De fiesta por Madrid con un Editor en Paro y su monstruoso gusto musical #MadridChronicles #Mayo13

Sin Converse y con un Editor en Paro.
Hay muchas maneras de petarlo en Madrid. Puedes acabar en garitos hipsters, con bicis colgadas del techo, paredes con grietas y palés de carga y sacos marrones de café orgánico, y de noche ciego a gins —claro, porque los hipsters viven de día de una manera biotrendy y de noche, ciegodeluxmax; rodeado de mozas gafapastas de montura fina y sin problemas reales en la vista, con el pelo liso, moreno, flequillo Kill Bill, pitillos imposibles y tacones transparentes y labios rojos y extrañas miradas tensas y sobrias, y anillos londinenses y un culotte que levantaría el Bernabéu incluso perdiendo la Copa del Rey. Mola tanto viajar a Madrid. Porque luego están las chonis y las frases de mi colega Tar.
«Los hipsters son los nuevos chonis»
Más formas de petarlo: quedarte en casa de «La Pareja de Moda». Guapos, con negocios, djs, pivones los dos, cada uno campeón en su respectivo género. Casa llena de vinilos, cómics de importación, un perro al que solo maltratan verbalmente. Un longboard, y mucha tela: zapatos, bambas, trajes, vestidos cortos, largos, chaquetas de equipos de béisbol, iMacs antiguos y nuevos. Muchas gafas de sol y felicidad. Dos baños, incluso.
Otra forma más: he quedado en Madrid con mi colega parisino y su colega que viene de Londres. Una especie de encuentro internacional para hacer el gilipollas y el holgazán y el ocioso durante dos días. Arrecife toma drogas y va un poco pasado de todo, no para de hablarme de unas fiestas muy enfermas de una comunidad mundial. Hacen varias en España, las Burning Man parties. Habrá que ir. Dice que puedo hacer buenas crónicas y movidas raras. Que todo el mundo va muy ciego, y que vienen en su grupo como 20 tías alemanas. Y luego está Fendi, francés, que ya quiere tener hijos.
Durante las más 48 horas exactas que he pasado en Madrid, selecciono para comenzar el bukakke de crónicas la noche de ayer, sábado. ¿Cómo podríamos titular el esperpento nocturno al que fue sometido?
«Vende un iPhone a un editor en paro y acaba saliendo de fiesta sin drogas y por el esperpento cougar del Madrid más descafeinado que has visto en tu vida»
Hay dos tipos de sitios en el mundo de la noche: en el que hay pivones, y en el que no. Los garitos de heavys, por ejemplo, suelen ser un desastre. Huelen a chocho morenote. En cambio, los bares con lámparas de diseño huelen a Dior. Una de las frases más relevantes y que hay que tener muy en cuenta a la hora de salir con gente del mundillo literario de más de 32 tacos es: nunca te fíes de un editor de más de 35 tacos —hay tres años de total imprevisibilidad e indecisión, entre los 32 y los 35. Crisis producidas por la falta de ingresos regulares, turbulentas relaciones amorosas, adicciones no reconocidas. Nada nuevo, por otro lado, más bien una serie de comportamientos adquiridos como genéticamente por pertenecer a la Comunidad Lite.
Eso por norma general, luego hay gratas sorpresas y experiencias divinas que no mencionaré para evitar distracciones que no vienen al caso en esta magnífica historia —trepidante es la palabra— de una noche de literatos gagá de garito herbívoro en garito herbívoro.
¿Qué significa un bar para herbívoros? Pues que la energía que se respira, en vez de ser la de un leopardo de las nieves mordiendo carne cruda y suculenta, es la de una vaca bizca comiendo hierba y pastando, con el entretenimiento añadido de darle hostias a las moscas que merodean por su culo.
