El iPhone del Triángulo Pequeño

A veces me levanto a la hora que tendría que entrar a trabajar.
Desayuno con una cerveza y un chupito.
Salgo de casa cuando ya debería estar delante del ordenador.
Y no me queda otra que alcanzar los 90km/h con mi moto azul eléctrico en una de las principales calles de BCN.
Hoy he tenido un pequeño percance y una extraña conexión.
Los taxistas se creen que son los amos y señores de la ciudad. Pero no ganan mucho dinero, y menos con la crisis. La mayoría son feos y escuchan la radio todo el día. Creen saber de política, pero sólo entienden cosas como "la crisis es culpa de la economía financiera". (No entienden lo que es la economía financiera pero si algo de que hay crisis). Suelen ganarse un extrasueldo llevando a ejecutivos a bares de putas, y paseando a los turistas más de la cuenta para hacer subir el contador.
Como muchos dicen, son una raza a parte.
Hoy he tenido un percance con un ejemplar. Circulando a 80km/h y en plena bajada, un Seat Altea amarillo y negro ha cruzado del carril central para girar a la derecha, cortando el tráfico y provocando un freno considerable en todos los vehículos que circulaban detrás de él. Entre ellos yo. No tolero que me hagan frenar por incompetencia y descuidos. Ahora ya cuentan con un GPS, que en teoría les indica lo que tienen que hacer y así piensan menos, que es uno de sus deseos más notables.
He calificado su actitud levantando el brazo, después de haber derrapado peligrosamente, con un ¡Gilipollas!. El tipo, ni corto ni perezoso, ha sacado una mano por la ventanilla y ha sacado el dedo del medio-ni idea de cómo se llama-para mostrar que le importaba bien poco la putada que acababa de hacernos.
Por mi parte, alguien más pobre que yo no puede tratarme con esta actitud, así que espoleado por el alcohol matutino, he iniciado una persecución. Al alcanzarlo en el semáforo, he mirado cinco segundos la abuela que cruzaba la calle con su albornoz de flores y el carro de la compra. Luego, he sacado las llaves del contacto y he rallado la puerta trasera. Acto seguido he golpeado con la cabeza el retrovisor, protegido por el casco de 300€ Shoei Raid II. Lo he roto.
Para justificar mis actos, le he hecho bajar la ventanilla y le he explicado la situación.
- No me gustan los taxistas. ¿sabes?. Y los que llevan bigote menos. Por favor, deja de fumar Ducados negro y ahorra para hacerte un implante de pelo.Cómprate un maldito GPS que tenga voz de tía y no la de un robot garrulo que parece un zombie de Resident Evil. Usted, señora, salga del coche, no vaya con este cretino, tenga 50€ y coja otro taxi y con el cambio compre un bolso Misako que ahora están de oferta.
El taxista ha bajado del coche con intención de pegarme, enfurecido por mi actitud irreverente.
Cuando se dirigía a mi, le he golpeado la entrepierna y he notado como mi rodilla tocaba un penecillo de pocos cm. No he sentido placer, salvo cuando se ha retorcido de dolor en el suelo.
He levantado el capó y le he cortado los cables de la batería con la boca.
Mientras me encendía un cigarro con la intención de darle un par de caladas y tirarlo en el depósito de gasolina, una luz cegadora me ha dejado confuso.
Un triángulo pequeño con un iPhone en la mano ha bajado del cielo y me ha dado el teléfono.
-Llama al señor y luego escucha tu canción favorita, tenemos Kids de MGMT.
-Gracias, Triángulo Pequeño-he dicho.
He llamado a un número erótico y he pedido hablar con una rusa de 20 años, pero el triángulo pequeño me ha dicho que tenía que hablar con el señor.
- Perdona, Triángulo Pequeño-he dicho.
He llamado al Señor.
Soy Vanity, ¿está el Señor por aquí?. Me ha respondido una voz de chica, supongo que la secretaria.
- Perdona, ¿qué ropa interior llevas?. El Triángulo Pequeño me ha vuelto a interrumpir.
-Perdón. Triángulo pequeño-he dicho.
Ha sonado una música celestial con voces de mujer y me he puesto cachondo.
Finalmente se ha puesto el Señor.
- Me han dicho que quería hablar conmigo.
-Efectivamente. Verás querido Vanity, no tengo nada que decir acerca de tus dotes literarias y tu capacidad innata para abrir blogs como churros. Está muy bien que hagas cosas malas en tus textos, pero no permitas que la realidad te desborde y te conviertas en una presa de tu propio personaje. No está bien lo que le has hecho al taxista, ¿entiendes?.
- Es feo y pobre y no sabe conducir, Señor-me he justificado.
- Es posible, Vanity, pero no debes ser tan cruel, le has roto las pelotas.
- Y el ha gastado mis frenos, tanto los delanteros como los traseros.
- He venido a proponerte un trato. ¿te gustan las rumanas verdad?
- Sí, tienen su morbo y suelen ser muy jóvenes y con una experiencia prematura.
- Verás, puedo conseguirte algunos contactos, especialmente si te portas bien con los demás.
- ¿Podré seguir hablando de las gordas feas, Señor?.
- Sí, claro hijo, en esto te doy permiso, a mi tampoco me gustan y, encima, pesan mucho para lo que soportan las nubes de mi Cielo.
- Vale, trato hecho Señor.
He colgado y me he puesto el iPhone en el bolsillo. Triángulo Pequeño se ha acercado y me ha pedido que se lo devolviera.
- Triángulo Pequeño, enróllate, te presentaré unas rumanas gratis si me lo regalas, ¿vale?.
- Está bien, pero no gastes más de 30€ al mes y ten en cuenta que solo tiene 8GB, así que cuidado con los vídeos porno de alta resolución. Me ha sorprendido que supiera tantas cosas de mí, pero luego he caído en que era un tipo guay, una forma geométrica de ésas que puedes calcular su área solo sabiendo la base y la altura. Me ha caído bien.
-Gracias, TP- Estaba cansado de decir Triángulo Pequeño todo el rato.
- ¿Puedo hacer una última cosita mala?
- ¿ Lo del cigarro en el depósito?
- ¿ Cómo lo sabes?
- Soy un Triángulo Pequeño.
- Ah claro, ¿puedo?
- Que sea por una orgía con 4 rumanas bukkake inclusive.
- A mandar.

Por todo esto he llegado 45 minutos tarde al trabajo. En realidad, hubiera llegado 30 minutos, pero me he parado en camino para tomar un buen cubata.

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