Entrevista a Ernesto Escobar (Canal-L) :: O cómo pillar una cámara y hacer hablar a un escritor

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"Llamamos periodismo cultural a algo que muchas veces es solo promoción y no una fuente de pensamiento crítico e independiente" 
 Ernesto Escobar (Lima, 1971) decide un día soleado de 2008 sacar la cámara a la calle y entrevistar a autores que han escrito libros que le molan, y que molan (así, en general). Parece sencillo. No lo es. Es Director de la web Canal-L y editor de la The Barcelona Review
-En qué momento decides poner una cámara delante de los escritores? son entes que normalmente se interesan por la notoriedad -salvo Pynchon-, pero que ante las cámaras, digamos que no suelen ser el alma de la fiesta...
- Decidí coger la cámara porque el vídeo me permite mostrar la entrevista de manera más fidedigna. La verdad es que si algo me sorprendió al principio fue que a la gran mayoría no le importara para nada que la entrevista fuera en vídeo. Para los más jóvenes es algo muy natural, las cámaras forman parte de su vida cotidiana, y el vídeo sabemos que es muy viral en la red. Respecto a lo otro, no me interesa en absoluto que sean videogénicos o que sean el alma de la fiesta, no se busca fiesta, o diversión al modo “mediático”, lo importante es hablar del libro en cuestión y yo diría que en todos los vídeos eso se consigue de manera bastante óptima. Si los medios escritos invitan a leer una entrevista, Canal-l te invita a verla.
 
-¿Hasta qué punto te interesa más el personaje que su obra? -pregunta en homenaje a Formspring.
- En general casi no me interesa ningún escritor, salvo contadas excepciones. Digamos que me gustaría entrevistar a Vargas Llosa, García Márquez, Javier Marías o al propio Pynchon, pero más por conocerlos. En todo caso, con el tiempo me he vuelto un lector más de libros que de autores. Antes me fijaba mucho en el autor y si algo suyo me gustaba buscaba más, ahora voy de libro en libro más que de autor en autor. Aunque hay unos pocos autores a los que siempre releo, como Camus, Borges, Kafka o Vallejo. 
-¿Y qué hay de los buenos escritores que se revelan como pésimos comunicadores?
- Como te digo ese es un tema que a mí me trae totalmente sin cuidado, además es un clisé, es falso que sean pésimos comunicadores, no sé quién lo dijo o por qué lo repiten tanto. Cuando el autor se da cuenta de que la cámara no está ahí para hacer del vídeo un show, se siente cómodo, y simplemente contesta las preguntas. No se elige un escritor por ser más o menos mediático, se elige un libro para hablar de él.  
-¿Te has planteado alguna vez una mezcla de géneros? Tirar hacia el documental? Pongamos, por ejemplo, un formato ficcionado y con música o un falso documental...
- Hay muchas cosas que se pueden hacer con el vídeo y muchas maneras válidas de llevar a la práctica el periodismo. La palabra que me gusta usar es “orgánico”. Cuando te comes una ensalada quieres que el tomate sepa a tomate y la lechuga a lechuga, y no que el aliño les cambie el sabor. Yo creo que a Canal-L le corresponde ser lo que es, revalidar una manera llana y espartana de hacer y mostrar una entrevista en vídeo. En Internet hay una demanda de cosas sencillas, de un periodismo crudo, orgánico, que no te diga lo que debes pensar, sino que te ofrezca las cosas para que pienses lo que quieras. Estamos acostumbrados a que sea el periodismo el que nos dicte cuáles son las “tendencias”, quiénes son los “autores de culto”,   “geniales”, “postmodernos” y “revolucionarios”, como hace unas semanas hizo el suplemento de El País con Jonathan Franzen. En este tema es triste cuánto practicamos la genuflexión frente a lo que viene de EEUU y le dedicamos portadas y titulares impactantes; llamamos periodismo cultural a algo que muchas veces es solo promoción y no una fuente de pensamiento crítico e independiente. 
-Te mueves por pura curiosidad, hueles lo que te interesa en cada momento...y de ahí sacas la cámara a la calle. ¿En base a qué se construye tu interés hacia un escritor y su obra?
- Siempre digo que busco un libro que represente una propuesta, y creo que en su mayoría ha sido así, pero eso se podría tomar como algo muy ceñido al aspecto formal, y en realidad muchos libros lo son en su aspecto temático. Tal vez esa sea la regla, que son los temas los que me animan a realizar la entrevista, y los temas pueden ser muy variados: literarios, culturales, políticos, de actualidad, etc. Lo bueno que tiene la entrevista es que pasa en ella lo que muchas veces no pasa en la cotidianeidad, que hablas del libro a conciencia, muchas veces creemos que hablamos de libros pero solo soltamos comentarios y no llegamos a mantener el diálogo por discrepancias que a veces son irreconciliables.
 