El sufrimiento acústico del primer garito, llamado Acuestello (en plan, acuéstese y deje de hacer el imbécil), se multiplica al encontrarme con Scar, un escritor de pro, gonzo como él solo y zumbado como pocos, quizás el único capaz de levantar los ánimos ante el dance para oligofrénicos que planea en la sala de abajo; una gruta con cubatas a 9 pavos y con gente fea.
¿Saturday night fever? No mucho, encima, todos los dealers andan desaparecidos por aquí y por ahí. No hay manera de pillar. Ni Scar consigue pillar al suyo. Teléfono no disponible y cosas parecidas. Putadón. Pues a seguir con la ginebra. A la novia de Scar tampoco le gusta el garito. Y luego está la mujer de E, born and raised in Madrid y muy inteligente y afable. Se llama M, por ejemplo. Y va con tres amigas, dos cuarentonas bastante podridas, ahí en el borde de una menopausia inexplicablemente avanzada, y luego, por fortuna, de una atenta y sutil chica, de aire más fresco y mejor vestida. Mirada algo casi luminosa, maquillada lo justo, y con cierto toque lascivo —aunque bastante oculto, digamos que hay que forzar para sonsacarlo—. Parece un poco ida, de esas treintaañeras que tienen la sensación de vivir «un momento de cambio constante en su vida» o que «está adaptándose a los cambios fuertes». Pero eso no está mal del todo, su falta de criterio e inseguridades derivadas de relaciones frustradas, problemas laborales y enfermedades de familiares relativamente cercanos disminuyen su capacidad de juzgar qué hay que follarse y qué no. Si les llevas diez años o quieres follártelas en un callejón es una cosa siempre negociable. Y eso siempre da motivos para trabajar un poco, aunque no todavía; es pronto y acaba de llegar El Editor En Paro. Podemos llamarle, en realidad, #EP. Como Estoy Perdido o Estoy Petao. Estoy Palote. Este hombre se ajusta a todo tipo de consideraciones trashers.
#EP llega intentando esbozar su mejor sonrisa, cuando se percata al instante del puto desastre anímico que ha causado citándonos en este tugurio.
—¡EEEEEEeeeeeee.....! ¿Qué tal? Perdonad el retraso, ¡jaja! Aquí estamos, voy a por bebida, ¡esto arranca! ¿no?
Scar no está por hostias. El otro día le trincaron haciendo trapis en el Borne y le van a llamar a juicio. Ni puta broma con eso, y menos para estar en este garito en el que no hay merca y ya han echado a dos petaos del baño por hacer el guateque. Scar, como decía, interviene.
—#EP. Qué pollas es este lugar. Suerte que he podido follar en el baño con la parienta, que si no, te espero con un mazo en la misma puerta. Y mira la cara de Vanity, parece que se haya pasado el día leyendo Crepúsculo. Pobre chico, el más joven del lugar y petándole la cabeza de esta manera. Ya se destroza el pobre todo lo que puede él solo, como para que le hagas esto.
Scar, qué tipo. Su novia es un cielo, un encanto de esos cuya mera presencia ya onfireiza la situación. Y en el baño seguro que se lo han pasado más que bien. Good for them. Qué bien se lo pasa uno de fiesta por Madrid.Se nota que #EP no se ha integrado en Madrid. Desde que tuvo que dejar su piso del Hospitalet y trasladarse a la capital por trabajo de su mujer y para escolarizar a la niña en tailandés —#EP está convencido que, más allá del chino, el thai es el verdadero lenguaje del futuro—, no da una. Primero se compró un Samsung MiniGalaxy2 o algo así, luego intentó zumbarse a la aspiradora y, finalmente,  trató de sacar una revista de cuatro páginas, dos de ellas con un relato erótico remake de Sombras de Grey y otras dos con una foto de su espalda y otra de sus pectorales —en efecto, a estas alturas ya imagináis que son tetillas—. Y luego, claro, te lleva a este tipo de antros en el que garantiza que puede seguir siendo el alma de la fiesta. Además, está intentando ligar con la novia de Scar. Y Scar está bebiendo dos birras a la vez.

