Don't say no, just say boh.

El hombre es el único animal incapaz de sobrevivir al hombre. Este panorama ya es imaginable, muy certeramente, desde Hiroshima. Pero las cosas se van agravando, puesto que la destrucción total -una posible solución a nuestros problemas, válida pero más dolorosa que si un Buda masivo nos hubiera iluminado a todos por Skype-, no va a suceder. Es algo peor. En las últimas dos décadas, cuya expresión estético-artístico-violenta puede simbolizarse aquí, la situación ha decaído considerablemente. Hemos entrado en lo que denominaría una tortura psycho. Que no es psicológica, es psicópata. Sobran dar ejemplos. Unas torres que caen, una mujer vomitando en directo por Youtube con millones de visitas, una bella isla de Noruega, bukkakes arrodillados. Supuestamente una parte de la Humanidad ha elegido alguno de estos u otros millones de productos de mierda más. VOLUNTARIAMENTE. Aclaremos. Tortura psycho voluntaria. Es decir, mejoremos. Masoquismo psicópata. Si el masoquismo es obtener placer haciéndose daño, el masoquismo psicópata sería disfrutar consumiendo toda esta mierda sabiendo que moriremos por ello. Primero convirtiéndote en un verdadero animal. Por ejemplo, Paseando borracho por Madrid porque ha venido un pureta de 90 años a balbucear creyéndote el puto rey. O bien bebiendo mierda de una garrafa en una rave cualquiera. Y luego está la tortura, que nos corresponde al resto de mortales que nos comemos toda esta mierda a diario, masivamente, de modo mediático. Y, mucho mucho mucho peor aún, la ingestia bulímica mediática nos da que hablar, y eso nos da cierta sensación de pertenencia, ya sea por afinidades de rechazo o bien por afinidades empáticas. 
La cuestión es que tanta tortura y tanto masoquismo, más de 60 años después de Hiroshima, comienza a cansar. Es aburrido. Si tuviera cinco años, pasaría de mis estúpidos amigos con caras de Pikachu y me sentaría a escuchar a la profe más sabia, alieno a lo que ha costado que esta señora esté ahí enseñándome chorradas. Pasaría de la tele y cuidaría a mis abuelos y les preguntaría que hacían ellos a mi edad. Trabajar me dirían. Pero tú tienes más suerte, me dirían. Y me llevarían al parque, lugar en el que aprovecharía para acariciar las plantas y observar un minúsculo estrato de una civilización entera funcionando, más o menos, con normalidad.

No tengo cinco años, y tampoco quiero tenerlos de nuevo. Así que yo también nado en esta mierda, bien lo sabéis. No pienso colgar las botas. Para nada. A no ser que colgar las botas sea vivir en la más absoluta, desoladora y triste indiferencia.
-Vaya, chico, lo estabas consiguiendo, hasta este último párrafo atisbaba algo de moral en ti. No veía tu cinismo, nada por el estilo.
-No me jodas Karl, eres mi puto manager, estoy interpretando mi papel. 
http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust