De nada

La mayoria de las noches que decides salir con amigos, tienen un factor imprevisible que hace de la velada algo más que una simple rutina sustentada por el alcohol, los escotes de tías que no te vas a ligar nunca y música de más o menos calidad según el lugar que hayas elegido. Un factor que no puedes definir. Si elocubras con tu imaginación puedes elevar este factor hasta cotas de felicidad o desdicha insospechadas. Estoy delante del DJ y me mira, me dice que suba a con él y que elija un tema que el pinchará para toda la sala. Me encuentro 1 kg de marihuana en el suelo. Podemos imaginar lo contrario, tengo un accidente con la moto, me rompo una pierna resbalando por las escaleras. Me suecestra una banda de traficantes de órganos del sur de China (Yunnan), me encuentro a mi ex y me dice que todavía me quiere y se lanza a mis brazos. Todo eso es imprevisible a la par que improvable. La noche de ayer tuvo ese ingrediente inesperado que inclina la balanza hacia un "ha sido una gran noche", y no me lo esperaba.
Invito a mis amigos a cenar aprovechando que mis padres no están y vuelven el día siguiente. Comemos pasta y van llegando con la típica demora fruto de la confianza. Spence, Van, Dave, Silver, Marcos. Nos sentamos en la terraza y contemplamos BCN y vemos vídeos lamentables en Youtube que manchan nuestro Karma ya de por sí grisáceo desde los 16 años. Una presentadora vomitando, un tío cantando chocolate rain, un gordo bailando Numa Numa. Etc. Nos cansamos y recordamos que somos un esbozo de intelectuales. Nos dirigimos al salón de abajo y les dedico una sesión de techno minimalista, introduciendo algún tema de Digitalism y Boys Noize. Dave cumple 23 años cuando suena el tema de Pogo. Está contento, estamos contentos. Tomo una Moritz pasando calor y fumando American Spirit de liar. Silver se va porque debe levantarse a las 6 para ir a trabajar como teleoperador. Nos despedimos. Me cambio y elijo unos pantalones Levi's 501 nuevos, una camiseta de GAP unas converse falsas de Pull & Bear y un sombrero comprado en Camden. Spence opina que me sienta todo bien. Me halaga escucharlo y deseo que las mujeres que se crucen en mi camino piensen lo mismo que él. Pongo la alarma de casa y bajamos fumando en el ascensor. Bajamos al barrio de Gracia en 10 minutos. Llegamos a una plaza en la que toca un grupo de mierda. La gente pasa y bebe y habla. Veo un par de chicas con bolsas de Monegros y me acerco para hablarles. Veo que están con dos chicos (posibles novios) y decido hablar también con ellos y pasar de tirar cañas, más bien para probar mi lavia. Estoy fino y lúcido y apenas he bebido 2 birras. Spence se vuelve loco porque ve a una chica brutalmente cerda y alta y tetuda que se lo come con la mirada y luego desaparece súbitamente. Se cabrea y el líquido preseminal regresa dentro de su orificio. Nos hemos dividido y cuando me doy cuenta de que el grupito de Monegros es más light que la 0,0 de San Miguel llámamos a Van y nos sumamos de nuevo al grupo. Llegamos a una calle cortada y hay un escenario en medio. Un grupo que tiene como cantante una tía sin apenas ropa (atención, si tienes un grupo de mierda ten el detalle de poner delante a una tía que esté buena, almenos entretienes a la gente con el balanceo de sus pechos). Tocan canciones muy comerciales que son "resultonas" y la gente lo pasa bien. Hablo con un componente del grupo de Van, es el ex de una amiga. Yo también me lié con ella y con su prima a la vez. Es maja. Él también es majo. Me cae algún porro en la mano y doy algunas caladas y lo hago desaparecer de nuevo entre el gentío. El primer giro de la noche se acerca. Una chica con la camiseta subida hasta justo debajo de los pechos se abalanza sobre Van y éste la examina y comprueba que es atractiva. Es bajita y está muy morena y va muy borracha. Van la manosea y ella se deja pero no busca el beso pese a que habla casi comiéndole la oreja. Hablo yo también con ella y se enamora de mi sombrero. Y la manoseo y ella se deja. Es una de aquellas chicas veinteañeras que viven permanentemente bajo los efectos del amor universal. Y quieren a todo y a todos y están borrachas y parecen putas pero en el fondo son chicas normales que se sienten solas y se deshiniben para llenar momentáneamente el vacío y sentirse deseadas y fuertes y poderosas. Hablo con una de sus amigas que no está de buen humor y me deja caer que ha tenido un problema amoroso esa noche y le digo que no se preocupe y me mira con una expresión que quiere decir "no tienes ni puta idea de lo que estás diciendo".

Avancemos en el tiempo una media hora. Termina el concierto y una procesión de 15 personas están dirigiéndose a mi casa. Spence también trabaja por la mañana y se ha despedido justo antes de saber que 10 chicas venían a mi casa, creo que hubier cambiado de opinión. Vienen la chica del amor universal. Rosy, Lau y un seguido de 8 o 9 chicas más que no he visto en mi vida y que lo más probable es que no las vuelva a ver. He prometido una sesión techno y la gente se muestra interesada. Caminamos unos 10 minutos y hablo más con Lau que es la más guapa pero la más difícil de roer. Suspendió el exámen de conducir porque tuvo un accidente haciendo la prueba. Maravilloso. Chica insegura y acomplejada que se rodea de una cortina de humo que la aisla al mismo tiempo que la protege. Llegamos a mi casa, pongo música. Rebusco en la licorería de mis padres. Martini, Vodka polaco, vino. Saco unos vasos de plástico de no sé dónde y los reparto. Bebemos, pincho, fumamos. Se ponen a jugar a Wii Sports cosa que no me importa en lo más mínimo. Enseño la casa y presento mis libros y mis cuadros de arte contemporáneo y mis pósters. Y les gusta lo que ven y a mi me gustan ellas. La gente se va yendo, la selección natural nos lleva al último tramo de la noche. Suena una sesión de Magda (m_nus/CAN) y Rosy, Lau, Van y yo la escuhamos como telón de fondo desde la terraza mientras entablamos una conversación. Hablamos del amor, de las relaciones, de libros. No leen, no tienen novio. Van y yo nos embarcamos en un seguido de monólogos dónde nuestros 3 años más de experiencia vital respecto a ellas nos permiten exponer complicadas teorías existenciales. Ellas parecen interesadas aunque cansadas con lo que nos esforzamos en que participen en la conversación. les decimos que si leen American Psycho se sentiran como un asesino en serie, y que vivirán y pensarán como él durante unas semanas. Y luego que si leen a Houellebecq comprenderán lo que es llegar a los 50 y tocar hondo, muy hondo. Y que lean Twelve, que lean todo lo que puedan que sea bueno. Y nos despedimos y Rosy me manda un sms diciendo que se lo ha pasado muy bien y me agradece la gentileza.

De nada, Rosy.

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