Dress code

Lo que pasó, era, justamente, el no saber decir "no" a la propuesta de salir a tomar algo y pasar por un club donde había una fiesta Erasmus. Rechacé la invitación de Bea a acudir a su pre party de disfraces, más que nada porque estaba lejos de casa y, al hacer mal tiempo, no tenía ganas de desplazarme y llegar con los huevos del tamaño de una canica (¿los huevos empequeñecen con el frío?). Pensaba quedarme en casa en plan no-plan de Southmac cuando me llama Afro y me comenta que hay la susodicha fiesta Erasmus en un club de la zona alta. Me apunto ya que me pasa a buscar en coche. Mientras no llega, sigo con el eterno libro de Harold Bloom. Llega sobre las 11. "Ven elegante". Elijo mi camisa Fred Perry, unos pantalones más bien anchos H&M y unos zapatos negros que no sé de dónde he sacado. Quedamos con dos chicos que "supuestamente" también vienen a la fiesta. Afro aparca cerca de la calle Balmes con Diagonal y mea al lado de un edificio con portero. Luego abre una botella de vino para ir dándole por la calle. Los dos chicos que vienen para "unirse" a la fiesta parecen no haber entendido el código "vestir elegante". Son el típico par de freaks que hacen bromas que sólo entienden ellos. De hecho, con los amigos sueles hacer este tipo de bromas intransferibles, pero hay que estar alerta cuando conoces gente nueva que no tiene ni puta idea de que va la cosa, básicamente porque corres el riesgo de dar pena y parecer más pajero de lo que ya eres. Uno de los dos no llega a los 25 y tiene una calvicie emergente, unas gafas que no son de pasta y que posiblemente lleva desde primaria. Nos comenta orgulloso que lleva su mejor ropa. Le miro los pies y veo unas bambas skater sucias y pestilentes, unos tejanos de mecánico y un jersey de abuela. Añade que la chaqueta es tremenda porque es Tommy Hilfiger, y a mi me parece una gran mierda pinchada en un palo. Que sea de marca no implica que te dejen entrar si te queda como el culo. Normalmente no suelo acudir a sitios en los que se pide etiqueta y no siento predilección por ellos, pero me toca profundamente los cojones vestirme con la finalidad de entrar y ver a un par de freaks haciendo botellón con un tetra brik de sangría que no tienen ni puta idea del ridículo que harán en breves minutos. El mismo tipo lleva un par de pendientes de aro. El otro, con una melena indomable y una perilla mal recortada, luce una camiseta de los Ramones. No añado nada más. En la puerta Afro saluda a su amigo y al entrar los seguratas nos paran. Tú y tú no entráis. Sus rostros se inundan de incredulidad. Mi rostro es sombrío, frío y dice algo así como: mierda, putos freaks. Cambio de planes. Afro mueve un par de hilos y vamos en su Opel familiar a una fiesta en una zona aún más alta de BCN. Por en medio he ofrecido coca a una chica que va vestida de Heidi, sin tenerla, sólo para escandalizarla un poco y que tenga algo que contar a sus amigas. Llegamos a la fiesta, no sin pasar por un bar. Tomo una cerveza y pago los 3€. Los freaks se ponen a hablar de Dragon Ball y cantan canciones heavys simulando que tocan una guitarra. ¿Por qué coño no me he disfrazado de Patrick Bateman? El piso no está mal, salvo que es un bajo. Calculo que hay unas 40 personas, un ruido desmesurado. Chicas vestidas de negro y maquilladas a lo gótico. Ah, sí, es Halloween. Voy directamente a la cocina y una chica me saluda. Bastante mona, se presenta como la anfitriona de la casa. Pienso para mis adentros quién coño va a recoger mañana la cantidad de mierda que hay por el suelo. Hay manchas en las paredes, la cocina está llena de gente. Debe tener unos 2m cuadrados y hay unas 7 personas, todos en busca de cerveza, Martini, lo que sea. Me fijo en un tipo con el pelo largo, rubio, vestido con una elegancia sublime, polo Fred Perry, pantalones de pitillo, bambas a lo Converse con la punta negra. Me fijo en él porque se ha apropiado una botella de licor de melocotón. Hablamos brevemente, sale el típico tema "qué estudias", tiene un acento extraño. Me recuerda a uno de los personajes de Funny Games. No va disfrazado. Estudia cine. Yo economía, pone cara de asco. Le digo que pasé por la facultad de filosofía, que soy más de letras. Se interesa, me dice que quiere estudiar filosofía en París, Sorbonne. Le animo a ello y le explico mi experiencia. Le comento que cuando te adentras en el estudio del saber y la reflexión y vas a la universidad por ello se abren muchísimas puertas, la filosofía se expande y se vuelve casi incontrolable, cosa que a mi, personalmente, me desbordó. Reitero un "a ti te va a gustar". Parece inteligente. Mientras seguimos hablando de ello un grupo a mi derecha (dentro de la cocina), se nos queda mirando, creo que se están riendo de a) lo que digo b) de mi pelo. Los miro, vuelvo a mirar a Lewis, el cineasta. Los vuelvo a mirar, no entienden nada. Una chica más bien gorda y baja y tan maquillada como la Duquesa de Alba me incita a seguir: " sigue hablando, es muy interesante". Susurro un "muy bien". Hablo más con Lewis. Nos caemos bien, me da su botella de licor y hago un trago. No sé muy bien cómo la chica se pone a hablar en tono filosófico amateur. Creencias y relativismo. No tiene ni puta idea de qué significa. Me cuenta algo de un camión: "el camión es un camión, si te pilla te mata, eso no es relativo". Cierro los ojos y respiro hondo. "El relativismo no trata de camiones ni de leyes físicas, so lerda, el relativismo habla del bien y el mal, etc". Pone cara de "mi no entender". Relaciono eso con el dogmatismo, hablamos de Dios, etc. No quiero extenderme en explicar la cantidad de chorradas que dice por minuto. Lo resumo en un "soy cristiana pero no religiosa, he estado en Marruecos para estudiar el islamismo y mi hermana es budista, cada día me pregunto el sentido de mi vida, tengo una relación personal con Dios, el Arca de Noé fue encontrada en el polo Norte atrapada en el hielo, por eso se extinguieron los dinosaurios". Lewis, que da bastante vueltas a la mayoría de los presentes, parece perder los estribos con ella en repetidas ocasiones y yo me pregunto de nuevo "¿por qué no me he disfrazado de Patrick Bateman?. La chica nos da su número y dice que podemos seguir hablando de ello en un Starbucks. Le digo que en Starbucks no se puede fumar. Sigo hablando con Lewis y una chica de Rumania que lleva hierros en los dientes. Es simpática. Su autor favorito es Cortázar. Le comento que estoy leyendo "El canon occidental" y me dice que quiere tener el libro y que le interesa mucho un fragmento de Kafka. Le digo que vale 12€ de bolsillo en Compactos Anagrama y ella comenta "es muy caro para mi". "Vaya", digo. La policía desaloja la fiesta a las 3:30 de la mañana. Recuerdo que yo quería ir a dormir sobre las 2 para estudiar e ir al gimnasio. Salimos fuera y, resumiendo, acabamos Afro, la chica de Rumania, una chica de Luxemburgo, Lewis y yo en el coche de Afro yendo para mi casa. El coche no arranca, tenemos que empujarlo. Afro ha salido de la fiesta con una botella de cava en la mano y casi nos la olvidamos en la calle cuando por fin conseguimos arrancarlo. Llegamos a mi casa. Nos sentamos en la sala Lounge y pongo algo de música. Una sesión de Magda( M-nus/CAN) grabada en Miami. "One nation Underground". Saco unas cervezas San Miguel de botella y las reparto entre todos. He olvidado el tabaco de liar American Spirit en el coche, con lo que busco el pote de 200grs. comprados en Andorra por 6€ que tengo en algún lugar de la casa. Hablamos, Afro queda medio dormido encima de la chica de Luxemburgo y se empiezan a acariciar. Le dejo una manta IKEA a la chica de Rumania. Lleva una falda hasta las rodillas y unas medias, tiene unas bonitas piernas. Le enseño todos mis libros por leer y le dejo "Vanidad Contemporánea" firmado por mi bajo Andrew Kenzo. Lewis me resulta cada vez un tío más fascinante. Me cuenta su vida. Padre muerto por sobredosis de coca en los crazy 80's, madre histriónica, criado con sus tías licenciadas en filosofía. Portugués, tiene pasta. De Erasmus en la Pomeu Fabra. Comenta que tiene fobias, sintomatiza. Enfermedades que no existen. Le cuento mi historial psiquiátrico. Compartimos visiones. Dan las 8 de la mañana. Habré fumado unos 30 cigarros desde que salí de casa a las 11. Estoy borracho, pero argumento bien. Lewis comenta que su filósofo predilecto es Hegel. Uau, pienso. Lewis es gay y propone hacer una orgía. No me parece mala idea, lo que ocurre es la incompatibilidad. Los otros dos duermen, él sólo quiere petarme el culo a mi y yo cómo mucho me tiraría a la rumana, ¿qué clase orgía es ésta?. Ambientalista duerme en su habitación, dentro de 1 hora tiene que irse a hacer un curso de espeleología. Le levanto para que me deje su marihuana. Propio de él, la ha perdido. Vuelvo a la sala Lounge. Charlamos algo más. Amanece. Entra una luz tenue por las ventanas, el día se presume gris y lluvioso. Me despido de Lewis y la chica de Rumania. Se quedan la chica de Luxemburgo y Afro. Ella quiere irse pero llueve mucho y no se atreve. Afro se va a dormir a la cama de Ambientalista, que ya se ha ido al curso. Son las 9 de la mañana. Me quedo hablando con la chica de Luxemburgo de cuatro cosas. Bebemos agua, por fin. Se va. Me voy a la cama sobre las 10:30. 

Si habéis llegado hasta aquí y leído todo esto, aprovecho para comentar que he abierto un nuevo blog de fotografía:  Vanity Dice . Dice es dado en inglés, es parecido a Dust (de ahí la gracia) y simboliza el azar que va a regir las fotos que cuelgue hechas con mi cámara Panasonic Lumix de 10 Mega píxeles con óptica Leica.
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BlogVanity Dust