Cavilaciones

El compañero de piso de mi amigo de la facultad es un maniático del orden. Mi amigo se irá del piso. Puede que yo también lo hiciera. Suelo mear fuera de la taza del váter, cuelgo los calconcillos a secar en los pomos de las puertas. El cenicero es cualquier orificio a mi paso. Cuerpos de mujeres, culos de botellas, por ejemplo.
Mañana Germany Girl me ha invitado a desayunar a su casa y a estudiar. Puede que intente acudir sobrio. No quiero degollar a su gato, tiene un nombre japonés, algo así como Nintendo, Subaru, Panasonic, Bukkake. No tengo buena memoria para los nombres, ni para recordar la marca de los coches que robo de vez en cuando. Los días que llueve robo más. Supongo que es por aburrimiento. Y porque todo se va a la mierda igual.
Mi amigo toca el bajo y es licenciado en Sociología. Eso le da cierta categoría. Me cae bien la gente humanista, somos los perdedores dignos, lo mejor del fracaso unánime.

Tengo una cerveza barata a mi derecha y tabaco de liar a la izquierda. Un dibujo del escarabajo de Kafka en la pared. Un viejo amplificador que hace su trabajo correctamente. Como las zorras de 40 años. Baratas y rodadas. Pagas, chupan y te vas. No piden propina.

Jane me hace una perdida. Ha llegado el momento de que sus cuerdas vocales rasguñen epicúreamente mis tímpanos. Unos minutos antes estaba estudiando, ella también. Los dos luchando por abrirnos paso en el mundo predestinado, por si acaso. Es importante labrarse un futuro académico para acceder al mundo normal. Una vez se logra, uno ya se puede lanzar al incierto mundo de la creación. Jane está a las puertas de la Universidad, yo del periodismo. Mi objetivo es licenciarme cuando ella esté en segundo año. Ha nacido con una hada blanca que la protege de toda la mierda que desconcierta a los chavales de su edad. Me pregunto por qué su hada me ha dejado adentrarme en su vida. Ni idea, quizá en el fondo sea una buena persona y me haya dado una oportunidad. Ahora que lo pienso, fue ella quién acudió a mi. ¿inclinación al riesgo? ¿a lo nuevo, desconocido?. Anyway, who cares. Preguntas de difícil respuesta que no merece la pena esforzarse en responder. La llamo a su casa.

Solemos tener conversaciones que oscilan entre una y tres horas. El devenir es totalmente imprevisible, mas suelen dejarme con un buen sabor de boca. Ambos tenemos mucho que contar. Las discusiones son poco frecuentes, todo gira entorno a la seducción. Ella adora marcar el terreno. Tiene miedo a entregarse, lo sé. Me contó experiencias pasadas. Su belleza es apreciada por muchos pero pocos la valoran por lo que realmente es, una artista. Algunos osan atreverse con ella con escaso resultado, tampoco es una chica inaccesible. Es una chica difícil, ya no por su listón, si no porque su forma de ser no se amolda fácilmente a un carácter cualquiera. Conocerla suele ser sinónimo de rechazo, con cierta hostilidad subliminal que deja a los hombres bajo arenas movedizas.
Por todo ello la aprecio y porque sé que confía en mí en algunos aspectos importantes. Es una mujer optimista para con su vida. Confía en sus posibilidades y les sacará partido, no hay duda.
Me ha otorgado un papel privilegiado, para qué negarlo. Le gustan los músicos y los escritores. Yo entro en el segundo grupo, con naturalidad.

Pienso que nuestra relación se define con el mero paso del tiempo, es cuestión de ir hablando, de ir acercándonos, sin prisa, sin pausa, sin más pretensiones. Hasta que nuestros labios se crucen, y la tensión sea irrefrenable. Quiero darle un beso. Holgado, sin escatimar en recursos ni caricias ni susurros. Quiero que me bese bien, que me recuerde lo que es besar con sentido.

Tras reflexionarlo debidamente, lo que ocurre es lo siguiente: me despojo de todas las cargas sentimentales pasadas, me siento sin agobios. Creo en la libertad individual que por fin he conquistado.Compartirla contigo, es el siguiente paso.

¿Querida, por dónde andan tus cavilaciones?

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