Conversaciones en la suite de Hilton Hotel; Nueva Delhi

-Tío, tengo una peca en la polla. ¿crees que eso es un handicap o por contra un añadido exótico que a las tías, cuando me la chupan, les hace gracia?.- Mick se espachurró en la cómoda butaca de 1400€ diseñada por Bill Willis, color blanco, con patas metálicas asimétricas teñidas de plateado. Siguió liándose un canuto.
- Mira, no sé de qué coño me hablas, no soy ni Mercedes Milà ni Ana Rosa Quintana ni la mema del diario de Patricia-que supongo que se llama Patricia-, así que me importa un bledo tanto el tamaño de tu miembro como sus anomalías.
- Joder, pensaba que tenías algo de gay y te daría morbo hablar de ello.- Mike frunció el cejo y se sintió terriblemente desdichado. Pensó que se le estaban poniendo los ojos rojos de tanto fumar, y le entró sed. Se levantó cansinamente hasta acercarse a la mini-nevera de la habitación del Hotel Hilton de Nueva Delhi. Sacó una Heineken obviamente importada y, una vez abierta, hizo un trago hasta dejarla por la mitad. Ya de paso, decidió mirar el Macbook blanco de 180GB que le costó 1.300€ en su momento y cambiar de artista en Last.fm. Se decantó por Ricardo Villalobos, músico de techno minimal en boga sostenida desde hacía varios años. Volvió a sentarse en la butaca y con el mando a distancia que reposaba en la mesita auxiliar, aumentó el volumen del equipo de música Bang&Olufsen. Mick, continuó, sincerándose:
-Desde que leí a Easton Ellis, especialmente en "Las reglas del juego", la bisexualidad ya no me parece tan extraña. A veces me entran ganas de follarme algún tío, así, sin más. Por ejemplo, hará algunas semanas, cogí el autobús a desgana-tenía el Audi A3 en el taller- y un tío joven con pinta de universitario que emanaba buen rollo y hormonas me rozó con insistencia la pierna y la entrepierna con la suya, y me puso bastante cachondo.
- A ver, Mike, ¿cómo coño quieres que siga está conversación?, ¿se supone que tengo que asentir con la cabeza, y contarte mis últimas experiencias, bukkake inclusive, con chicas menores de edad?, ¿qué esperas de mi?.
- Bueno, ¿has leído a Easton Ellis?
- Hace 3 años que nos conocemos, y tenemos el mejor puto grupo de indie trash-rock del mundo calificado por la MTV, y encima ocupamos la sección de grupo joven revelación del año. Claro que he leído a Easton Ellis, ¿ acaso crees que las letras que escribo salen de la nada?.
-Ya, es verdad, perdona, ya sabes que estoy trabajando en un nuevo texto, este va a pegar fuerte, una mezcla de Easton Ellis con Ryu Murakami, ese rollo tan killer. Aunque estos autores se están quedando viejos, siguen gustándome, tanto sus puntos de vista acerca de la vida como la mala leche que gastan.
- Lo sé. Las pocas cosas que has escrito han tenido su éxito, tu eres el tipo de culto y yo el que elige a dedo a una tía del público y se la folla, sin más.- Charlie suspiró y dejó vagar los ojos por el techo de la habitación.
-VamosMick, pásame el canuto.
- Toma, fuma.-Al pasarle el porro, Mike se miró sorprendido las uñas pintadas de negro con esmalte y fue incapaz de recordar en qué momento de la noche anterior él o alguien se lo había hecho. -Prefiero ser el tipo de culto, lo sabes. Discreto, con tanta pasta como vosotros, y con entrevistas en Wired y Esquire. ¿Alguien tiene que dar la cara sereno de vez en cuando, no?.
-Sí, aunque ya sabes que cuando vas pasado de ácido te dedican más páginas y lo que dices mola más.
- Charlie, eso es porqué siempre que lees mis entrevistas vas pasado de ácido.
-Es verdad, creo que tienes razón.
- ¿Llamamos a unas zorras?.
- As you want.
- Cool.

Charlie sacó su iPhone de 16GB comprado en Singapur e hizo las llamadas pertinentes.

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