Comprar islas en Tailandia es un placer eróticocapitalista

800px-Axt_Handwerk.jpg

El astro rey, incansable, reaparece ganando la batalla a las nubes y a sus persistentes lluvias torrenciales de los últimos días. Momento ideal para las gafas de sol, que ocultan mi cicatriz temporal causada por un intento de asesinato de un leñador en paro al que insulté cuando encontré al tipo talando un árbol de mi jardín para ganarse unos extras. Momento ideal, también, para la boina. Suele ser el pack idóneo para jornadas reflexivas que requieren introspección literaria. En el iPhone suena el volúmen V del recopilatorio de The Loft Club. La música electro de 2005 parece desfasada pero, ciertamente, hay algunos temas que se pueden salvar. Y siempre es un buen momento para escuchar música techno, acelerar el corazón, segregar dopamina y escupir a los transeúntes cuya ropa no supera los 250€ en su conjunto (he rebajado la cantidad un 25% filantrópicamente por el tema de la crisis).
Como decorado urbano, las sirenas de las ambulancias me recuerdan la cercanía de la muerte y su aleatoriedad. Posiblemente más de la mitad de las muertes en Barcelona sean absolutamente prescindibles, no sólo para el sistema productivo, también por las causas de la muerte. Sobredosis, resbalar por unas escaleras, electrocutación al caer el móvil en la bañera, y demás desgracias cotidianas.
Avanzo por la calle con la mirada firme, y la mayoría de chicas menores de 27 que me cruzo bajan la vista o se tocan el pelo en un acto reflejo. Las mayores de 27 van con niños feos y culos en proceso de crecimiento exponencial. Los tíos no existen bajo ningún concepto.
Podría seguir caminando con la mirada firme y mear en las paradas del autobús que salen a mi paso, pero prefiero encarar mi relato y mis pasos hacia una entidad bancaria.
-Hola pequeño pingüino mojigato financiero, ¿puedo hablar con mi asesora financiera, María Lecompte?
-¿De parte de quién?
-No finjas que no me conoces, cretino.
Mientras espero a María, practico mis técnicas literarias de la descripción.
La oficina es anodina, aunque en su momento de esplendor colgaron unos cuadros de edificios de Gaudí, hay dos sofás bastante usados, de cuero marrón, y el suelo es un mosaico barroco algo desgastado. No vendría aquí si no fuera porque María Lecompte la chupa estupendamente y, al mismo tiempo, podemos hablar de negocios turbios sin tener que recurrir a la legalidad y burocracia estatal. Es en los buenos antros donde se realizan los buenos negocios. ¿Dónde cerraban el tráfico de cadáveres los mafiosos? En bares de mierda y restaurantes de pacotilla. Luego, la celebración y el éxito de las operaciones, ya es otra cosa. ¿De dónde salieron los mejores textos de Bukowski? De un motel barato. Sus 20 reediciones, ya es otra cosa.
Cruzo la precaria puerta de seguridad y María, siempre tan elegante y coqueta, con sus tacones de 15cm y su escotada blusa Chanel, me da la mano clavándome las uñas; largas, afiladas y pintadas de negro.
Entramos en materia.
-No deberías seguir con el 10% de tu patrimonio a un tipo de interés fijo. Tampoco te recomiendo que pongas más en bolsa, recuerda el cierre de BANNIF, ahí te quedaron bloqueados algunos miles de euros. Compra suelo, terrenos; los pisos seguirán cayendo, no ganarías demasiado con eso-me guiña un ojo y aprecio una línea de rímel violeta-. Cuando la mierda vuelva a subir será el momento de vender los terrenos a macarras y ricos analfabetos.
- Lo de BANNIF fue un pequeño desliz, creo que por tu parte.
-Sí, bueno, compré los títulos cuando aún tenía semen tuyo en mis gafas, con lo que no pude anticipar bien la caída ya que me perdí parte de los gráficos por culpa de mi visión borrosa.
-Siempre tan atenta, querida. Entonces, ¿nos lanzamos a por Koh Samui, la pequeña y deliciosa isla tailandesa? ¿Qué hay de aquel terrenito de 5 hectáreas a pie de playa?
-Puede ser tuyo con dos meros clics, pero permíteme hacerlo ahora, no quiero que tu corrida vuelva a meterme en un apuro económico.
-Dale, joven brocker tetona.
- Trato hecho, Vanity.
Encorvada y atenta a la pantalla, un seguido de páginas web se abren y se cierran en su ordenador, mientras saco un puro Cohiba para celebrar la operación. María Lecompte cierra el ordenador e imprime ciertos documentos de los cuales yo me quedo una parte y, el resto, una vez fotocopiados y guardados en la caja fuerte, quedan destruidos.
-¿Pasamos a la siguiente operación especulativa, correspondiente al intercambio de fluidos del Nasdaq?
-Avec plaisir, Monsieur Vanity.
-Si sigues aprendiendo tan bien el francés, debes poner tus avances en práctica.
Se sienta en la mesa, y abre sus piernas. Utiliza las uñas negras para desgarrar se las medias, y luego me indica con el dedo índice que me acerque. A paso festivo y chasqueando los dedos, hago lo que me pide. Encajo mis caderas entre sus piernas, y ella levanta las suyas para cruzarlas por detrás de mi cuello. Se desabrocha la blusa. El sujetador negro con transparencias deja entrever unos pezones en pie de guerra sexo-financiera.
Hacer negocios ha sido, es, y será, un verdadero placer. O, según como se mire, una conjunción de placeres eroticocapitalistas.

Fuente imagen: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f1/Axt_Handwerk.jpg/800px-Axt_Handwerk.jpg

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust