Cómo engorilarte con una Morena Senior League (MSL)

¿Queréis saber cuál es la diferencia esencial entre una chica de 20 y una de 30?
El término MILF no explica este punto medio, el de las mujeres de 30 a 40 años. Ya es hora de prestarle la debida atención. Morena Senior League. Intercambiable por Rubia, Pelirroja. 
-Si me noto ciega, me voy a casa. Paso de rollos- me explica Marisa mientras ambos fumamos tumbados en la cama doble de mi habitación. Evidentemente, esa es la actitud de las chicas de 30 para arriba. Por contra, la capacidad de humillarse y padecer abusos autoinducidos de la franja de los 20 a los 25 es espectacular. Aquello que se llama selfcontrol, self-esteem, no es su rollo; qué fascinante y deprimente es gestionar eso cuando tienes tetas grandes y 22 tacos. Así que esta soirée jugamos en la liga de las grandes estrellas. Si toca jugar con las primerizas de los 80, pues allá vamos. Siempre he encontrado atractiva tanto la inocencia como la pérdida de ella, y no es una cuestión de bajo baremo, sino de lubricar bien las expectativas. Llevo algunos meses nadando entre esas dos aguas, y qué partido de waterpolo tan interesante. Ante un mercado carnal de tan amplia inestabilidad de cotizaciones, el buen inversor tiene que estar capacitado para adaptarse a la legislación en la que va a invertir en cuestión de minutos. Las teen terminan por los suelos, ya sea llorando o descojonándose de la risa por alguna chorrada tuya más o menos oportuna, y las MSL rebozan elegancia y savoir faire, más o menos.
Este es un poco el rollo MSL.
Marisa fuma tabaco normal y yo de liar. Todavía apuramos la cerveza que traemos de la calle, del club en el que nos hemos conocido hace apenas una hora. Nos vamos desnudando tranquilamente. Ahora la camiseta, ahora le quito el sujetador y afloran unas berzas más curtidas de lo que pensaba, ahora paramos y saco el tema. Fabrico un rulo con el ticket de compra de unos vinilos en el HardWax de Berlín. 
A veces las cosas salen sin pensarlo demasiado. Como aquella vez que terminé de telonero de un poeta postbeat heroinómano en un garito ya chapado de la zona del Gótico. Recité dos poemas míos mientras el tipo se paseaba en gayumbos por la tarima, tirándose la cerveza en la punta del rabo. Ahí fue cuando conocí a uno de mis primeros editores. Un tipo que me animó a escribir, y que luego terminó bailando la conga con el beatnik en el baño mientras yo me las piraba planteándome si puedes fiarte de los ánimos de un enfermo de tal calibre. O de los editores, en general. Pero lo hice, seguí escribiendo, inspirado por estos nobles principios de fidelidad a la creatividad, al arte y a las rebajas antes de tiempo gracias a la crisis.
Mi colega francés duerme en el comedor de casa, antes de tiempo. Siempre hace lo mismo cuando viene de París. Yo quiero quedarme en casa haciendo Yoga en la Wii, y el muy joputa me lía para salir. Me animo, me pongo on fire, y termino llamando al teledealer. Pillo un gramo que siempre tengo que pagar yo. Salimos a bailar, pero tengo que buscarme las castañas todo el rato, y cuando ya voy bien ciego se retira y me deja perdido por la sala que sea en la ciudad que sea en la hora que sea. Muy típico francés, tirar la piedra y esconder la mano. Después de las famosas guillotinas, se quedan como a medias en todo. 
¿Lo único bueno de esta situación con mi partenaire? La merca se queda en mi bolsillo. Y eso es sumamente bueno solo si se dan un par de pasos antes que, cuando menos planeas, se dan, como esta noche. Uno: encontrar una Morena Senior League. Dos: encontrar una MSL que le guste la merca. Y luego, compartir espacio íntimo durante un rato maleable e indefinido.
Saco el gramo de la cartera, junto al carné de mi mutua y al de las transacciones por internet. Nos hemos pasado al agua; coca y agua, al más puro estilo kinki. Mientras mi colega parisino ronca en el comedor, mi compañero de piso está de campamento con sus hermanos. Así que la casa está algo rara, no acaba de verse un orden de jerarquía definido, salvo que yo soy el que corta el bacalao y, claro, la merca, mientras Marisa se quita los pantalones y se queda con unas braguitas finas, semitransparentes. Es muy parecida a mi rollo. No le gustan las drogas psicodélicas, le va el rollo coca&speed. Efectivo, que te acelera, que te haces más tú y menos ciego patoso iluminado, como con el M. La ketamina, por ejemplo, últimamente circulando a buen ritmo por ciertos rollos cercanos, no le pone. Nada, Marisa no es de eso, neither I am. Es de aquellas extrañas mujeres bajitas de grandes tetas. Sin ser mi estilo, mi polla responde muy afablemente al nuevo viraje de la inversión.
Estamos con aquellas rayas que pesan, como se dice, de las que permean tus pulmones como un atroz golpe de volante de un conductor de autobús con resaca. 
Le cuento a Marisa cosas random, como suelo hacer, del tipo que aprendí a nadar en una comuna neohippie. O de que en mi casa de campo veo, desde la ventana de mi estudio, como abren en canal a los cerdos, en la granja de un íntimo amigo de la infancia.
Ella me habla de sus viajes, y me pide otra raya, cosa que me congratula. Hoy sí estamos en la senior league. Vamos alargando los minutos, y por entre las persianas metálicas a prueba de bomba y de lanzamientos de piedra de indigentes perspicaces se cuela la luz. Es viernes, pero qué importa qué día de la semana es. Mi colega se despierta justo cuando Marisa va al baño con una toalla enrollada en la cintura. Se topan casi de bruces. Porque mi colega francés iba al baño a darlo todo y a releer a Rousseau.
-¡Mon dieu! Pero si tú eres el pivón que estabas en la discoteca dándolo todo antes de que me pirase.
-Bueno, no sé -una teen de 20 años se hubiese ruborizado, en la senior league lo que interesa es tomarse el cumplido de manera natural y quitarle importancia-, ¿pasas tú primero al baño?
-Es que si paso yo tardaré mucho rato. Tengo que hacer el rollo ese que se hace por las mañanas. Y, a parte, releer a Rousseau me está petando ma tête.
-Ya veo, pues nada, paso primero.
-Me gustan tus ojos. Morena, añade Luc- ahí es donde intervengo para poner un poco de orden, capitaneando el barco para que Luc, mi colega francés, no se ponga demasiado en feu. Salgo de la habitación con el rulo en la nariz y un parche de pirata en el ojo.
-Vamos, Luc, no te pongas meloso con la señorita, que estamos hablando de libros mucho más interesantes que Rousseau. Y si tú has querido marcharte a comer camembert solo a casa, es tu movida. Deja que Marisa haga lo que tenga que hacer en el baño, y luego tú sigues dándolo todo. Mi querido Napoleón.
Marisa me mira, algo confusa, y se mete en el baño. Esa es la actitud MLS, ante los rollos ajenos, ni me van ni me vienen, he venido aquí al tema y paso de movidas raras con el tío que me estoy zumbando y que me da buena merca
Mientras tanto, miro a Luc, le pregunto si quiere cafe au lait y me largo a la cocina a por tónica. Esa es la idea, tónica. Me molesta la luz del sol que entra por una de las tres ventanas metalizadas del comedor. Sigo con el rulo metido en la nariz, sueño que alguna vez será ya una extensión de mi ser. Preparo una tónica con hielo y cuando regreso a la habitación Marisa ya me espera ahí. Está hojeando el libro que tengo encima de la mesilla de Norman Mailer. Al lado hay uno de Anagrama negro, tan ideal para las clenchas. Quizás es lo más subversivo que le queda a Anagrama, el color y el tacto clenchoso de su colección de ensayo.
No tengo nada de sueño y sigo empalmado, tras un breve descanso que hemos usado para acariciarnos mútuamente la espalda, como buenos gatos siameses, y en la que el pelo megaliso y dócil de Marisa se ha convertido en una cola rollo manga que delata su extrema versatilidad en la vida laboral (horóscopo style). 
Es viernes por la mañana. Pero nada, aquí como si eso fuese totalmente irrelevante. Y lo es.
Marisa prefiere irse a casa y no dormir conmigo, esto también es muy estilo senior league. Follar lo máximo, parasitar lo mínimo. Nos besamos en la puerta con cierto afecto, causado por las cuatro horas de compartir discoteca, alcohol, rulos y cama. Regreso sobre mis pasos acariciando las paredes del pasillo, como un niño autista disfrutando vete tú a saber de qué.
Tras la sesión de cómo engorilarte con la Morena Senior League me quedo un rato en el comedor hablando con Luc. Luego él sale a pasear y, ya solo, me meto un par de rayas más, Anagrama style.
Suena este tema por los altavoces:
Y me declaro muy fan de la liga MSL. 
http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust