El cumpleaños de mi amigo drogadicto

El drogadicto que trabaja conmigo, Jorge, siempre me llama cuando voy en moto. O eso es lo que él se piensa; cuando veo su número en la pantalla lo dejo sonar hasta que se cansa o le sale el contestador. Me dejas cosas tipo "Eh, eh estás? voy to fumao, llámame". No, es coña. El futuro filósofo que dejará K.O la metafísica de Kant, Jorge, hace poco que ha salido de un centro de desintoxicación y hay que ayudarle.

Quedamos a las 23h, después de que negocie no quedar antes ya que más de 50 minutos con él se hacen insoportables. Normalmente, cuando le hago una pregunta que tiene que pensar (el 90% de las preguntas son así), deja caer la cabeza ladeando, su barbilla toca su pecho, le cae un poco de baba y responde al cabo de 3 minutos algo que no tiene nada que ver con lo que le he preguntado. Supongo que pensaréis que darle 50 minutos de amistad es ser una buena persona.

Ahora en serio, Jorge solo es un poco lento, nada más. Quedamos, aparezco 5 minutos tarde y nos encontramos en un punto medio entre dónde habíamos quedado y dónde yo había entenido que habíamos quedado.
Solo encontrarnos vemos una tía que está bastante buena y decidimos seguirla hasta su casa para acosarla en el ascensor. Bueno, eso es lo que pensamos pero no lo hacemos.
Penélope está rodeada de amigos super intelectuales, inteligentes y super cool en alguna parte de alguna zona bohemia de Barcelona. En principio, quizá nos perdona la vida y viene un rato para pasear su pandero de oro y recordarnos que está a años vista de nuestras sucias pretensiones.
Entramos en un bar putrefacto que elige Jorge. El tipo del bar es extranjero y se nota que no gana ni un puto duro. Nos sentamos en unas sillas de mierda mientras suena una versión lenta de "Boys don't cry" de The Cure. Lo único que me gusta del local es que el tipo me trae una Moritz en vez de una Estrella. Me la bebo a sorbos mientras fumo como una puta presa y hablamos de libros, chicas y párrafos 34.
Cuando ya no podemos más del claustrofóbico bar, decidimos salir. No sin antes fijarnos en una chica que acaba de llegar que trabaja de camarera y está bastante buena.
Andamos hasta el centro de Gracia y nos metemos por la plaza Rius i Taulet. Rodeados de post-hyppies y cumbas y rastas y cerveza barata y porros, damos una vuelta en busca de una mesa en una terraza que no encontramos. Nos vamos a plaza del Sol, cerveza, caspa, porros y rastas y por fin encontramos una mesa. (lo de rastas no va por las chicas que leen autores franceses de culto). Nos sentamos y la camarera que es extranjera y está muy buena nos toma nota. En un momento, las cuatro sillas de nuestra mesa se reducen a dos porque un tío con cara de yonkie nos las pide para sus amigos con cara de yonkies.

-Ya me han felicitado dos chicas. Mi novia y una amiga de clase.- Jorge explica orgulloso.
- Enhorabuena, celebro tu popularidad.- Es todo lo que se me ocurre.
- ¿ Quieres que llame a una amiga?- Jorge procura disimular de ese modo la ausencia de Penélope.
- Vale, ¿está buena?.
- Bastante, pero no tiene tetas.
- Bueno, llamala.

Jorge saca el móvil y cuando lo tiene en la mano vibra y se escucha la voz de Chikilicuatre diciendo "tienes un mensaje robocó". Sí, Jorge es un tipo que sabe.

"Hola nene, felicidades! aunque esté en Albacete me he acordado!." Albacete es de aquellos paraísos perdidos que uno no puede dejar de visitar en la vida. Rezuma belleza y color y comida apetitosa y a buen precio. Y una mierda, Albacete es la última mierda de ciudad a la que iría a no ser que regresaran los nazis y construyeran un campo de concentración ahí y me deportaran para meterme en una cámara de gas.

La chica que le manda el mensaje es la chica que está buena y sin tetas. Así que no podemos quedar con ella. Nos vamos hacía la zona pija. Lleno de Bisbales sin personalidad y coches de mierda pagados al contado por padres desalmados y materialistas que no saben qué hacer con sus hijos ni con su dinero para esonderlo de hacienda. ¿Como coño puedo justificar mi Mercedes SLK versión AMG si se supone que ya tengo 4 coches de lujo?, le explican a su chacha mientras ella barre el jardín con paciencia pensando en que tiene ganas de regresar a su país y montar una tienda de comestibles con el dinero que ha ahorrado.

Los pubs-disco que se encuentran por la zona apestan tanto a ceporrismo que no duramos más de 5 minutos en cada uno. Tías buenas que sueñan con Paris Hilton deambulan sin rumbo y lamentablemente no están borrachas, cosa que hace difícil entrarles y decirles - Perdona, ¿ Me chupas la polla?-.
Fumamos más tabaco. Algunos sin filtro, algunos de liar y algunos normales que me ha regalado una amiga brasileña con la que he estado por la tarde.
Jorge, me ha llevado en moto debido a que ya voy un poco borracho. Decidimos que hemos tocado hondo. Por hoy es suficiente.
Llamamos a Penélope en un último intento de levantarnos los ánimos y ella nos dice que se va a Plataforma, una discoteca para fracasados feos y con calvicie prematura. Nos invita a ir con ella y yo pienso que no iría a no ser que regresaran los nazis e hicieran un campo de concentración ahí y me deportaran para meterme en una cámara de gas.
Jorge me lleva en moto a mi moto dando tumbos, no porque vaya borracho sino porque no tiene ni puta idea de conducir una moto grande rollo Harley Davidson pero en versión Play-School.

Nos despedimos y decimos hasta mañana, coincidiremos en el trabajo y le relagaré algún libro que no haya leído, como Plataforma de Michel Houellebecq.

Felicidades Jorge.

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