El afterpop en la Universidad

Las escapadas rurales suelen ser entre productivas, alcohólicas y triviales.
He aprovechado este puente de 3 días, viable gracias a la expresión nacionalista catalana (mientras todos en España curran nosotros salimos con banderitas a dar una vuelta) para largarme a una de mis propiedades con Afro. Los lectores asiduos sabrán de qué estoy hablando;una mezcolanza entre escritura, pasteles de marihuana y poemarios de Nietszche. Puede que en otro texto exponga con más detalle el periplo, pero hoy prefiero resumir mi experiencia en el primer día de clase de Periodismo, en la Private University.

Llego puntual a las 3 y Diane me está esperando en la entrada de la fuckultad. Dudo de si ha sido adecuado meterme una ralla al salir del baño del restaurante.
Preguntamos a la secretaria (una tía que podría ser modelo pero que incomprensiblemente está detrás del mostrador) a qué clase tenemos que ir. 309. Bien. Para subir las escaleras sin cansarme contrato los servicios del segurata que me sube a caballito. Le meto un par de bofetadas como agradecimiento. Diane llega unos segundos después.
En la clase no se puede fumar, pero cuando caigo en el detalle ya tengo un porro bien liado entre mis carnosos labios. Entra el profesor, un tipo con abundante barba y protuberante barriga. Escruta la sala y me mira hasta que decido, muy a mi pesar, apagar el cigarro.
Se sienta y se presenta con petulancia. Escribe en muchos periódicos, ha publicado algunos libros. Cómo no, nos aconseja comprar uno de ellos para seguir bien las clases. El tipo nos va a dar un seminario acerca del papel de las humanidades en las ciencias de la comunicación.
Salta a la vista, no es un buen orador. No se ha preparado la clase, tiene un sencillo guión que va desarrollando a medida que charla distendidamente. Es, más o menos, lo que haría yo si me pagaran una pasta para explicar la reproducción de las zebras en los zoos provinciales.

Según sus palabras, tener un conocimiento humanista permite situarse dentro del superávit informacional de la era Google. Es decir, discernir entre lo que es realidad y lo que es ficción, lo importante y lo que no lo es, poder separar lo que es de calidad de lo superfluo o el mero remake.

"Debemos ser capaces de producir cosas que no acaben, a los pocos años, en el cementerio de la red".
La idea en si es interesante, pero el chapucero modo de hablar y su léxico (más pobre de lo que esperaba vista su trayectoria académica) merman mi atención hacia los escotes de la primera hornada de compañeras de clase.

Pasa el rato y levanto el brazo, justo cuando aborda el tema del pasado y el uso magistral en la película UP de las técnicas del cine mudo en los primeros 10 minutos de la película. "Eso es saber aplicar lo que está pasado de moda. El cine mudo puede volver, Verano azul, no". Un humanista debe saber qué trae del pasado.

-Disculpe profesor, no quiero interrumpir su deslumbrante disquisición, pero creo que, tal y como Eloy Fernández Porta menciona en Homo Sampler, vivimos en la era del fetiche. Todo se reinventa sujeto a su "ancianidad". UP recupera el cine mudo pero lo aplica a la tecnología digital más potente de la actualidad. Eso es el afterpop, volver tecnológico y fetiche lo que en otras épocas fue crucial.
-...bien señor emmm...
-Vanity
-Esto, gracias, interesante. Va por el buen camino.

Viendo que ya lo tengo en el bolsillo y que mis ojos rojos e inchados han conseguido atemorizarle, me duermo.
Diane me comunica que ha terminado la hora y que tenemos que ir a la siguiente clase, el seminario de introducción al periodismo.
En la sala somos 6 y el profesor, en una mesa redonda destinada únicamente a reuniones en pequeño comité. El retrasado mental que tengo a mi lado no para de asentir y repetir murmurando lo que el profesor dice.
Veamos un ejemplo:

Profesor: hola a todos
Alumo retrasado: a todos...
Profesor: hoy hablaremos de lo que es en realidad el periodismo y no lo que cuentan en los libros.
Alumno retrasado: ahh, realidad, libros...

Con un golpe de puño seco en la mejilla consigo que se calle. Se pasa el resto de la clase limpiándose la sangre.

El profesor es calvo, lleva gafas finas de poca graduación y mira directamente a los ojos. Me cae bien.
Usa el método socrático. Siembra dudas entre nosotros para dejarnos ver lo que hay detrás.

¿Qué es la objetividad? ¿Qué es lo real o la verdad? Basura chicos, el periodismo-sentencia- es una lucha continua entre intereses.

Me gusta, creo que estoy en el lugar adecuado. Rodeado de escotes adinerados, maltratando a los borderlines y congeniando con profesores cargados de contactos.

Continuará (el lunes)

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