El rebaño mediático

La constante "novedad" a la que estamos sometidos y obligados a conocer para no ser tildados de trogloditas o analfabetos lleva años alcanzando cotas insufribles. Hay que estar a la última, en todo, sino eres un capullo despistado que no sabes de que va la cosa. Parece que para vivir en este mundo tenemos que saber cual es el nuevo iPod que ha salido, cómo serán las botas y gorras y camisetas y chaquetas de la temporada de verano. Cuál es la película más taquillera del mes, el resultado de las votaciones en Eurovisión, el móvil con mayor número de megapíxeles, el libro de autoayuda que le cambió la vida  a cientos de miles de personas, el personaje que causa furor en los programas de la tele y la serie americana con más índice de audiencia. Sí, un conjunto heterogéneo de información destinada a rebentar nuestras neuronas y capacidad memorística con conocimientos volátiles y absolutamente prescindibles. 

Esta constante novedad detallada hasta ahora tiene una cierta ventaja, en cierto modo se puede considerar inofensiva; es decir, va enfocada a conducir el rebaño por una senda determinada sometida a intereses políticos y económicos, que no es poco, pero se queda ahí; es puro entretenimiento; un baile de consumo y deseo. 

Lamentablemente, existe otro tipo de novedad constante que perturba y atemoriza y desorienta al rebaño. Se trata de las informaciones y noticias de actualidad, que entran bajo la misma selección de cosas que se tienen que saber para que supuestamente podamos demostrar que sabes lo que pasa en la sociedad y en el mundo.

El empeño mediático para insertar el miedo y la inseguridad entre la población consigue sus frutos, como si de una estrategia preestablecida se tratara. En los últimos 10 años, que es donde alcanza mi memoria, hemos sido bombardeados por la prensa con cantidad de supuestas apoteósicas noticias que ponen en riesgo nuestra supervivencia. De golpe y sin previo aviso una enfermedad acucia a las vacas en el Reino Unido, temblores en los vacunos y varias muertes entre la población; las vacas locas. En toda Europa, las ventas de carne descienden en picado y McDonalds decide comercializar ensaladas para paliar la bajada de sus ventas. En 2001, después de los atentados en EE.UU, la paranoia inunda el país con supuestos casos de ataques terroristas por Antrax, que nunca se llegaron a confirmar; cuenta la leyenda urbana que una pareja se iba de viaje de bodas a Hawai y decidieron poner arena en los sobres de invitación a la boda. La policía científica americana acudió a la casa de los enamorados por varias denuncias de los amigos que habían recibido la invitación, al creer que la arena era Antrax.

 No hemos vuelto a saber nada ni de las vacas locas ni del Antrax, pero poco después una nueva plaga azotaba China y algunas zonas de Oriente: la gripe aviar. El miedo a que de algún modo pudiera llegar a Europa llevó a las autoridades a realizar cientos de controles en los aeropuertos y estaciones de tren para garantizar la seguridad mundial. 

En medio de todo este aluvión de catástrofes y virus desconocidos, llega a los mass media la preocupación por el inminente cambio climático. El hombre como agente catalizador de esta crisis planetaria debe realizar modificaciones en su vida cotidiana para colaborar a que no empeore la situación. Dúchate menos, no uses la piscina, ves andando y deja el coche y un sinfín de recomendaciones. Cientos de estadísticas comparando mes a mes las temperaturas para poder certificar que son más altas que las de hace 400 años. 

Y la cosa sigue; a corto plazo tenemos una sequía en Cataluña que amenaza con tener que cortar el agua en ciudades como Barcelona. El ayuntamiento prohibe llenar las piscinas privadas, lavar el coche en la calle...

Para culminar, todo indica que nos encontramos ante una crisis económica considerable, de alcance mundial. Recesión, destrucción de empleo, inflación...

Me pregunto, ¿Cuál será la próxima novedad mediática que tendremos que comentar alarmados con nuestros familiares, amigos y conocidos, juntamente con el nuevo modelo de Audi?

Pd: el hecho de hablar de rebaño no me autoexcluye, yo también estoy en el meollo del asunto.

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