Ni de coña lo veo todo tan claro y fluido como esta foto.

Cambiamos de bar por votación popular. Scar, su novia, dos amigos, mi colega francés que anda de mal humor, todos queremos otros aires. Pero claro. Si vuelves con un maltratador sabes que te volverá a  meter de leches hasta dejarte las nalgas rojas y los ojos como si llevases 4 días de rave. Pues lo mismo pasa con la gente que te lleva primero a un sitio de mierda, como el Acuestello. Repiten. Y, lo que más duele, el 'nuevo' sitio se llama Berlín.

Me pregunto a qué se dedica Merkel. La economía no es tan importante como preservar el nombre de la capital de su país. No puedes hacerle esto a la ciudad, no debes permitir que un país tercermundista como España tenga en su capital un local tan guarro y cutre con el nombre de Berlín. Un crimen. #Ep recae.

Pagamos 9 pavos con copa. No se escucha bien de fondo la música que viene de arriba. Imposible saber de qué va el rollo del Berlín. Al entrar, la mujer de #EP —Estoy Potando— parece excitada. Sí, realmente se han propuesto jodernos la noche, a base de bien. Desconozco el placer que sacan de todo ello. Imagino que es parecido a la gente que juega al ajedrez desnuda.

Subimos las escaleras. Me fijo en el culo de la amiga de la novia de E. El único fichaje femenino que puede salvar la noche de alguna manera mínimamente decente. Scar y su novia están visiblemente cabreados cuando llegamos a la sala de arriba. Música brasileña y gente fea. No hay mayor humillación para una noche en Madrid en un local llamado Berlín. Ellos dos se abalanzan hacia la barra y yo les paso mi ticket y me casco un gintonic a marchas forzadas. Sin drogas y en este antro de gente fea y mayor. Momento de trabajar.

—¿Qué tal? Vaya puta mierda de sitio, ¿eh? —hay que entrar siempre con personalidad y las cosas claras. —No está tan mal, hehe —lo sabía, esta discrepancia me saldrá cara, pero hay que seguir adelante. —¿De qué conoces a M, la novia de E? Yo soy colega de E. —Yo nací en Madrid, igual que ella, íbamos juntas al cole —bebe una especie de mojito y sorbe con una pajita y me mira a los ojos y tiene una mirada huidiza. —Pues qué bien. ¿Y te dedicas a...? –Pedagoga. —¿Qué es eso? —Ayudo a niños con problemas —parece preocupada de que no sepa de qué va su curro, sigue con la pajita. —Me voy al baño, ¿vienes? —¿Cómo? —se toca el pelo como nerviosa, haciendo rizos. Esto me pone. En plan lolita senior, o algo así.

Fail también en este sentido.

Odio ir al baño a no drogarme. Cuando regreso a la pista #EP y todo el grupo están gozando con mis intentos con la amiga de la novia de E. Se llama Carla. En realidad, es bastante dulce y buena chica. En la cama tiene que ser bastante dócil. El problema será llegar a ella. Digamos que lo lascivo no es lo suyo. Se puede apreciar en sus movimientos al bailar la samba, en su mirada tanto a mí como a la sala. No sé muy bien qué le pide a la vida, pero me temo que follar esta noche no está dentro de sus prioridades. Los dildos gigantes de color negro han hecho mucho daño a la noche heterosexual.

El truco de salir a fumar. O todo o nada. Parece encantada com la idea. Bajamos las escaleras kitsch y me vuelvo a cagar en este Berlín y sus putos espejos. Llevo una gabardina tres cuartos y un jersey Fred Perry y un polo Levi's debajo. Y unos pitillos marrones. Ella lleva unos pantalones verdes, extraña fantasía. No tiene grandes tetas, pero apunta a que conservan cierta esbeltez, un rollo que tiene que botar lo justo y necesario.

