El bucle del Tao posmoderno

Abro los ojos. No recuerdo dónde estoy. Me inclino sobre la cama. Es raro, no hay ninguna mujer durmiendo a mi lado. Supongo que la china se marchó después del bukkake y no quiso quedarse a dormir. Miro hacia la izquierda. Un gran ventanal tapado por una cortina me trae a la memoria que no estoy en ninguna de mis casas. Debe ser un hotel. Salgo de la cama doble y hago unas flexiones. ¿qué ha ocurrido?. Me vienen a la cabeza un montón de imágenes.

Ayer noche, mi casa de Pedralbes fue invadida por un ejército de zombies apestosos. Tuve que sacar la escopeta que me regalaron cuando abrí una cuenta en un banco de EE.UU y comenzar a reventar cabezas. Fue de lo más divertido pero me jodieron el tapizado de los sofás y rompieron un par de cuadros de Warhol. Siento especial placer por haber destrozado la cabeza de un zombie bajito y con peluca. No sé si era hombre o mujer, pero me la quería chupar. Sus sesos se esparcieron por la pared y marcaron un bello estocado en el techo. Tras la matanza, tomé prestado el Aston Martin del vecino y bajé al Hotel Calderón de Rambla Catalunya. Mientras bajaba provoqué dos accidentes de moto. Cuando veo una moto inferior a 250cc siento una imperiosa necesidad de aplastarla. Selección natural motorizada. Al llegar al mostrador, una chica mona posiblemente sin estudios me ofreció una habitación corriente por 130€.

-ni de coña, quiero una suite, nena. ¿Tienen algún famoso hospedado en el Hotel?

-Lo siento señor Dust, es información confidencial.
-¿quieres información confidencial? Me he cargado 24 zombies esta tarde.
- ¡es usted muy valiente!
- Sí, un bicho de estos me la quería chupar. Bueno, ¿tenemos algún famosillo deambulando por aquí?
- Director de marketing de Be Eme Uve.
- Entonces da igual, pequeña, paso de coches para alienados muertos de hambre.
- Como quiera. ¿entonces quiere la suite?
- Con masaje incluido a las 24:30. Gracias. Por cierto, quizá mañana sales en mi blog.
- ¡se lo voy a contar a mis amigas!.
- No creo que tengan Internet, quizá no saben ni leer.

Subo por el ascensor hasta la décima planta. Decido bloquear las puertas del ascensor y hacer un submarino fumando 2 porros a la vez. Pienso en Kerouac, si hubiera tenido el mismo dinero que yo estaría haciendo lo mismo. Pienso en Warhol, si estuviera vivo sería mi amigo. Pienso en Dostoievski, si le conociera me mandaría botellas de vodka recién destilado. Pienso en el colocón que estoy pillando. Me quedo dormido en el ascensor y me levanto cuando una joven de 19 años entra en el ascensor.

- ¿Es usted Vanity?
- acaso conoces a muchos tipos que se queden dormidos en los ascensores sin ningún motivo?
- No...bueno, son las 24:30, soy la masajista.
- Ya era hora, vamos.

Trato de meterle mano en el culo mientras masajea mi dolorida espalda por la mala postura en el ascensor. Intenta zafarse de mí pero mi musculado brazo ni se inmuta. Termina aceptando la situación. Gages del oficio.
Luego llega la china. Finalmente, en un acto altruista fruto de mi budeidad, llamo al director de márketing que vende lujo vulgar con ruedas a las masas y le invito a eyacular en la tez de la asiática. Me da su tarjeta y me comenta que él personlamente tiene una pequeña empresa de importación de Hummer. Eso ya me interesa más. Buen tipo, el señor Kunstar Bündel.

La coca me mantiene despierto hasta las 4 de la madrugada. Aprovecho mi estado de lucidez nocturna y la soledad (ignoro si la china está vomitando en el baño) y saco la última lectura pendiente: "La condición humana", de Hannah Arendt. Pienso. No sé en que momento mi vida se convirtió en todo este embrollo alucinado. Posiblemente Lao Tse decía que la mayoría de cosas en la vida no tienen sentido. Dejo de pensar y me meto otra raya. Escribo una poesía breve:

Ando por el sendero de la crucifixión posmoderna
es decir
he quedado con una rubia en el centro comercial

Aburrido por mi facilidad para producir mierda literaria, enciendo la televisión y busco el canal Yoga. Me gusta la tía que lleva el programa, se abre de piernas como una contorsionista. Me masturbo en frente de la pantalla plana HD y eyaculo en el DVD Sony incorporado.

Saco el iPhone, ¿cómo puede ser que me haya olvidado de la música?. El grupo que me lleva de cabeza es Crystal Castles. Los escucho. Me duermo.

Abro los ojos. No recuerdo dónde estoy. Me inclino sobre la cama. Es raro, no hay ninguna mujer durmiendo a mi lado.

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