En la Ghost House Off-Sónar

Apoyo un cigarro liado en los labios y preparo mi garganta rasgada para absorber el humo una vez más. Por los altavoces suena Sinichi Osawa y por mi mente circulan imágenes sampleadas de estos 3 días de música constante, calor humano, sudor denso, felicidad desatada, éxtasis kármico y un elenco de drogas consumidas dosificadamente y de diversa consistencia.
Todo comenzó el jueves por la tarde. Quedé con el artista plástico Dominik Vinal y con el músico Mike Rabbit. Bajamos por las estrechas calles del Raval hasta encontrar la Ghost House del sello alemán más importante de techno. Allí estaban todos los artistas del sello, paseando por su casa off Sónar, hablando con la gente. El local tenía dos plantas, y en la entrada había un cuadro a la venta por 2.000€. En el piso superior, subiendo unas escaleras en forma de L, había el lounge, con sofás acolchados y chicas vestidas con ropas imposibles y miradas lascivas, hablando en cualquier idioma menos en español. Tomamos una Heineken y escuchamos la música suave que pinchaba en directo un Dj que no conocía.
-La chica japonesa sentada en ese sofá, mírala.-desplacé mi mirada 150º y me topé con un flequillo liso inmaculado y una tez pálida y unos labios pintados y una sonrisa frígida.-¿Le decimos algo?
-No, tal belleza no debe ser importunada.
Bajamos al piso inferior, digamos que subterráneo. Allí vendían merchandising del sello y compré un cubo con el logo del sello. 150€. Circulaba por la sala el propietario del sello R. Halltin. Siempre había querido hablar con él. Este hombre de flequillo rubio y mirada azul ha cruzado el planeta entero impartiendo sus dotes techno y haciéndolos evolucionar. Detroit, NY, L.A, Buenos Aires, Tokyo, Berlín, Amsterdam, Shanghai. Uno de sus lemas, que bien usé en mi primer blog comunista es "One Nation Underground". Ante el declive del estado-nación, rendido a las exigencias del capital, una nación Underground se plantea como buena salida a cualquier crisis putrefacta.
Mientras escribo enciendo el segundo cigarro y suena The Whip. Quizá vaya a la playa esta tarde.
Hablé con R. Halltin.
-Hola R. bienvenido de nuevo a BCN. Gracias por venir un año más. Esta casa que habéis montando, chapeau. otra vez vuestro sello nada en la vanguardia.
-Gracias.
-¿Cómo está tu compañera de sello?
-Bien, va a sacar ahora un LP, está muy entusiasmada.
-Veo que has venido con tus padres, buena gente.
-Sí, me acompañan a menudo.
Su padre, Thomas Halltin, toma una cerveza con aire despistado. Voy a hablar con él.
-Señor-señalo a su hijo- es usted un gran procreador, mis felicitaciones por ese polvo tan brillante que dio paso a R. a la vida terrenal.
-Gracias, te invito a una cerveza.
Confirmado, esta tarde voy a la playa. De hecho, en breve salgo para allá a despedir estos días en la orilla del mar, cerca del aeropuerto del Prat.
Debería continuar con el relato de la primera tarde. Pasamos la zona de merchandising y entramos en una sala oscura con una pantalla gigante y un MacBook preparado para que M. Hoole pinche la primera sesión inaugural. Nos ponemos delante de todo y hablo con Hoole.
-Hola M. ¿Podrías poner Bay of Figs?
-Of course, that's done man.
Hablar con la crème del techno como si fuera tu propia casa solo puede ocurrir durante el Sónar.
Cierro los ojos con los primeros beats y noto cómo mi alma se expande por cada recoveco de la sala. En su viaje, el alma roza algunos pechos que se ponen duros. Las chicas no saben que pasa pero ahí está mi alma manoseando. Luego regresa a mi cuerpo y me cuenta que hay dos chicas con tetas operadas. Allá vamos.
Relato fragmentado que continuará (o no).
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