Conversaciones de backstage con una abogada argentina ciega de M

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Le prometí Marielle que escribiría este post tras la conversación de glam-besugos que tuvimos en el backstage de un club open-aire barcelonés hace un par de semanas. Based on almost true facts:  

—¿Y vos sos de Barcelona?

—Sí —respondo viendo bailar la dentadura de la rubia con aspecto de treintañera en su cénit y pasando por alto los lametazos que se pega en los labios sin ser consciente de ello.

—Qué bueno. Yo llegué esta mañana a la ciudad. ¡Me encanta! Estuve en París, lo máximo. Creo que es mi ciudad favorita. Como antigua y moderna y todo eso... ¿Habés estado ahí?

—Sí, estuve viviendo ahí todo un verano. Pero está vieja la ciudad, o eso me parece a mí. ¿Y tú de dónde eres? —Como si no lo supiese.

-Argentina. ¿Habés estado ahí? —Caigo en la cuenta del palurdo loop en el que ha entrado acerca de estar en todas las ciudades fabulosas que ha pisado y recomendar, como quien descubre América, lo crucial que es visitarlas.

—Sí, cuando tenía 17 años. Me gustó. ¿Qué te trae por Europa, vives aquí?

—No, estoy de viaje. Antes estuve en Nantes y en Londres. ¡Todo fenómeno!

—Tengo entendido que la situación en argentina no está demasiado bien, ¿no?

-Está todo rebien, pive. ¡Tenés que ir! ¿A qué te dedicás acá en Barcelona?

—Escribo y me dedico a la comunicación y soy periodista musical, básicamente me centro en música electrónica.

—Oh, ¿y no te gusta el rock?

—No es mi rollo, digamos.

—¿No te gusta esta música que suena aquí? —Por los altavoces se cuela un deep techno glaseado con ambiente que pincha el colega que nos ha traído aquí y que, gracias a él, estamos gozando de barra libre de gintonics y de la gozosa y trepidante experiencia backstage.

–Voy muy drogada, ¡me da igual!

—Qué bien, me alegro mucho que lo estés disfrutando sin enterarte de nada.

—¿Cómo?

—Esta fiesta, que es una pasada. ¿Así que el tema en Argentina está todo flow. Importaciones y exportaciones libres, nada de inflación...

—Sí, ¡todo bien!

—¿Y de qué trabajas?

—Soy abogada.

—¿Y trabajar por libre o para alguien.

—Para el Estado.

—Ajá. Cerca del poder incluso el M sienta mejor pegándotela en las europas, a qué sí. Luego hablamos, me esperan en la pista de baile para hacer la conga.

—¡Ajá! ¡Ciao lindo!

—Sí, pues eso.