Cómo montar una fiesta y desbordarla antes de que comience

Manual práctico para convertir las fiestas en un auténtico desfase antes incluso de su inicio.
1. Muy importante, nunca debe ser en tu casa. Es preferible hacerla en casa de alguien que apenas conoces, o de un amigo de segunda división. No es relevante que sea popular. Si es un tipo mediocre será más dócil y menos autoritario.
2. Mostrar un interés por el amigo, hacerle creer que la fiesta le irá bien socialmente y que, cómo no, quizá pueda follar esa noche.
Si hay alguna resistencia por parte del tipo/a de segunda clase, siempre se puede coercionar sutilmente:
-Vamos, sabes que lo necesitas. ¿No te gustaría tener unas cuantas amigas más en Facebook? ¿No crees que es hora de decirles a tus padres que ya sabes montártelo solo? Por cierto, ¿No deberías cambiar estas chanclas con calcetines blancos por unas bambas decentes o unas botas de boxeador? 
Hay que hacer participar al sujeto de nuestro liderazgo, ponerlo de nuestro lado.
Suponemos que el evento ya está planeado. Empieza la acción. Llamadas necesarias:
1. Llamar al Maestro NO Zen. El Maestro No Zen puede tomar formas muy diferentes. Por ejemplo, puede ser un alcohólico de barrio muy putero. O puede ser un organizador de eventos para minusválidos. O un profesor universitario con tendencia suicida. El Maestro No Zen alcanza la sabiduría porque se desprende de las presiones sociales y genera su propio equilibrio interior rodeándose de aquello que más necesita. Es decir, el Zazen es la meditación, el Maestro No Zen, justamente, NO medita. Pero es un genio en algo. De ahí lo de Maestro. ¿Qué tiene que ver nuestro Maestro con la fiesta? Contactarle nos asegurará una cosa: esperpento, gente pintoresca de la que reírse o de la que aprender. Por ejemplo, si trae putas, echaremos unas risas y tocaremos volumen fake. Si trae minusválidos, podemos hacer carreras con las sillas de ruedas. Si se suicida, el día siguiente de resaca lo enterramos. Voilà.
2. Invitar a gente que se conoce por la calle. "Hola, mañana hay una fiesta gratis en casa de un chico. El chico es feo pero ya ves que yo no, y yo también iré, y mis amigos y amigas. ¿Te apuntas?
3. Difundir el evento en Facebook modelando el mensaje "Mañana el grupo U3 toca en un piso secreto de Barcelona. Se ruega traer drogas y no llevar sujetador".
4. Buscar un DJ conocido que esté acostumbrado a los comas etílicos. 
5. El objetivo es quintuplicar la capacidad de personas que caben en el piso.
Y el objetivo secreto es conseguir que de ahí se pase a una fiesta en el campo que prepare el organizador de eventos para minusválidos, porque tiene contacto con autocares. La fiesta debe hacerse preferiblemente en una Masía con yeguas, y que tengan esa yegua gris que garantice tirarle pedradas sin menospreciar su belleza.
En el impaso del desborde de la fiesta y la fiesta en el campo, está el punto crítico, el cómo crear la masa crítica para revolucionar la fiesta. Se trata de reventar la fiesta por las escaleras del edificio, ocupar otras casas con viejitos durmiendo y perros apestosos. Subir al tejado y aullar a la luna como hacía Santiago Rusiñol. Mear en el ascensor como hace un niño pequeño que se ha pasado la tarde comiendo helados.
That's the plan. 
¡Enjoy!
-Vanity, estás un poco adolescente en este post, ¿no?
- El Yin de mi mentira es el Yang de tu verdad, nenita. 
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