El rebaño digital del rastafari geek y la rubia zumbada de la peli de Trier

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La rubia llorona y zumbada enseña las tetas dos veces en la peli.
Si quieres atraer a tus letores, cuelga siempre los post con fotos. No escribas parrafadas de más de 4 líneas, ojo, podrías cansarles el cerebelo. Actualiza a menudo, sino, se olvidan de ti.
Este tipo de consejos suelen darlos algunos yanquis expertos en blogs y en dar consejos para que tengas éxito en tu carrera como blogger. Estos yanquis molan, básicamente porque se ganan la vida hablando de cómo los blogs de los demás deben triunfar. Es muy bonito. Ganas dinero en internet no porque lo que tú haces sea currártelo ganando dinero por internet, sino porque le dices a la gente común qué debe hacer para ganar dinero en la red. Una especie de consejeros-burócratas-gurús con posado dinámico y prosa muy elemental. Obviamente, los únicos que ganan dinero son ellos. Es como un Fórum Filatélico online.
Y seguro que todo esto le parece muy mal a nuestro amigo Jaron Lanier, autor de Contra el rebaño digital. Este libro, recién editado en España es, cómo decirlo, una paja mental de un iluminado cibersónico con rastas. Las pajas mentales de geeks suelen gustarme, pero se complican cuando estos tíos se las dan de profetas. Es complicado hablar del libro, para ello debemos plantearnos si la noosfera debería llegar a ser, o de si jugar al ajedrez con una máquina te vuelve subnormal. Si tener 4.000 amigos en Facebook es rebajar el concepto de amistad o de si en un futuro, si te implantas neuronas, tu consciencia seguirá siendo tu consciencia o será de la máquina o bla bla bla. Hay como unos tíos que Lanier llama Totalitarios Cibernéticos, que son los malos. Y luego está él, que es el bueno. Pasemos a la siguiente peripecia random de este post.
Melancholia. Esa peli de Lars Von Trier que, como siempre, viene cargada de polémica hacia el amor incondicional o la modorra insoportable.
Llego a casa de Patty y Bret. Hemos comprado vino blanco, tres botellas. Palomitas. El gato camina por la casa. Pero lo gracioso es que nadie sabe nunca hacia dónde camina un gato por una casa. Las opciones son pocas. Sofá, cama, mear, comer. Pero uno nunca acierta. Quizá este sea el secreto de tener un animal en casa. Lo tienes controlado pero eres incapaz de predecir cuál será su siguiente movimiento ocioso. Supongo que es parecido a ver una peli sadomasoquista. Sabes que habrá bozal, latigazos. Gritos. Pero, tachán, ¿Qué ocurrirá primero? Miau.
Comemos una pasta buena con carne buena y con cantidades ingentes de queso. Hay que acabar el queso. Parecido a cuando tienes un pollo de Speed y sabes que tienes que regresar sin él. Me conecto a internet pero mi netbook Asus blanco pasa del tema. 
La peli. Con muchos spoilers. Comienza a cámara lenta, mostrando un apocalípsis pacífico y minimalista. Hay alguan escena de planetas parecida a 2011. Pero sin monos. 
Luego hay dos partes, en la primera una tía se va a casar y lo jode todo. Es la típica tía enferma que consigue maquiavélicamente que todo gire a su alrededor, para cargárselo con su supuesta capacidad inexplicable e incomprensible; una espontaneidad infantil y peligrosa que levanta instintos de protección a todo el que la rodea. Esto es un proceso que dura poco. Este tipo de comportamientos funcionan mientras la belleza y una entrega por parte de la tía todavía se mantienen. Pero, con el tiempo, esta actitud lleva a la soledad, a la humillación y a la burla. Bukkakes, cosas por el estilo. Entristece ver tanto potencial perdido, tanto macarreo gratuito. Tantas ganas de complicarse la vida y jodérsela a los demás. Gracias a los psiquiatras y a la medicina occidental este tipo de sujetos son ingresados y sodomizados a base de medicación fuerte. Se convierten en gente frágil, que sonríe con la mirada perdida, que no sabe quién es. Qué les den por el culo. Esta peña es un lastre. Esta tía es un lastre. No te cruces con una de estas en tu vida. Si lo haces, llama al bueno de Lars.
La segunda parte está centrada en la hermana de la zumbada. Esta tía tiene família y es buena persona, pero adolece del apego a los hijos y a la vida ordenada. Lógicamente, no puede entender que un meteorito gigante se va a cargar toda su vida. Casa, marido, hijo, caballos. Y la hermana zumbada se lo curra mucho ayudándola con su pasotismo. A la hermana zumbada le da igual que se acabe el mundo, porque ella ya está acabada. Y el niño, como siempre en estas pelis, no se entera de nada. Al final mueren todos en ese fin del mundo minimalista y muy estético. 
Y ahora escucho a Michael Mayer (KOMPAKT, GERMANY), en SoundCloud. Una sesión de 14 horas que se llama Megaset. El inicio es muy suave. Cosa fina.
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