El cocodrilo con el barril de cerveza / Strasbourg Weekend /

La escapada a Strasbourg ha dado sus frutos. Por ejemplo, una agradable resaca que merma la lucidez de tal manera que cualquier atisbo de problema queda reducido a una mota de polvo. Strasbourg, población de unos 250.000 habitantes, queda al Norte de Francia, tocando a Alemania. Es de aquellas ciudades en las que todos sus habitantes saben que nunca ocurre nada, pero que pretenden, fingen, que no les importa, que ellos ya están bien así. Eso solo es creíble con los Amish, ya que en nuestra civilización acelerada siempre tienen que ocurrir cosas. Cuanto más trágicas mejor; Loveparade, Tibidabo, y cualquier otro accidente fácilmente fotogénico para los media es el anhelo oculto de un ciudadano de a pie.
Strasbourg respira otro aire, menos denso, más fresco. Aquí no hay verano, aquí no se sube de los 20º. Es bueno para dormir, malo para los escotes. Llegamos con el TGV en poco más de dos horas desde París. Durante el trayecto vimos un par de episodios de The Wire, y fumamos pese a la férrea restricción. Al llegar, tomamos un taxi hacia la casa de tres plantas ubicada en las afueras, la casa dónde Kinest creció y le encumbró como el buen economista corrupto que es.
Decidimos acampar en jardín, nada de habitaciones:
-En este jardín, al lado de la piscina, podríamos hacer un homenaje a los flautaperros. Pillamos el chucho del vecino, tocamos los tambores, fumamos un poco de marihuana, contamos las estrellas, y rajamos del capitalismo y sus crisis. -digo eufórico, me hace feliz emular la vida de colectivos marginados dentro de la sociedad.-
-Mola, pero te olvidas de una cosa, ¡la puta flauta!
-Es verdad, pero tiene que estar jodida, que suene más bien a pito, con solo tres notas, si no, los tíos al tocarla para pedir pasta delante del McDonald's, se pierden.
-Trato hecho.
Llamamos al telebotella y nos trae algunos brebajes. Luego vamos a casa de un tipo que vive en un ático decente, aunque la escalera está bastante jodida. El tipo tiene el Guitar Hero para Wii. Yo miro las dos chicas disponibles, no son excesivamente deseables, más bien regulares, poco seductoras, un poco bastas. Estoy acostumbrándome a la elegancia natural de las parisinas 100% crianza. Eso sí, ¿Por qué las francesas en general tienen tan poco pecho?
En resumen, en la fiesta se habla de varios temas, en francés. Me desenvuelvo bien, y mejor cuando pruebo una mutación de tequila.
Hablo con un estudiante de medicina.
-¿Cómo lo llevas?
-Bien, quiero hacer cirugía.
-Yo quiero ser el nuevo Palahniuk, y desbancar a Houellebecq como uno de los autores más leídos de la década.
-Suerte.
-No la necesito, si la tuviera sería todo más aburrido. ¿Tu comprends? Creo en la meritocracia y al mismo tiempo en el Leviatán Hobbesiano.
-No tiene nada que ver.
-Eso lo dices tú.
Y termino la charla mirando al cielo y tratando de imaginar si la tía que tiene una camiseta roja barata tiene las tetas un poco caídas o no (me temo que sí).

GUITAR HERO.
Tocamos con Kinest una canción de Rage Against The Machine. Lo hacemos como el culo, pero imagino que para este grupo tan alternativo terminar en un videojuego tiene que ser frustrante, a no ser que, como suele pasar, sean todos unos cínicos crápulas ansiosos de coca y zorras. Por mucho que quieras luchar contra el sistema, todas tus acciones tienen un coste, y este coste beneficia al sistema. Ya sea directa o indirectamente. Destrozas un McDonald's, mueves los seguros. Editas un libro, has comprado papel, eructas, es que has comido algo antes por lo que habitualmente habrás pagado a un súper o alguna mierda parecida que, en efecto, responde a propiedad privada y contribuye, aunque no lo sepas, al deshielo de los polos.
A la mañana siguiente...
Salgo de la tienda de campaña y veo a Kinest tocando la flauta y haciendo una barbacoa. Me voy cojeando al supermercado y pido dinero para pasar el rato, me cuelgo un cartel del cuello:
Escritor frustrado sin tan buenas ideas como las de J.K Rowling. Una ayuda es una frase más para más para mi gran obra. Gracias. O sino, que os jodan, cabrones de mierda. Vosotros nunca sabréis lo que es ser un artista de verdad, malviviendo por la calle, luchando, sobreviviendo de mala manera para conseguir expresar lo dura que es la vida conmigo.

Gano 1,3€ y recibo dos amenazas a mi familia. Con tan poco dinero lo único que puedo hacer es intentar romper algún cristal.

Salimos a pasear en bici y encontramos una feria gigante llena de gente pobre comprando como loca cosas de marca falsas. Pobre se asocia siempre con falso, rico, con auténtico. Así es como funciona nuestra televisión y la revista Cuore. Las estrellas de las revistas visten prendas carísimas pero en cambio en el número de verano a ti te regalan unas chanclas de mierda.
El Cuore es como el Hola! de las petardas de nuestra generación.
Encuentro una máquina con brazo metálico que caza peluches. Me gasto 10€ en monedas para lograr atrapar un mísero cocodrilo raquítico y anoréxico. Pero está bien. Luego fumamos y tomamos café mientras acaricio el cocodrilo y hablo con él.
-Eres un puto cocodrilo fabricado en China. ¿No te das cuenta de que es un poco absurdo? En China no hay cocodrilos
-Sorry, I don't speak spanish.
-You bastard, c'mon go and fuck yourself.
-You are rude.
-Yeah, and you are a fuckin' crocodile produced in China.
Discutimos unos minutos más, pero después le digo, casi sin argumentos, que yo soy su amo y debe obedecerme. Entonces, resignado, acepta y vuelve a su estado de peluche de feria inofensivo.
Se acerca la noche, baja la temperatura, las viejas casas, bien mantenidas, pintadas y amuebladas, reflejan la luna en sus fachadas y parecen sonreírnos tímidamente.
Aparecen en juego un amigo de Kinest que lleva barba natural de varios meses, una gorra, y un piercing. Y una chica que es su ex pero que resulta que se la está follando de nuevo. Pero atención, también está el novio actual, que de hecho también es ex desde hace pocos días. Todo resulta caótico, clásico marrón amoroso únicamente capaz de entretener a los lectores de Cuore y los amantes de Aida (?¿).
Nos largamos por patas y compramos, al fin, el famoso barril de 5l y lo llevamos en la cesta de la bici. Lo bebemos entre tres, ya que nos encontramos a un vagabundo divertido que quiere beber (y nosotros reír).
Acto seguido, dando tumbos, metemos al vagabundo en una barca y lo lanzamos hacia la presa. Nosotros nos metemos en otro barco, pero este es discoteca, soberanamente divertido, rústico, marinero (obvio). En el barco hay comida, alguna chica trasnochada, bastantes machos desperdigados. El baño está atascado así que va saliendo un chorro de mierda que inunda lentamente la embarcación.
La escena es tan tierna que me conecto a Fuckbook desde el iPhone para hacer venir a una Kate Winslet y poder hacer una escena más real de lo que fue el hundimiento del Titanic. Con mierda, mucha mierda, y ganar más Oscars, que como ya se sabe, no dejan de ser un cubo de basura reciclado y pintado de color dorado por cocodrilos Made in China.
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