tus gustos cambian con el tiempo, y siempre busco nueva música y mantener el interés y la inspiración en mi trabajo. Por eso estoy abierto a colaborar con artistas diferentes. Dediqué los últimos dos años a tratar de encontrar un nuevo sonido, experimentando. A veces me decanto por el techno, otras veces por el deep house, o por tracks oldschool. En estos momentos estoy muy contento, porque he encontrado un estilo, para el que no tengo nombre, que creo que es nuevo. Este es el objetivo de cualquiera y para mí también lo es.

 
¿Encontraremos tu voz en el álbum?
¡En cada canción!

En las redes sociales nos topamos con tus detalles sobre las próximas giras, fragmentos de tus viajes, reflexiones, bromas, nuevos lanzamientos…y destaca la cercanía con la que te diriges a tus seguidores. Hay algo más que un dj ahí, más bien Tiga como persona.
Mi relación con las redes sociales se limita prácticamente a Twitter. Me gusta porque es algo que veo como natural. Me comunico en Twitter de forma parecida a como lo hago con mis amigos. Especialmente cuando viajo: ves algo que te hace pensar o algo divertido y lo compartes. Soy muy honesto en Twitter. Si sigues mi perfil verás que es mi ‘yo real’.

Cuando no viajas, vives en Montreal, Canadá, que es tu ciudad de toda la vida. En Canadá fuiste de los primeros en desarrollar la escena electrónica. ¿Cómo te sientes en tu país natal? Parece que todos los artistas tienen que mudarse a Berlín o Nueva York.
La vida es algo compleja en este sentido. Quizás conoces a alguien y te mudas a otra ciudad…Y es cierto que la mayoría de la gente del mundo artístico que vivía en Montreal acaba mudándose por su carrera profesional. En mi caso, quizás al tener siempre la oportunidad de viajar, nunca ‘he sentido’ que tenía que mudarme. Quizás soy algo anticuado, pero me gusta mi casa. Montreal es una ciudad cool y siempre me ha tratado bien, y también ahí tengo a mi familia. Soy una persona independiente y no me gusta ‘pertenecer a clubes de ningún tipo’. Siempre he procurado situarme un poco al margen y Canadá es en este sentido es muy neutral; no tiene las connotaciones ni la presión de vivir en una gran ciudad como París, con una identidad mucho más fuerte. Montreal tiene su identidad, claro, pero es todo más relajado.

Al viajar, ¿sueles escribir?
Me encanta escribir, tengo un diario personal en el que apunto ideas e impresiones, como un diario de viaje. Leer, escribir y escuchar música, estas son mis tres grandes pasiones.
 

¿Qué te gusta leer? ¿Qué autores son tus referentes?
Leo constantemente, casi de todo. Eso sí, ¡no puedo leer literatura basura! Sí puedo ver una peli mala, pero no puedo hacer eso con un libro. Mis autores de referencia son, por ejemplo, Steinbeck, Nabokov —es increíble—, Coetzee. La semana pasada, pongamos, leí a Oscar Wilde, y me encanta Sam Harris… Leo también biografías y libros sobre música. De joven me gustaba más leer no ficción, pero actualmente leo más novela.
La lectura es un poco como la música, porque rascas la superficie y encuentras nuevos autores y novelas. Leer es lo que me hace ser consciente de mi mortalidad. Porque entras en una biblioteca y dices…‘nunca voy a poder leer todo esto’, estaré muerto antes de que pueda leer todo esto. Me gusta leer porque es una actividad tranquila, mi mente se centra, aprendo cosas…me encanta.

En tu música, en la letra de las canciones que escribes, encuentro un toque de ironía y sentido del humor que para mí es claramente definitorio de tu trabajo. Parecen temas sencillos y comerciales, pero no lo son, hay un toque que no te reduce a una letra simplona.
A veces pienso que esta simplicidad es porque soy perezoso. Pero en realidad es más una sensibilidad pop, que me hace buscar algo simple. Cuando era joven intentaba escribir con más dramatismo y en plan romántico, pero luego pensé que en la música de baile la genialidad se encuentra no tanto en ser Leonard Cohen, pero sí en ser Kraftwerk. Lo interesante en la música de baile es crear algo simple, quizás que suene algo facilón, pero que al instante, el que lo escucha piense: ‘Ah, ¡es eso!’; como en ‘You gonna want me’ o ‘Let’s go dancing’, que son como un juego. Creo que en electrónica lo simple funciona mejor. Y encontrar en lo simple una doble lectura es un buen trabajo.

A lo largo de esta charla han entrado ya dos veces en el camerino, en el que estamos los dos a solas, con un mundo de ruido ahí fuera, para decirle a Tiga que tiene que salir al escenario. Tiga ha respondido en las dos ocasiones ‘one more minute’, cosa que he agradecido como una bendición. La sala está llena y se le espera con ganas. Nos levantamos, nos despedimos y bajo a la pista para situarme en primera fila y disfrutar de su sesión. Lo veo trabajar con plena tranquilidad y atento a la pista para comprobar que su set sigue el camino adecuado. A veces baila, sonríe, y en otros momentos parece desatenderse del mundo y se centra en cuadrar sus tracks con precisión de cirujano. Le espera, al artista canadiense, un año movido y cargado de viajes. Ahora que le conozco tras los escenarios, me cuadra finalmente la misteriosa aura que rodea su figura. Más discreto de lo que parece, mucho más aplicado de lo que se podría pensar, lector y lleno de curiosidades, obsesionado con la calidad de lo simple. Nabokov decía que sus aficiones eran escribir y cazar mariposas. Está claro que Tiga comparte la primera, y en cuanto a la segunda prefiere cazar temazos. Los próximos singles y su nuevo álbum atraparán nuestras mentes, seguro.