Conversaciones privadas el día después (de la presentación de Lady Grecia)

Warm Up de la presentación.

—Joder, en serio te dije eso, ¿tío? —Riot no recuerda casi nada de la presentación. Ni de lo que ocurrió a lo largo de toda la noche. Hablamos por teléfono. Ambos con voz de tabacalera estropeada porque tiene a los trabajadores en huelga. Es domingo, 9 de la noche.
—Sí, me dijiste era un pijo de mierda asqueroso y que tú habías crecido con yonkies pinchándose en el parque donde jugabas a pelota. Pero ya sabes que es verdad, así que no pasa nada. De hecho, no me lo tomé como algo personal. Es como ser negro, no puedes evitarlo. Ya me entiendes.
—Y luego, ¿Qué tal en mi casa?
—Estuvo guay, especialmente cuando te desnudaste delante de todos y te pusiste la bandera de Grecia como gayumbos. Creo que hay fotos. ¿Quieres que las cuelgue?
—Ehm...Mejor no. Podría perjudicar la promo del libro.
—¿Más de lo que ya lo hemos hecho? Hemos hecho lo que hemos podido. He sacado fotos de una chica muy guapa con el libro. Y también nos hemos sacado fotos de nuestras clenchas encima de nuestros libros. Drogas y chicas. Es lo máximo para presentar cualquier cosa. Y tal y como está de coñazo el panorama literario creo que hemos contribuido lo suficiente para levantar los ánimos. De hecho, nunca he visto a nadie tan orgulloso de decir en voz alta que lee un libro. El nuestro, quiero decir.
—¿En serio? ¿Crees que lo estamos consiguiendo? —detecto un atisbo de esperanza en su voz, es emocionante.
—No, para nada. Pero qué más da. Esto se va a la mierda por momentos. Mira Chipre. Suerte que no ubicamos la novela ahí.
—Joder, es que Grecia lo peta más. En eso hicimos bien.
—Mogollón de bien. On fire.
—No digas ON FIRE. Me pone nervioso, joder.
—Va, que ya estamos más tranquis, hombre. Ya ha pasado todo. No te enfades, Riot. Piensa que hemos perdido mucho dinero con la presentación. ¿Cuanta pasta nos dejamos en drogas y en alcohol? Ni que hubiésemos vendido 200 libros podríamos haber sufragado los gastos. Por lo menos no acabamos en la cárcel ni nos pegó nadie —intento ser conciliador.
—Eh, habla por ti, Vanity. Yo casi me meto con una gente que no quería irse del local.
—Eran amigos míos. Nunca has sabido tratar a la gente con dinero....Esos tíos conocen a un tipo francés que podría traducirnos la novela y que la adaptase Depardieu al cine.
—Ostiash.
—Nada hombre, llegarán más oportunidades. En peores plazas hemos toreado.
—Alguien tiene que cavar las zanjas, Vanity.
—Si, esa fue tu mejor frase de la noche. Felicidades.
—A ti, coño.

Colgamos. Estamos visiblemente emocionados. Nunca habíamos visto tanta gente en una presentación de un libro. Imaginamos que en 50 sombras de Gay había más, pero como no fuimos, no cuenta.

La resaca durará quizás un par de días más. Hoy me ha costado encontrar el cartón de leche en la nevera. Incluso el cenicero se me escapaba cuando quería pillarlo. Me pregunto cuanto tiempo tardaremos en escribir un segundo libro. O si llegaremos a ello.

Gracias de sincero corazón a todos los fuckers que se pasaron por Eat Meat. Por aguantarnos una vez más, o la primera. Que sean muchas más. Hasta que ya no queden países en la Unión Europea que no se hayan hundido en la desgracia.

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