Diferencia estética

Un buen amigo me comentaba hace algunas semanas, a razón de emplear la palabra "underground" en la contraportada de "Vanidad contemporánea", que dicho término ya no existe. "Lo underground es, en realidad, "overground" camuflado de "under". Tras darle algunas vueltas, no puedo más que rendirme ante tal reflexión, por mucho que suene a un mero juego de palabras.

Hará ya varios años que el mundo empresarial, en concreto los responsables de marketing y publicidad, detectaron la emergente fuente de negocio que suponían las minorías, a menudo marginadas, para reemplazar y personalizar el consumo de masas. No bastaba en tener unas Nike cualquiera, o escuchar un tipo de música producido desde arriba. No. Cada uno quiere "sus" propias zapatillas, su propio estilo, su propia música, su propio Myspace, su propio riñón, su propio fondo de pantalla, sus propios pantalones Levi's rotos de un modo inimitable. Ése era el nuevo negocio, el patrón a seguir, la individualización hecha dinero. ¿Cuanta gente no hemos conocido que se pavonea y exhibe su "diferencia" respecto a los demás"?. Es común, en las facultades de menos actividad política, encontrarse con tipos/as que basan su seguridad presencial amparados en un "tengo un estilo propio" inimitable, mi móvil casa conmigo, mi iPod es del color de mis gafas de pasta. En el mundo del Hip-Hop, hallamos también una radicalización de la estética, en el mundo de los sufers/skaters, otra más. En el de los intelectuales, es posible. En el fondo, todos tienen el mismo iPod, la misma marca de zapatillas, la misma tele, la misma consola, el mismo portátil. Con distintas características y colores, claro está. La diferencia es el negocio; pero no cualquier diferencia, exclusivamente la diferencia estética.

Hablar de ello no exime a servidor de la susodicha diferenciación. Un poco más de la vida de Vanity:

Vanity nació con un cordón umbilical de 2m, que todavía conserva disecado en un pote con alcohol en su habitación. Desde pequeño, desde su minuto 0 en el Universo, ya tuvo su propia personalización, en forma de cordón XXL que, lamentablemente, no fue acorde con el tamaño de su miembro. Después vinieron las Spice Girls, y consiguió los posters de todas ellas, con sus medidas y su comida favorita. Luego las flatulencias made in Pizza Tarradellas y Neastea de melocotón. Finalmente, su gran obra magna el Blog Vanity Dust, con el que se siente único y puede hablar de drogas y Patrick Bateman sin que nadie le diga que es un loco, como mucho piensan que "pobrecito, que raro es", cosa que le hace sentir más especial y le agrada.

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