El zumo de zanahoria y las metralletas rusas

Entro en el bar como cada día a tomarme un café y a descansar unos minutos de mi estresante curro. Me pido un café con leche corto de café y natural. Vengo solo porque mi compañero ha salido a hacer un recado. Mientras estoy saboreando el café que ha tardado más de 5min en llegar, llega la novedad del día, justo cuando ojeo por encima La Vanguardia y me fijo en un anuncio que dice que bajo la crisis económica es mejor darse de alta en su línea y así ahorrar mucho mucho. Un par de pijetes made in Spain y Peperillos clásicos entran hablando de chorradas empresariales. El más chulito, con pelo rizado corto y engominado y unas gafas clásicas más pasadas que un carro tirado por un burro circulando por una autpista, pide un zumo de zanahoria.

-Lo siento, no tenemos. Contesta el camarero mulato.
-¿cual tienes?
-Zumo multivitaminico.
-Vale, me va bien, y un café solo con sacarina y largo de café.

Una mezcla explosiva para tus intestinos, café largo y zumo. Menudo capullo. Me pregunto si el tío lleva pañales porque va a rebentar. No fuma y deja las gafas encima de la mesa. Patéticas.
Solo escucho en la conversación la palabras productividad y competencia y me lamento de no haber comprado la metralleta fabricada en la Rusia comunista de mi querido Stalin aquel día que deambulaba por el puerto de Barcelona y me encontré con un mercadillo mafioso completamente ilegal.

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