Me abalanzo sobre ella a la segunda calada. Cobra 1st Round. Recordemos:

«—¿Qué tal? Vaya puta mierda de sitio, ¿eh? —hay que entrar siempre con personalidad y las cosas claras. —No está tan mal, hehe —lo sabía, esta discrepancia me saldrá cara, pero hay que seguir adelante.»

En efecto, si una tía te lleva la contraria en tu primera afirmación impertinente y fuera de tono, la has cagado en el 90% de los casos. A excepción de que vaya muy drogada. No es el caso.

Cobra 2nd round. Y 3rd round. Así, en plan seguido. Me besa en la mejilla (#wtf).

—Yo he venido a fumar —cierra los ojos y pestañea, y sonríe, parece un poco nerviosa, aunque le está gustando mi onfireismo. Su ego también necesita estas cosas de vez en cuando. —Estamos fumando, querida —miro al cielo, miro a un travolo que pasa a nuestro lado. La miro a ella, cobra 4th round. —Y yo he venido aquí a hablar de mi libro y de meterte mano.

El combo de frustraciones nocturnas va in crescendo. Al regresar a la sala, mientras tanto, #EP se ha desabrochado la camisa hasta el ombligo. No sé donde coño ha conseguido un collar hawaiano de flores. Está en su salsa. Bebe una capirinha y al meter los labios en la copa un chorro de bebida y hielo troceado se cuela por dentro de su camisa, llegando a manchar su paquete. El resto, salvo #EP y su mujer, y la fea amiga bajita de la pedagoga, estamos desolados. Scar y su novia ya no le ríen las gracias a #EP. De hecho, intentan incluso no acercarse a sus axilas, que son una fiesta ilegal para los sentidos.

¡Vamos a otro sitio!
 
Brillante idea de #EP. Morir tres veces en una noche. Todo un reto. Vamos a por la tercera. Por suerte, ya voy bastante borracho. Hecho que suaviza y convierte en algo más estético el fracaso estrepitoso de la noche. En el taxi somos tres. Una oldschool milf que se pone a medio coquetear y vacilar al taxista —coquetear y vacilar a subalternos, especialidad de las milf en caída libre—. Mientras tanto, yo le meto mano a mi amiga. Le pellizco las piernas, no sé, cosas raras. Carne, vamos. Está claro que hacía tiempo que no le hacían sentir eso. Un retorno a la adolescencia de las masturbaciones en el autobús. Pero no acaba de sentirse cómoda, ya no es lo suyo.
En efecto. Son las 5 de la mañana. La noche ha pasado tétricamente rápido, y hay que volver a entrar en un garito en el que básicamente hay un piano y calvos puteros con camisas rosas y de cuadros marrones. Muerte. #EP petándolo de nuevo. Es como David Guetta en Monegros. Es como un nazi en una sinagoga. Es como un editor en paro currando en un McDonald's, es como yo en una fiesta de disfraces.
—YO OS DEJO SOLOS EH.
La amiga bajita y fail de mi amiga prepara la última estacada seria para garantizar que su amiga no se va a ir conmigo. Hacerla sentir culpable para que de este modo ellas dos regresen juntas a casa y yo solo callejeando. Traduzcamos la frase:
—PÍRATE CON EL SI TE ATREVES Y QUIERES HACERME SENTIR SOLA, ABANDONADA Y MISERABLE EH.
Nada que hacer. Deduzco que Editor Petao está dentro con su collar de flores estilo hawaiano. A saber qué estará haciendo con las botellas de cerveza.
Miro en Google Maps. Estoy a 10 minutos de casa, de la casa de mis amigos jóvenes y guapos. Ya lo decía Sun Tzu y su abuela: una retirada a destiempo es mejor que dar la batalla por perdida antes de comenzar la noche.
—Me lo he pasado muy bien esta noche contigo —me susurra mi amiga, antes de marcharse callejón abajo.
—No aceptamos esta frase como premio de consolación.
http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
CRÓNICASVanity Dust