Dime qué escuchas y te diré cómo escribes

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Dime qué escuchas y te diré lo gilipollas que eres. En otras palabras, háblame de la estructura rítmica de las canciones que escuchas y te diré la estructura mental que tienes. En otras palabras, si escuchas reaguetton estás tocando fondo pero por lo menos cuando sales de fiesta puedes ver culos macizos detrás de tangas suculentos. 
La música, a mayor improvisación y mayor variedad estructural, mayor necesidad de una mente dotada para paladear susodichas estructuras. El piano, la música clásica, el techno minimal, el Jazz. Ahí está, la poesía musical. 
Hay escritores que necesitan el silencio para escribir. No tengo nada en contra de ello. Quizá tienen en su haber un grande y rico mundo interior que necesita el silencio para emerger y quedar expuesto. Puedo escribir en silencio, pero no me divierte tanto como hacerlo con música. Y hay dos cosas que me divierten más:
One: suelo escribir influenciado por el autor que leo en ese mismo momento. Ahora es el caso de Martin Amis, pero aun no estoy lo suficientemente metido en su libro autobiográfico, Experiencia, como para desprender sus talentos literarios en mi prosa.*
*En ningún caso pretendo dar a entender que escribo tan soberanamente bien como para emular el estilo de cada escritor que leo. Tampoco es una opción voluntaria. No quiero copiar a nadie o escribir como alguien en concreto. Sencillamente se trata de "influencias pasajeras". Ahora que lo pienso, Amis suele usar los pies de página.

Two: la música que escucho también puede condicionar la temática o, incluso, el ritmo con el que escribo. Suelo escribir con música electrónica, y ello me provoca una voluntad degolladora y psicótica. Mis mandíbulas se contraen, los parpadeos se dilatan, igual que las pupilas, y los delirios se acrecientan.
Pero cuando es Satie el que me acompaña, la cosa se vuelve fina, decente, pausada, meditativa. Cuando escucho a Joy Division, el teclado se metaforsea en historias grises que se resquebrajan hasta chorrear sangre por cada poro.
Hagamos una prueba, mejor, dos:
One: escuchando la lista llamada _party de Spotify de una amiga deliciosamente bella. Alta, pelo corto, estilo punk, ojos oscuros, morena, risueña, que viste como si le fuera la vida en ello.*
*Es la novia de otro gran y nuevo amigo que, si me está leyendo right now, le mando un etílico y afectuoso saludo, y le digo que cuando pinche de nuevo y yo pueda estar ahí, lograremos que el beat alcance hasta la más ignoto de los petulantes y drogados asistentes. Gracias Amis por recordame que los pies de página son tan molestos de leer pero, a la vez, tan útiles.

Incoming _party tale:
Salió de la ducha de puntitas. Al andar, agarrada a su ego para no resbalarse, notó como los implantes de silicona de sus pechos se balanceaban suavemente. Con el pelo mojado, y unas gotas Dior resbalándole por la espalda, masajeando sus vértebras superiores, se miró en el espejo. Ya casi actuaba como un hombre. Antes de mirarse la cara, se miró las tetas. Luego, se puso de perfil y estudió sus caderas. Prominentes, lujuriosas, con el hueso marcado. Sí, otra noche más, estaba lista para ser follada. 
Esta parte del incoming _party tale responde a la primera parte de la canción que suena, es un buen warm up. En la fase del subidón vendrán posiblemente las primeras rayas de coca y, al final, un accidente de coche o una violación por parte de un camionero. 
Two: incoming  _Escuchando a Erik Satie tale
Salió de la ducha arrastrando los pies. Para no resbalarse, se agachó penosamente y puso una toalla en el suelo. La toalla tenía varios agujeros. En sus inicios había sido blanca, ahora parecía que todo un regimiento se había lavado con ella. El espejo llevaba roto varias semanas. Es lo que le dijo aquella pequeña voz interior la última vez: líbrate de esta mierda que no para de perseguirte. Ya casi actuaba como una psicópata. Se palpó las muñecas antes de mirarse la cara. Ahí seguían las cicatrices.
Esta parte del relato corresponde al primer tema musical. Luego, si la siguiente canción me reporta ciertos ánimos, la mujer será pintora y a la larga encontrará a un hombre al que puede pintar desnudo y que puede acostarse con él y salir a pasear los domingos lluviosos. Si la canción siguiente es triste, morirá saltando desde su primer piso, con tan mala fortuna que un bus turístico le reventará los sesos y una niña de tres años en un cochecito quedará manchada con su cerebelo.
Para terminar el post (que no los incoming relatos), esucharé Those Dancing Days.
Este tema refleja cómo me sentí el día en que entendí que todo saldría bastante bien.
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