El médico polaco avanzado a su época

Polanski llegó a España cuando Hitler invadió Polonia, en los albores de la II Guerra Mundial-que llegue ya la III, por favor-, y no tardó en conseguir en el mercado negro un título de médico. Para hacerse con él, robó coches durante una temporada y vendió órganos a madres desesperadas para suplantar los intestinos de sus hijos, deteriorados por la mala calidad alimenticia dentro del perímetro nacional. El negocio de coches le fue bastante bien, así que pudo permitirse el lujo de quedarse con el de ginecólogo. Calvo desde los 17 años, Polanski no había follado, salvo con la almohada de su abuela, gruesa y suave. A menudo, en la tarbena, con un vaso de vino de garrafa en la mano, rememoraba con nostalgia las penetraciones y eyaculaciones en la almohada llena de caspa y moho (¿?) de su querida abuela, tetraplégica y con demencia senil.

Polanski abrió una consulta en un animado pueblo agrícola de Navarra; visitó pueblos de varias regiones de España hasta dar con el que creyó que tenía más población joven. Le interesaban las chicas de 14 a 24 años, a ser posible rasuradas-era un avanzado a su época-. No nos engañemos, la historia es previsible, cuando acudían niñas y chicas con la vagina infectada y del tamaño de una mamá elefante, él tenía preparado un potaje a base de trigo, miel, eucaliptus-conseguido en el mercado negro, claro- y semen, que debía introducirse en el interior de las mujeres en caliente, para culminar la curación.
Con el gran nivel de actividad sexual y el éxito de su pócima, Polanski se convirtió en un auténtico fucker local. Ya en los 50, el cine erótico comenzó a extenderse por las zonas desarrolladas del país-dónde la gente tiene más pasta, vive más tiempo y es más depravada- y, pese a ser un país en plena autarquía, los grupos de poder iban más salidos que nunca y tenían riqueza y poder. Polanski fue solicitado por el padre de una de sus pacientes, para follársela delante suyo, cosa que hizo encantado y por una buena suma de dinero-5 pesetas, qué tiempos...-.
Polanski también se folló a la mujer de un general, y ella, sumamente agradecida, le falsificó un pasaporte nacional y pudo salir de nuevo del país. Viajó a EE.UU dónde patentó su fórmula, que bautizó "Milk 4 Pussy". Al poner el 4, nadie lo entendió-recordemos que era un avanzado a su época-. Ya en los setenta, a sus 45 años, contaba con más de 1200 coños penetrados y un 87% de efectividad de curación. Tenía una suma importante de dinero, y decidió fundar una revista "Fuck&Health", en el que desarrolló varios métodos para sanar sexualmente a mujeres. El movimiento feminista intentó acabar con su nueva empresa, pero cuando él ofreció curar a sus hijas gratis, ellas cedieron, y algunas decidieron adoptar un tono sumiso, y le chuparon la polla y se sometieron a sendos bukkakes-sí, Polanski era un visionario y fue el primero que importó el bukkake a USA-.
En los 80 llegó la fiebre monsterock. Recorrió África de cabo a rabo para hallar el Gran Miembro, y cuando dió con un hombre de 2.45m de altura y 3m de pene, no dudó en negociar con él el transplante. Le construyó una casa con piscina, mujeres blancas-lo que quieren los raperos de hoy en día-, una televisión por cable y mucha cerveza. Con el implante, Polanski dejó de usar cinturón, y enrollaba su Gran Miembro alrededor de la cintura y paseaba felizmente por su clínica, saludando a pacientes que penetraba con fruición. Muchos le llamaban "Boa", porque a veces se pasaba el Gran Miembro por detrás de su cuello, reposando en la nuca, y parecía que llevaba una Boa Constrictor.

Polanski, conocido como el inventor de Milk4pussy, Fuck&Health y poseedor de el Gran Miembro (The Big Member-algo así como Big Brother), acaba de publicar sus memorias y, cómo no, a través del fundador de Penthouse he tenido acceso a un ejemplar dedicado.

Personalmente, creo que Polanski ha aportado mucho a la medicina alternativa, al mundo del sexo y a mi formación como fucker en plena cumbre.

Con admiración,

VD
Mayo 2009

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