¿Qué es lo que te tiene atrapado esta rentrée de 2011?
- Desde hace algún tiempo me tiene atrapado la guerra, estoy leyendo libros sobre los nazis, la guerra de las Galias, Esparta, Atenas, la China del emperador Qin, los magnicidios de todos los tiempos (Roma en esto es obligada), la Conquista de América, Sendero Luminoso, y he de decir que gracias a ello estoy descubriendo una otra literatura clásica que es riquísima, llena de ficción, mitología y que procura presentarse como veraz, pero que está motivada por intereses que el tiempo en ocasiones ha borrado para siempre, autores como Herodoto, Tácito, Cieza de León, Julio César, Homero… etc.
- A quién pagarías por grabar, a quién no entrevistarías ni que te pagaran? -pregunta homenaje a Cosmopolitan.
- Me encantaría entrevistar a Mario Vargas Llosa, pero más que entrevistarlo realmente solo conocerlo, hablar con él, aunque he hablado con él en un par de ocasiones aunque muy furtivamente. Yo siempre digo que no soy patriota pero creo que en mi admiración hay algo de orgullo patrio que lo vuelve todo más rico y más complejo. Los peruanos somos unos canallas, a César Vallejo lo metimos preso, lo perseguimos y nos encargamos de que no volviera. A Vargas Llosa estuvimos a punto de quitarle la nacionalidad y mucha gente en el Perú lo odia de manera patológica. Yo leo y escribo practicamente gracias a él, uno de los primeros libros que leí fue La tía Julia y el escribidor y me impactó tanto… me cambió la visión que hasta entonces tenía de la literatura.  ¿Y a quién no entrevistaría ni aunque me pagaran? En realidad no hay nadie que me produzca ese rechazo, pero alguien a quien ningún periodista quiere entrevistar es alguien que no quiere ser entrevistado… Juan Marsé me rechazó una vez una entrevista muy tajantemente y a mí me pareció bien, creo que hasta le sorprendió, que le dijera: “pues, muy bien”, está en su derecho de no querer ser grabado, no me gustaría entrevistarlo si no está de humor… ahora si le apetece, yo encantado.
-¿Nunca has pensado en hacer un Canal-L-boxing? Es decir, meter a dos escritores y que, en vez de hablar, se den de lo lindo para luego explicar sus vivencias interiores ante otro hombre de letras?
- Como te decía antes, este tipo de cosas no me interesan en lo más mínimo, a no ser que sea para sacar algo fructífero entre dos antagonistas del quehacer literario, eso ya lo hace el escritor Roberto Valencia con sus “Binomios” en la revista Quimera, hemos hablado de hacerlo algún día juntos, poner la entrevista completa en Quimera y unos 10 minutos de vídeo en Canal-L, yo feliz. 
 
-¿Qué entrevistas tramas? ¿Cuándo las veremos?
- No sé realmente que me deparan los próximos ciclos editoriales, sus catálogos, sus prisas, sus correrías, prefiero tomármelas al vuelo y no andar con expectativas, así es más emocionante, pero te avisaré, descuida.Por su óptica han pasado los fundadores de la editorial Candaya, Matías Néspolo, Manuel Vilas, Nora Catelli, Yu Hua, Sergio Gaspar, Ricardo Piglia, LLucia Ramis, Enrique Vila-Matas...de lo más ecléctico y llamativo. Decenas de vídeos. Minutos y minutos de diálogos que no secan el cerebro. Y la cosa sigue on fire. El último: Carlos Yushimito (GRANTA 2010). www.canal-l.com

 

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