El Neoarte

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La fama de una cosa o de alguien se puede medir hoy en día por el número de resultados que aparecen en Google. Cualquier búsqueda relativamente conocida genera decenas, cientos de miles, millones de respuestas posibles que contienen las palabras buscadas.

Si se desea encontrar el término Neoarte, apenas son 6.000 resultados los que nos ofrece el buscador. Menuda decepción...las primeras entradas en las que se cita neorte se refiere más bien al nuevo arte de tal o cual artista, queriendo decir que la obra x es nueva o que el pintor x ha hecho tal nueva obra. Bien, me dispongo a meterle caña a ese concepto y desarrollaré escuetamente una propuesta de definición.

Desde la Antigüedad, una obra ha sido el producto finalizado, con un carácter estético y un continente de significado más o menos explícito. Una producción artística es pues, por norma general, algo dado y reconocible por su extensión y/o características determinadas.

Un libro, una obra de teatro o un cuadro son los clásicos ejemplos que concuerdan con la definición expuesta.

Habiendo aclarado esto, vayamos al término neoarte. ¿Se imaginan ustedes un libro de relatos que se escribe día a día, sin no tener fin?. ¿ O una novela que se escribe día a día y que es consultable desde cualquier parte del planeta?. Pensemos en un pintor que elige una tela de centenares de metros de largo por decenas de alto y decide hacer todas sus obras, de los 20 a lo 60 años, en ese trozo gigantesco de tela. Un director de teatro que pretende realizar todas sus representaciones en el mismo escenario. ¿Es todo ello posible?. Posible sí, mas atenta contra la naturaleza propia del arte como se ha conocido hasta ahora. Se elabora un producto, se finaliza, se distribuye, se consume. Éste ha sido el camino establecido desde siglos atrás hasta hoy.

Hemos definido y acotado vagamente el concepto de arte y expresado posibles divergencias con el neoarte.

El neoarte, es pues una nueva forma de expresión, usando nuevos canales surgidos de la III Revolución tecnológica, siendo consecuencia de los microinventos-blogs, fotoblogs...- derivados de los macroinventos como los PCs o Internet.

En primer lugar, el coste de producción puede ser muy bajo, ya que se pueden hacer uso de herramientas gratuitas de la red.
En segundo lugar, la difusión de la obra puede no tener límite, acercándose al conjunto de usuarios que poseen Internet en todo el mundo, en oposición a las personas que se acercan a una librería, al cine, o a una galería de arte.
Por lo general, el coste de visionar y consumir la obra es 0, con lo que su difusión suele ser mayor que en los otros medios. Un autor español contemporáneo puede vender20.000 ejemplares anuales de una novela, un blogger español puede recibir miles de visitas mensuales.
Suele ser mantenido por personas que no se dedican a ello exclusivamente, si no que forma parte de un pasatiempo al que dedican horas y, en muchos casos, sin ánimo de lucro.

Por lo que respecta a la primera anotación acerca el neoarte, un blog-fotoblog o un canal de vídeo dónde se van colgando todos los trabajos, tienen un inicio pero no un final, considerándose obras abiertas. La calidad de las obras oscila en función de la constancia del autor, de su creatividad y, sobretodo, de su evolución a lo largo del tiempo que transcurre la experiencia como neoartista.
Finalmente, quedan dos puntos por aclarar.

1. Es muy difícil apreciar qué es neoarte y qué no, puesto que no hay ningún censor (crítico literario, galerista) que pueda definir dónde está la mera charlatanería o pasatiempo y dónde empieza el arte puramente.
2. El neoarte se caracteriza también por la constante interacción entre artista y público. Normalmente, las herramientas que usa el neoartista permiten un diálogo continuo entre público y creador, de tal modo que es posible que tales conversaciones tengan repercusiones en las futuras continuaciones de la obra.

Por todo ello, creo que ya es hora de diferenciar a los artistas de los neoartistas, en ese afán que tenemos los occidentales por crear términos dónde no los hay, separaciones ambiguas y términos redundantes. No hay mejor ejemplo de neoarte que dejar la definición abierta, y si a alguien le apetece, podría escribir una entrada en su blog desarrollando el concepto por otros caminos, o más bien negando su existencia respecto al arte propiamente dicho.

Vivan los neoartistas.

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