El botellón de los niños de 3 años

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-Vamos chicos, ¡a beber!

Los cochecitos teledirigidos de los niños y niñas de 3 años salen del parvulario y bajan la empinada cuesta de la montañita privatizada de la zona alta de Barcelona. Ha llegado el fin de semana, por fin. Es hora de la reunión precoz. Los nenes ya saben hablar, y retienen en su dañado córtex frontal palabras como "vodka, whisky, cerveza negra". Algunos, que comenzaron a beber a los 9 meses, no llegaron a aprender a hablar debido a la destrucción masiva de neuronas por los primeros comas etílicos.

Los cochecitos teledirigidos llegan a la plaza Bonanova, y allí les espera una comitiva organizada por el Ayuntamiento para fomentar la drogodependencia infantil. Un seguido de voluntarios les ofrece las primeras botellas de cava para darles la bienvenida. Sí, ya era hora, el Estado se responsabiliza de que los menores beban y se relacionen con el alcohol lo antes posible. Así es como se produce la mejor integraión al sistema y se cataliza y fomenta el individuo libre.

Marcos Palomo es el kinderleader, el crack que ha conseguido beber una botella de ron con sus 12 kilos de peso. Es decir, un 12% de su peso fue única y exclivamente alcohol puro.

Los sociólogos están de enhorabuena, el premio Príncipe de las Calumnias ha recaído sobre el inventor del concepto "sociedad etílica", término de gran calado que ejemplariza las addiciones como solución a los problemas que plantea la posmodernidad y la globalización.
Un poeta contemporáneo cuyo nombre reside en el anonimato, plantea los siguientes versos:

Niños, bebed, lanzaros a trabajar vuestros hígados
como si os fuera, un mundo mejor.

Olvidad cualquier atisbo de sentido, ni siquiera os esforcéis en hablar.
Bukowski tardó demasiado en lanzarse a la bebida.

No cometáis
el mismo error.

Unas animadoras en falda corta animan a los niños y niñas del cochecito teledirigido a beber más y peor. Algunos ya vomitan, y ellas sonríen y limpian el vómito con trapos sucios ya usados.

Los cochecitos teledirigidos circulan con desorden y haciendo eses (S). Llueve vino, lloran los puristas y abstemios, pero están todos en la cárcel.

Bienvenidos, reza un cartel escrito con faltas de ortografía.

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