El sonaerénse sale a bailar

Esta noche me voy a fundir con Boys Noize y Tiga, ambos cruciales menesteres techno a los que acudir en el warm up Sónaerense. Ser sónaerense es como pertenecer a una pequeña isla similar a la de Cuba pero con más droga y altavoces por m2.

Son tres días en los que se respira música por todos los poros de Barcelona. Los viejos parecen menos viejos, los tíos más drogadictos, y las tías algo más salidas. Todos, los viejos incluidos, visten mejor y las tías con más escote. El ambiente festivo va en consonancia con el buen tiempo, y todos somos modernos y engreídos y aburguesados postmodernos.

Durante el Sónar se puede circular sin casco por la ciudad siempre y cuando uno vaya con una chica de paquete que te toque el paquete y esté en bikini. La playa también baila, las olas siguen de rave continua y los vendedores de cerveza cobran 50cnts. más como servicio especial, del mismo modo que los taxistas suben la tarifa en horario nocturno.

La policía no sabe demasiado bien cómo reaccionar. Se encuentran con gente a la que no saben cómo hablarle. Esta gente se esconde detrás de gafas de sol imposibles y pasea con rubias desnudas por la calle cargadas de vinilos.
Mi manager, Karl Straüss, ha insistido soberbiamente en que acuda al festival lo más pasado de ácido posible, me comenta que ya es hora de que me ponga a escribir cosas al estilo Burroughs de una vez por todas.
-Karl, si me das un parasol no dudes en que así lo haré, my friend, you know?
-Primero quieres un Volkswagen Scirocco, ahora un parasol. Joder, Vanity.
-¿Qué pasa? Cristiano Ronaldo es portada de Armani, ¿a quién coño le importa?
- A sus fans de 14 años, joder, tienes que dejar que los ricos futbolistas también se ganen la vida. Ellos no saben escribir, así que es normal que se dediquen a las fotos.
-Karl, me voy a París un mes y medio este verano.
-Lo celebro.
-Necesito una copa.

La relación psicótica con Karl se basa en subidas y bajadas electromagnéticas impregnadas por dinero negro y fastuosas mansiones de alquiler.

Iba diciendo que el Sónaerense es un ser peculiar, sin altibajos, y nunca sabes a qué se dedica. Imaginas que es arquitecto de bares en Hawai, periodista de tendencias, ingeniero de caminos, cura o sacerdote. Posiblemente es vanidoso y polvoriento, para qué nos vamos a engañar. ¿Un fantasma? Yo no diría tanto.

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust