Cocaïne bénie entre toutes

PREFACIO:
Escueto resumen del viernes.
El movimiento centrípeto es aquel que acerca todas las partes circundantes hacia el centro, hacia un mismo punto de energía que atrae cual imán en una nevera de los años sesenta. La noche del sábado, el elemento de atracción, el polo piramidal fue, mejor dicho, fui, YO. El viernes no salió como estaba previsto, especialmente a partir de las 4 a.m, cuando la americana que estaba magreando decidió regresar con su grupo de amigas menos agraciadas. Horas antes estábamos en mi casa, piso inferior, discutiendo sobre cómo pinchar Mind Dimension con Boys Noize, mientras el mundo vivía el enésimo descalabro bursátil. Resuelto el tema, bajamos al club y aguantamos lo que pudimos sin delinquir, cosa que logramos mantener hasta las 5 a.m.

EL SÁBADO CENTRÍPETO
Estamos en lista, mi amigo parisino también puede venir. Seremos cuatro. Dominik recién ha regresado de NY, y en el caso de M400 ha podido montárselo, por fin ha terminado el remix para el sello noruego y está libre de nuevo. Quedamos a las 12 en el Florence.
Bajamos en Taxi hasta el centro, la noche abre sus puertas, la oscuridad rejuvenece. Mi fuerza centrípeta reside en el aspecto físico; en una chaqueta gris, pantalones rayées a juego y unas PUMA classic, siempre tan dispuestas a pisar asfalto. Camisa verde y camiseta gris. Brazo metálico implantado por mi colega de Miami Dome. Todo listo.
Entramos en el bar, escruto rostros. La señora negra con el pelo rubio corto y traje blanco que prepara los cócteles me saluda, me sirve un combinado de vodka dulce con diversos zumos naturales y pepino fresco. Suena extraño para todo aquel que no pase del Gintonic. La vida es cuestión de horizontes.
Alcanzo a M400, sentado en un confortable sofá y con una gafapastas acariciándole la nuca. El pelo corto de M400 parece ondularse a medida que la comisura de sus labios se ensancha por el buen humor que respira. La minifalda de la gafapastas sube sola hacia sus caderas. Ella parece intentar evitarlo discretamente, pero no hay manera; sube y sube hasta que sus bragas rojas dan acto de presencia. K900, de Francia, enciende un cigarro, sus pulmones reciben la nicotina impacientes. Dominik llegará sobre las 2. Nos sentamos con nuestras copas en la mesa. Inclino la cabeza hacia atrás y suspiro. Se presenta una noche larga, tras un semestre duro. Trabajo, Universidad, sexo sin compromiso, academia militar, nuevo Porsche Panamera, iPhone.
El chico que me lia los cigarros prepara uno con papel especial de regaliz.

-El luchador es una película dura, típicamente americana, debate interno entre el perdedor y el ganador. Un aténtico loser, una pedazo de leyenda del fracaso. Maldito Wrestling, apesta tanto que es entrañable; el combate en el que se meten clavos y se revientan cristales en la cabeza es delicioso.
-Cierto, preguntémosle a gafapasta minifalda que es lo que piensa.
-Well, I haven't seen that film, but it looks quite hard.
-En efecto, es una peli dura-afirmo-llena de bitches y tipos dopados.

La ténue iluminación del local oculta la multitud de rostros que se esparcen por las mesas y sillas y futones, todos toman combinados tipo vodka de cereza con zumo de naranja natural, azúcar y cítricos.

La chica gafapastas nos pregunta qué vamos a hacer.
-tenemos lista para una fiesta en una nave industrial del poble nou, presentación de un sello alemán, Ornsmind, con su productor como cabeza de cartel. Iremos 4 machos, todos artistas y estas cosas. Bueno, k900 es auditor en París, especializado en "contabilidad creativa", ya sabes.
-Sounds cool.
-Claro, como tu culo, pequeña gafapastas con ganas de aprendizaje barcelonés.

Salimos del bar Florence con cuatro copas encima por persona y paramos un taxi. La chica gafapastas sigue en el baño arreglándose las bragas rojas. M400, K900, Dominik, Me, Myself and I.
La centrípeta fuerza marcial ha iniciado su andadura.
Cruzamos la ciudad a buen ritmo y llegamos a los polígonos del barrio. Calles nuevas, asfaltadas y vacías, almacénes abandonados y nuevas empresas chinas de importación de servilletas. Un coche quemando. Pido al taxista que pare, saco unas fotos y un breve vídeo.

Me gusta documentar el espectáculo.

Llegan los bomberos y la guardia urbana y me pillan reventando los cristales de los coches circundantes. Agente, estaba ejercitando mi nuevo brazo mecánico, nada más. Sí, gracias, un abrazo, pringados.

Continuamos. Llegamos al local. Una chica de 1.90 con los labios pintados de rojo fresa nos pregunta los nombres, delante nuestro dos chicos y una chica de mediana edad discuten porque no salen en la lista. No es nuestro caso, nos dejan pasar y golpeo felinamente el trasero de la morena de 1.90. Miau.

Para llegar al local hay que cruzar un patio interior, al descubierto, lleno de sofás granates y estufas. Dentro la música no está muy alta, hay poca gente, hemos llegado pronto, 2:34 a.m, sin prisa. El Dj es un italiano de lo más fino y selecto, un techno suave y varios traseros haciendo contorsiones tímidas. El equipo de sonido lo ha instalado la mejor empresa de la ciudad. Debe estar sólo a un 40% de la capacidad de ruido.

Dominik me golpea el costado;

-Acabo de ver a mi dealer favorita, uau, mírala, menudo polvazo, ¿no? Mira que tacones, es más alta que nosotros dos juntos.
-No jodas, ¿puedo venir contigo a NY?
-Todo es posible, necesito un escolta y manager de mis comas etílicos.
-¿Y no sería bueno pillar algo de esta fabulosa dealer?
-Por supuesto. 1 gramo. Hecho.

Saco mi billetera de cuero argentino al tiempo que un grupo de 5 chicas cruza la puerta de cristal. Una de ellas tiene pinta exótica, las otras parecen del centro de Europa. Todas llevan vestidos asimétricos y escotes edulcorados y tacones arquitectónicamente meritorios.

Domink regresa del baño del brazo de la dealer.
-Ya lo tenemos, es hora de celebrar lo jodidamente jodidos que somos.
-Habla con tu amigo auditor del proceso de ingestión nasal.
La música ya suena más fuerte, parece que todos los presentes tenemos la adrenalina in crescendo, las cosas salen bien, realmente bien, hace 15 días que tengo 24 años, y hago la siguiente reflexión: tengo que escribir un texto sobre extraterrestres. Los elohims concretamente. Espléndido.
Vamos al baño con K900.

Plan:

-Entro primero, preparo dos rayas en la funda del iPhone, yo tomo una, la otra será para ti. te la dejaré finamente preparada, enjoy.
-Me situo delante de la tapa del váter, agacho mi cuerpo y saco la targeta de la facultad, saco la funda de cuero negro del iPhone y saco la bolsita de coca de mi bolsillo. Reparto algo de polvo entre la funda y lo disecciono en dos partes. Dos clenchas ideales.
Saco un billete de 50€ y me pongo manos a la obra, nariz contra billete, funda contra billete. A medida que esnifo el polvo se adentra por mi fosa nazal izquierda, recuerdo mi pasado como comunista, levanto la cabeza y me toco la nariz.
Salgo del baño y K900 entra seguidamente y encuentra preparado el festín.
Un chico se me queda mirando la nariz y se la toca insinuando algo. Me miro en el espejo, correcto, tengo resquicios. Esnifo de nuevo. Todo fino.
Regreso a la sala y veo a la chica exótica. Baila con ganas, aunque su baile no es todo lo sensual que podría ser. No obstante sus tetas sí bailan bien. Me acerco a ella.

-Tus tetas bailan muy bien. ¿Lo estás pasando debidamente?
-Soy de Marruecos.
-No lo parece, vistes como una mujer rica y europea, pero es verdad que tienes un toque lejano, de Touareg, ¿no?
-No exactamente.
-Tampoco me importa.
-Ya.
-¿bailamos?

Agarro a la chica marroquí rica y europea por la cintura y tarareo el beat y muerdo su lóbulo izquierdo (todo izquierdo, recordemos mi pasado comunista). La cocaína baja por mi cuerpo y se reparte equitativamente, inyectando mis ojos de sangre y dilatando mis pupilas un 350%. Dicen que las pupulias son el único elemento del cuerpo que puede septuplicar el tamaño de su cuerpo. Es mentira. No es el único.

Nos centramos en las caricias, ella encaja su cadera entre mi piernza (izquierda) y se retuerce etílicamente.
-La lengua te sabe a droga.
-Elemental, querida Muhdama Holmes.

Nos despedimos hasta próximo encuentro y me regala un pote de té a la menta y una alfombra hecha por su abuela con piel de camello.

-La música que suena es un buclo eterno- afirma M400- el techno es futurista por naturaleza, la repetición de la base durará hasta las 7 de la mañana, pero cuando entiendes, cada 3 minutos tienes la sensación de novedad estimulante. Podrías escribir algunos textos, los locutas y me los mandas y yo le pongo música.
-Ideal, fantástico, espléndido, alucinante, cool, amazing, fucking great.
-Cuando quieras-me da una palmada en la espalda y me fijo que él también tiene restos de coca en la nariz. Somos todos un poco despistados y desaprensivos con el consumo.

La gente va llegando y yo cierro un trato con un tipo de smoking. 3 kolas, 2 zebras y 3 gallos albinos. Directos de Tailandia, sin comisión, preparados para ser las mascotas de las mansiones de Pedralbes.

Dominik regresa.
-El vídeo que grabamos la última vez no podré usarlo, quedó mal, la bandera no funcionó, pero las fotos que sacamos de los contenedores del puerto con la palabra "Capital" escrita han quedado perfectas.
-Celébrolo, amigo.
-¿Regresas al baño?
-Con ansia. ¡K900! Vamos al baño, tenemos nieve que distribuir.

Repetimos el proceso esnifador y sale otra vez de perlas. Y eso que Dominik me ha comentado que hay policias de paisano. Es decir, un tipo con camisa de cuadros y barriga de cuarenta años más viejo que el resto de la sala sentado en una esquina mirando culos y tetas y preguntándose por qué eligió un trabajo estable y seguro para vigilar y controlar a todos los que tienen un trabajo inestable, más pasta y más creatividad. No lo entiende, se desespera, se toca el paquete y revisa cuanta pasta tiene para pasar por el burdel de carretera cercano a su casa y hablar con aquella chica cubana de 19 años que tanto finge adorarle. Un pésame desde aquí para los policías de paisano que, por otro lado, sólo saben hacer bien su trabajo en las manifestaciones de anarquistas.

5 a.m Ojos cerrados, mente en negro, luces estroboscópicas arrasando.


-¡Hummmm!-exclama K900-cocaïne bénie entre toutes...

Me encanta su léxico forjado en una Universidad de élite de los Emiratos Árabes.

Regreso a la sala, escruto de nuevo los rostros femeninos, ya algo más demacrados pero igual de sugerentes. Todo indica que una chica bajita, pelo oscuro y cortado a lo Lisbeth Salander está deseando un hombre capaz de lamerle la oreja y manosear su tanga al mismo tiempo.
Pongo a prueba mi intuición y, en efecto, acierto. La chica se retuerce de placer ante mi ataque pseudo-epiléptico, y mis manos se convierten en los del Shiva elefante, con 6 extensiones (más el miembro debidamente proporcionado).

Es italiana, me dice, o eso logro entender, no sé que cosa sobre que en Italia comen pizza con LSD Huxleyano y me parece algo espléndido. Nos besamos y nos miramos, dos almas perdidas que comparten unos segundos de lucidez precoital. Podría deleitarme y usar mis dotes de blogger experimentado para detallar con todo matiz el tránsito desde la sala hasta el baño, pero prefiero dejarlo a vuestro entender y sólo añado, por si hace falta, que la raya que tracé sobre su columna vertebral fue una masterpiece, que podría haberse subastado en el MOMA para un acto benéfico de ayuda a niños oligofrénicos sin casa por culpa de la crisis del medioambiente y la desaparición de las palmeras (su hábitat natural).

El Dj con apellido monárquico, que actuaba después del italiano, termina su recital y salgo arrastrándome del baño cuando el de seguridad ya está desalojando la zona.

-Disculpe, ¿ha visto usted a algún policía de paisano?
-Perdón, no, señor.
-Bueno, pues si lo ve de ahora en adelante dígale de mi parte que es un inepto, hemos estado drogándonos toda la noche en los baños y no se ha enterado de nada. ¡Inepto!

El de seguridad no entiende demasiado bien la palabra inepto, en su curso de formación acelerada sólo le enseñaron a balbucear cosas como "los baños a la izquierda, guardar la ropa, derecha, vayan saliendo, si me pisas de nuevo corto huevos, etc..."

El cuarteto de la victoria nocturna sale del local con las gafas de sol puestas, ya es de día. 4 taxis diferentes acuden a nuestra búsqueda, es hora de sobornarlos para hacer unas carreritas hasta el centro.

K900 repite: -cocaïne bénie entre toutes...

El coche sigue quemando, los policías lo han abandonado y los garrulos, que esperaron escondidos, queman otros, K900 acude en medio de las brasas y saca su pipa de crack. Busca material incandescente para desatascar sus fosas nasales y de este modo seguir con la adicción.

Dominik sube al techo de un camión y hace unos movimientos de karate. Tras romper algunos cristales, y con el puño sangrando, se da por satisfecho.
M400 cierra el trato para poder pinchar en el mismo local el próximo sábado.

En mi caso, le doy un beso en la mano a lady italian LSD pizza y nos despedimos con un "suerte", aunque, ambos sabemos que
no
la
necesitamos.
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