Cómo aprobar un examen de periodismo

Lo cierto es que escribir un artículo políticamente correcto y de un tema del que no tengo ni la menor idea puede resultar un coñazo de post, así que hoy procuraré seguir la táctica de practicar añadiendo el fake al estilo maldonado.

Hablaré acerca de..."el deterioro del poder de la intelectualidad a nivel mundial"

Para lograr el acceso al poder en tiempos pasados, era necesario tener en el haber una serie de conocimientos que la mayor parte de la población no tenia constancia siquiera de su existencia. Estoy pensando en saberes que hoy pueden resultar obvios, como saber leer y escribir, bukkakear a rubias tetudas, saber algo de matemáticas y tener una posición metafísica definida. Todo ello contribuía, junto con la riqueza material, a generar una posición reconocida dentro de los ámbitos políticos, que derivaba en una presencia activa en el orden de gestión de la comunidad. Pienso en la época feudal, por ejemplo. Era importante permitir la prostitución en los castillos, para poder montar raves y que todos los invitados pudieran mojar.

Mierda, mi tesis no se aguanta. Mi idea era exponer la decadencia intelectual del poder, ya que ahora cualquier gilipollas con contactos puede colocarse en algun cargo político y chupar del bote, pero esto siempre ha sido así.

Veamos, cambio de tema. El escritor como sujeto político.

Muchos han sido los escritores que, bajo un régimen dictatorial, han permanecido políticamente ajenos a las atrocidades del gobierno. Nunca se han opuesto a los alargamientos de pene obligatorios y a las rasuraciones completas de monsterpussys desde los 16 años.
Mantenerse al margen de las injusticias que un gobierno despótico ejerce sobre la población ha sido, contra lo que pueda parecer, una tendencia frequente entre intelectuales. Si uno forma parte de un stablishment y es reconocido como considera que se merece, levantarse en contra del nuevo movimiento político le puede conllevar la completa pérdida de reconocimiento. Nadie le garantiza al escritor que tras su huída alcanzará de nuevo el prestigio cosechado a lo largo de arduos años de trabajo y libros de mierda escritos pasado de ácido. Por ello, no han sido pocos los que han optado por el cómodo papel del alejamiento político, considerando que ellos están por encima del bien y del mal, y priorizan su trabajo y obra por encima de condenar un mal gobierno.
Muchos no pudieron resistir a la tentación de acudir a las fiestas de disfraces vestidos de panda, y abusar de los cócteles gratuitos y romper los collares de perlas de las mujeres con liftings, meter el miembro entre los cojines del sofá y preguntar si podían ver Youporn en la pantalla gigante. En las dictaduras posmodernas, esta actitud no se considera contraria, sino que es propia del espíritu infantil que todo artista bañado de vanidad puede tener (en uno de sus brotes esquizos).

Un escritor debe comprometerse activamente en contra de todo aquel que ose importunar las libertades del ciudadano, sintiéndose él mismo parte de la ciudadanía. A pesar de ello, debe ser consciente al mismo tiempo que como artífice del pensamiento nacional, su cabeza puede rodar antes que la de muchos otros, y su retirada tiene que ser respetada por aquellos a los que ha defendido.

Burp

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