En la terraza camino de ACID RED CARPET 003/500

Vista_BCN.jpg
Barcelona desde una terraza con resaca del Sónar. La foto no sé de quién es.

-Hay escritores que usan Facebook para sacar ideas- comenta L. mientras trata de abrir una botella de bombay antes de que empiecen formalmente a servirlo. Yo trato de abrir las botellas de Schweppes con la boca. Consigo abrir un par, y arrasamos la barra en busca de hielo y limón. Desde las alturas, mientras la tarde cae mandrosamente y el sol todavía mantiene la compostura, cuento desde la terraza escotes de guiris que pesen menos de 65 kilos.
-Sí, y hay escritores que no tienen Facebook, tienen miedo a que sus lectores en papel no tengan Internet. Y que los únicos seguidores y amigos sean, en realidad, hipsters camuflados que boicotean sus rancias presentaciones y fotos colgadas por la hija con el escritor sin Facebook lanzando saliva al micro a trompazos.- Nos apropiamos vilmente de la botella de Bombay Gin. Intuyo que una chica va rasurada.

Caminamos hacia una zona tranquila, quiero contarle algo muy íntimo a L.

-Desde el Sónar no recuerdo exactamente cuál es mi profesión. Pero creo recordar que soy licenciado en algo.
-Felicidades, siempre creí que dejarías la Universidad para dedicarte a la alta literatura. A hacer la contraportada de los paquetes de Kellog's.
-Joder, no me lo recuerdes, estuve enviando el currículum a diario durante tres meses. Y nada. Puta crisis.- Hacemos un chupito de Gin. Llega otro escritor, pero no nos importa que interrumpa nuestro comento de sinceridad. Mis pitillos me marcan el paquete. Un avión lleva gente en el aire.

-Qué hay O, ¿Qué haces tú por aquí?
-Pensaba que se rodaba una película porno. Siempre me engañan para que venga a estas fiestas raras.
-Siempre nos quedarán las visitas al baño con tu amiga VISA.
-Me la han embargado, ahora solo me queda la American Express.
-Lo dicho, los americanos son cojonudos. ¿Quieres un Gintonic?

Hay alguna gente famosa. Aunque soy tan malo con las fisonomías que sigo pensando en la chica que intuyo rasurada. Como mucho brazilian style.
Llega Y.
C la saluda con dos besos muy húmedos.
-¿Has venido para trabajar?
-No, pero cuidado con lo que decís, mañana puede estar en el diario.
-Me la suda.
-Esto mismo ya me vale, gracias.
Aparece un reportero. Los Gins vuelan. Se dirige a mí.
-Tenemos que hacer aquel vídeo. Tienes que hablarme de los escritores neoartistas.
-No me tomes el pelo, tenía 12 años cuando inventé este malogrado término. Solo ha cuajado entre los poetas de un pueblo del Sur de Cambodja. Lo doy por perdido. Pero si quieres podemos lanzar aquellas entrevistas en las que humillamos a escritores que dicen ser escritores por accidente.
-¿Y en quién piensas?
-En un noruego que publicó una novela ubicada antes de la II Guerra Mundial, en la que un judío se enamora de una zebra y un nazi de un orangután. Aunque, ahora que lo pienso, creo que el autor está muerto. Eso me hace pensar en que podríamos hacer un documental.
-Firmo.
-Bebe.

Ya no conozco a más gente. Pero hay dos chicos que se me acercan.
-¿Eres Vanity?
-Sí.
-Creemos que eres un gilipollas y un pretencioso y que escribes mal.
-Ahá. Espera, os paso con mi agente.
-Karl, tengo a dos enanos pretendiendo herir mi sensibilidad inaccesible.
Karl se pone al iPhone. Pongo el altavoz y lo conecto al amplificador de la fiesta.
-¡CARACULOS! A VANITY NO SE LE DICEN ESTAS COSAS. ¿LLEVÁIS PALOS DE GOLF?
-Eh...no.
-ENTONCES NADA. VANITY SOLO ACEPTA CRÍTICAS CON VIOLENCIA EXPLÍCITA. ¿NO HABÉIS VISTO FUNNY GAMES, MAMONES?
-Eh...sí.
-PUES AL PUTO DECATHLON A COMPRAR PALOS, GARRULOS.
-Gracias Karl, siempre tan atento.

Los chicos se retiran a hacerse una paja discreta en un rinconcito de la terraza.

-¿Has leído el nuevo libro de Think John?
-No.
-Está de puta madre-contesta C.
-¿De qué va?
-Un enjambre de abejas humanas recorre las calles de Detroit en busca de techno acid, pero en los años veinte. Al final terminan trabajando todas en la fábrica de Ford.
-Joder, gracias por el spoiler, pintava de puta madre.
-Gracias.

La fiesta transcurre sin incidentes. Todo el mundo procura reírse un poco de los demás, de manera discreta. Y arrasar los canapés y procurar secarse las manos con la ropa de otra gente. Formamos un corrillo de cuatro letrados y nos dedicamos a pulular por la fiesta preguntando de qué se trata la fiesta. Y nadie sabe responder demasiado bien. Así que silbo el tema de Paul Kalkbrenner llamado Aaron. Me entran ganas de llorar de placer. Me enciendo el enésimo cigarro y busco a alguien cerca para tirarle el humo en la cara.

Me encuentro solo en la moto con el casco tres cuartos, hablando por el iPhone con alguien y bebiendo Bombay a morro. Entonces me doy cuenta que haciendo estas dos cosas a la vez estoy conduciendo sin manos.

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust