Cómo conocí a mi sillón chester

Ribera_patizambo_jpg.jpg
Es peor de lo que parece.
-Si lo quieres, tienes que pasarte ahora por mi casa. Te lo regalo. Además, si llegas en menos de 15 minutos tendremos una guarrilla que ha venido gracias a mi honesto anuncio en Loquo "Artista famoso busca chicas para desnudo. No remunerado. Rasuración Hollywood requerida y aptitudes deeptrhoat". Espero que no sea algún enfermo mental con voz de pito que se hace pasar por tia. Ya sabes, no sería la primera vez. Pero eso siempre es una buena excusa para meterle una paliza a alguien, ¿no?
-Vale, ahora me paso, me mola lo del sillón y me gustaría probarlo con la guarrilla. Pero cállate ya, no vuelvas a contarme tus experiencias en la guerra del Golfo, en esos antros con animales domésticos.
Sin casco, como llevo haciendo los días de extrema calor, cojo la moto y me lanzo por las aceras de la ciudad esquivando a ciertos grupos no favorecidos físicamente (empresarios, fieles, gente con ropa de Pull&Bear, you know). Las calles están igual que siempre. El Eixample no ha cambiado en veinte años. Tráfico sucio, calles con bares de mierda, algún intento frustrado de restaurante chic, poco más. Ahora hay más gays y muchas tiendas innecesarias que cierran por dos razones: la falta de avidez empresarial y la crisis financiera que hace que las viejas compren menos por miedo a morir antes de hambre que de alzheimer. 
-Qué hay, Dominik, ¿Cómo están tus trompas de falopio?
-¿Opio, dices? Claro, ¿no conoces mi cachimba afgana, Vanity?-Cuando me ha llamado parecía sobrio, ahora parece el subnormal de siempre.
-Tus movidas, quiero decir. ¿Llega ya tu nueva modelo?
-Eso parece. Me ha dicho por whatsapp que no llevaba bragas, y que venía en taxi. Resulta que es de pueblo, de Badalona, o algo así.
-Nunca he entendido estos sitios raros en la periferia de las ciudades.
-Son de lo más interesante, imagínate, ahí también hay un ayuntamiento, y votan, y hasta tienen comercios y alguna que otra discoteca.
-Sí, de hecho, me temo que las discotecas es el acto más multitudinario de la semana, junto con las presentaciones de discos en El Corte Inglés y el mercadillo gitano del domingo. Y luego tienen las chonis, estas chicas que levantaron al Bershka cuando ni Armancio daba un céntimo por el malogrado invento.
En esas que se abre la puerta del ascensor. Resuenan en el recibidor unos tacones, aunque de una acústica no tan prometedora como el ritmo constante y fino de una chica 1.70 de 45 kilos. Es más bien como el sonido de una lata de Coca-Cola recién aplastada. Por entre la puerta alcanzo a ver una sombra, algo deforme. Y un pene erecto aparece en escena. Dominik ha ido a buscar la cachimba de opio. Me siento terriblemente afectado por la irrupción de un pene erecto a tan poca distancia. Luego entra un patizambo de cuarenta años, con una especie de zuecos metálicos. Su pene se acerca. Trato de pensar igual que un suicida kamikaze, cuando le han prometido las Vírgenes del Paraíso, y me preparo a actuar con la misma violencia pero para un fin realmente justo.
-Mira la cachimba, Vanity, ¿fumas? ¡Me cago en la ostia! ¡Un maldito trozo de carne duro!
-Hola, guapo. No llevo bragas, ¿te acuerdas de mí?- Tiene la voz ralentizada de un robot, todo me resulta algo extraño. Para tranquilizarme trato de comparar la situación con aquella vez en que hice un recital delante de unas feministas, o en el momento en que decidí dejar de fumar durante 10 minutos. 
-Joder, otra vez una modelo fake. Un puto obseso deforme. ¿Crees que así puedo vender una sola escultura, o un puto cuadro? Ni que estuvieramos en el expresionismo abstracto de la posguerra. Necesito pivones, y me gusta que sean chicas anónimas de familias desestructuradas que buscan algo de apoyo y un chute fácil de autoestima detrás de una cámara o ante unos pinceles.
-Te lo dije, las agencias de modelos sirven exactamente para lo mismo que buscas, no tienes que complicarte la vida. Hay tías igual de jodidas, y quizá más follables. Y lo de pagar, no te creas. Llamas a la primera, le pagas por el servicio, y después la agregas en Facebook y vas agregando a sus amigas, y te juro que acabas trayéndolas gratis.
-Joder, Vanity, ahora entiendo por qué te lo montas tan bien.
-No te creas, todos hemos tenido épocas oscuras. ¿Te acuerdas de aquellos tazos que se llamaban tetazos, en los que lamías la ficha y con la saliva se borraba el sujetador de la tía?
-Claro, cómo no, todos crecimos con eso.
-Pues fue muy duro acabar de correrme dentro de una tía y que justo luego me dijo que ella había sido una modelo para los tazos, que se conservaba la mar de bien a sus 35. Me vinieron a la cabeza cientos de miles de adolescentes lamiendo un tazo. 
-Pero la tía te la sudaba, supongo. Es decir, ¿No te sentiste afortunado por tirártela tu?
-La cosa a veces no va así, a todos nos gusta una exclusiva de vez en cuando. Rollo Scarlett, ¿sabes? Ahora ya no tiene tanta gracia tirársela como lo hubiera sido hace una semana. 
-Sí, en esto tienes razón. ¿Te la has tirado?
-No, memo, si supieras la lista de espera lo fliparías. Hay que pagar una pasta para saltar posiciones, y ya sabes que los jeques árabes van fuertes en todo lo que se refiere a arte y a follarse a artistas sin seducir espiritualmente.
La discusión acerca de sí las modelos son o no seres que sufren por su vida se alarga, y nos olvidamos del patizambo. El tío, viendo que no puede intentar ningún acto de fuerza contra nosotros, ni apenas una paja instantánea para mancharnos el pantalón e irse renqueando, se conforma con seguir mirándonos mientras trata de follarse a una planta de Dominik. Me canso de hablar con Dominik cuando saca el tema de las tetas operadas, siempre ha sido amante de lo "natural", y ahí no coincidiremos nunca. Me encantan naturales, pero cuando la técnica se vuelve grotesca también debe, en su justa medida, ser respetada y degustada. 
Y acto seguido me acuerdo del sillón. Que es la razón por la que estoy aquí. El patizambo sigue con la planta, concentrado, dando suaves empujes con el pene en la tierra, y gritando con su extraña voz de robot. A Dominik, contra pronóstico, le ha dado por retratar la escena. Dice que hará un busto trash para ilustrar su tarjeta de visita, y me promete que llamará a modelos la próxima vez (y con cierta rabia cómplice añade "con las tetas naturales").
Arrastro el sillón desde su comedor. Está algo dañado, y voy marcando las paredes con suaves golpes que no me preocupo en evitar. Me despido de ellos, incorporando dentro de la cotidianidad el patizambo follaplantas. 

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust